“SELFI” SINDICAL FINAL O “INFORME DE GESTIÓN”:
Si quieres conocer a Maribel, dale un esepé
No recuerdo bien dónde lo plasmó, posiblemente fuera en su autobiografía “Vivir mi vida” (1930), pero sí estoy segura cien por cien de que es de la anarquista rusa Emma Goldman (1869-1940).
Emma era temida, muy temida. Y odiada ferozmente. Era despreciada por sus discursos, por sus análisis, por su ejemplo militante al servicio de La Idea. Ella fue y será, sin duda, una inspiración para hombres y especialmente para las mujeres de clase trabajadora. Porque, por triste que sea, constantemente tenemos que recordarnos que Emma era de “nuestro equipo”, y que para cierta burguesía política disfrazada de sindicalista ya está, por ejemplo, Anna Gabriel.
La figura y la trayectoria de Emma Goldman son tan impresionantes que cuesta muchísimo resumir en unas pocas líneas su grandeza. Van a pasar siglos hasta que vuelvan a parir a otra “Emma Goldman”.
Y creo que fue en esa obra a la que me refería un poco más arriba, “Vivir mi vida”, donde dejó escrita una frase que muchas tenemos grabada a fuego por todo lo que encierra, por todo lo que resume en este mundo de la militancia y el anarcosindicalismo: “Si no puedo bailar, no es mi revolución”.
Los ovarios de Emma podían escribirlo, decirlo, porque (literalmente) se los había jugado poniendo su cuerpo en la calle, en las fábricas y en la cárcel. Tenía un máster en “Campañas Difamatorias y de Represión”, tanto dentro como fuera de las filas en las que se movía. Porque gente “acomplejada”, gente pequeña, siempre ha existido. Ella era plenamente consciente de la intención con la que dijo y escribió esta frase. De lo que no creo que fuera consciente, obviamente, es de la cantidad de personas a las que estas palabras “pusieron las pilas”.
¿Y QUÉ HA PASADO CON EMMA?
Con Emma nada. Reflexionaba porque hoy pude leer un texto, al cual han llamado “informe de gestión”, donde una persona con una responsabilidad enorme, -creo que, si no es la más importante en una organización anarcosindicalista, poquísimo le falta-, ha utilizado las palabras de ella sin comillas y sin mencionarla. Así, como si yo ahora escribo… se sienten, coño. ¿Por qué lo haría? ¿Olvido? ¿Enfado? ¿Falta de tiempo para pasar el corrector al texto? ¿Posesión o conexión espiritual momentánea con la autora? En cualquier caso, no es lo más destacable del texto. El análisis del discurso va por otro lado.
A las puertas de un Congreso Ordinario, máximo órgano de decisión de la Confederación General del Trabajo, la compañera a la que se le dio la confianza en 2022 para coordinar y gestionar los acuerdos en la Acción Sindical de una organización con más de 100.000 personas afiliadas, ha decidido obviar la rendición de cuentas que debe realizar y dedicarnos una crónica de despedida en la que se victimiza y se desahoga sin aportar ni un solo dato o balance real sobre, por ejemplo,… la conflictividad laboral, sobre negociaciones colectivas, las estrategias de expansión sindical, sobre el número de afiliaciones, sobre los sectores con más presencia y actividad de CGT, sobre la formación anarcosindicalista durante este tiempo, sobre la visión que tiene en los avances en materia de salud laboral, sobre los números de representatividad en empresas o sobre las acciones que se han llevado a cabo contra la lacra del terrorismo patronal (una guerra que nos tienen declarada desde que llegamos al mundo como trabajadores y trabajadoras).
La Secretaría de Acción Sindical de la CGT, como imaginarán, debe ser combativa. Con los medios que actualmente tiene CGT, debería al menos ser un referente entre el sindicalismo de clase. Sin embargo, en este “informe de gestión” no se menciona ni una sola huelga (y eso que somos, según otros compañeros nuestros, “la organización que más huelgas ha convocado en los últimos años”).
Pues eso, que viva la “vaga”.
El análisis de la gestión de esta compañera queda reducido a un estado de ánimo del que culpa, encima, a terceras personas mientras lo adorna con una retórica sentimentalista para distraer la atención de lo que realmente no ha hecho: ¿dónde están los datos de la Acción Sindical de la CGT entre 2022 y 2026?
Llamar “informe de gestión” a esta carta de despedida es una falta de respeto enorme a toda la afiliación, a las bases que sostienen la estructura de CGT. Como también lo es desentenderse de la responsabilidad que se ha tenido, por acción u omisión, durante todo este tiempo. La compañera admite en su diario íntimo una “asombrosa ingenuidad política” al decir que pensaba que las “desavenencias” internas podían ser “enriquecedoras” al debatirse y al dialogar sobre ellas. Luego, sigue disfrazando intenciones argumentando que “descubrió” en una organización anarcosindicalista “facciones que pugnan por el control político” de la misma. Todo esto está muy bien para un melodrama, pero no debemos perder de vista una cosa, y es que esta compañera es una de las personas que, desde la Comisión Organizadora del XX Congreso Ordinario, ha tergiversado artículos de los Estatutos para permitir que una parte de la organización vea sus propuestas en un libro de ponencias y otra no pueda hacerlo. Si esto no es “tomar partido” no sé qué podría serlo. Y es que no termino de asimilar que alguien con un cargo de estas características estuviera tan desconectada de la realidad de la organización en la que milita. No comprendo que no haya sido capaz de leer tales “lógicas de poder” dentro de su propia casa. ¿En qué andaba entretenida?
NOAM CHOMSKY YA LO DECÍA:
“Cuidado con la manipulación”.
¿Y qué pasa con Chomsky? Tampoco pasa nada, solo que detecto en el “informe de gestión” de la Secretaría de Acción Sindical cuatro (al menos) estrategias de manipulación masiva de las diez que este lingüista norteamericano estableció hace muchos años. Creo que, como militantes, tendríamos que pasar los “informes de gestión” por el filtro de estas estrategias.
La más obvia es la estrategia de “distracción”, incidiendo en que la afiliación centre la atención en otras cuestiones de menor importancia para que las decisiones y las “no acciones” se pierdan de vista.
No somos idiotas… y de momento tampoco tenemos una “Secretaría de Acción Política” o “Portavocía de Acción Política” para dictarnos el discurso a decir, o el discurso a creer.
La estrategia de “infantilizar” al personal. El tono, las palabras, etc., todo está encaminado al engaño.
Mucho menos somos niños y niñas de 12 años.
Otro intento de manipulación, sin duda, es controlar el discurso desde las emociones más que desde la reflexión. Como decía Chomsky, esto busca “causar un cortocircuito en los individuos para que no puedan desarrollar un análisis racional, fiel y crítico de lo que realmente está pasando”.
La sensibilidad de una persona es perfectamente compatible con su fuerza y su capacidad de lucha. Ojalá nunca la perdamos y seamos capaces de enfrentar cualquier injusticia, dentro y fuera de CGT.
Por supuesto, también hay refuerzo de la autoculpabilidad, intentando hacer creer al resto que solo son culpables unos frente a otros, sembrando la división entre “buenos y malos”, entre quienes deben ser vistos como “compañeros” y quienes tienen que ser despreciados por entenderse “rivales”. Y esto es intencionado, porque si te crees que tienes “la culpa” de todo lo que pasa, o focalizas en hechos sin tener en cuenta el contexto para su comprensión, en lugar de rebelarte optarás por aceptar que todo está dado y no se puede hacer nada. Es decir, es una forma de inhibir la acción. Y si la gente no se mueve, es decir, si la gente “no baila”, poca revolución va a haber. Así funciona también la depresión.
Por todo ello, y teniendo en mente la frase de Goldman para inspirarnos, en la CGT “la revolución será ANARCO-sindicalista, o no será”. Otras opciones, en mi molesta opinión, son la CUP o el PCE. También PODEMOS y Adelante Andalucía, e incluso Canal Red.
Todo lo demás en este “informe” es “cero” autocrítica y mucho enfado y soberbia. Así como otros textos donde los responsables explican su gestión al frente de determinadas responsabilidades como si estuvieran escribiendo a los Reyes Magos, eliminando a conciencia palabras y/o expresiones que en otros documentos informativos anteriores eran ataques pasivo-agresivos a quienes osasen pedir algún tipo de explicación sobre alguna cosa, en el de la responsable de la Acción Sindical no hay ningún tipo de complejo a la hora de mostrarse desafiante sin justificación.
El suyo es un “informe de gestión” que no busca comunicar ni presentar una labor, mejor o peor realizada, sino que despacha cualquier cuestionamiento o duda legítima de quienes hemos tenido que soportar durante años la deriva autoritaria de nuestra organización. Es la salida “incendiaria” de quien solo se preocupó por salvar su legado personal destruyendo el prestigio de una organización que le confió la gestión de su Acción Sindical. Ausencia total de “sentido de organización” y del más importante, el “sentido común”.
No menos asombroso es el “cerrojazo” del propio informe, utilizando -sin mencionar a la autora-, una frase que tiene muchísimos significados, pero ninguno coincidente o cercano a la proclama de la responsable de la Acción Sindical de CGT entre 2022 y 2026.
La rendición de cuentas no es un favor o acto de amabilidad, sino una obligación de quienes tienen que haber estado gestionando lo mandatado por una asamblea durante un período de tiempo. Y al igual que no es posible “no comunicar”, creo que tampoco lo es votar a favor o en contra de un documento o informe de “no-gestión”. Porque “atender o responder llamadas” no es desarrollar una acción sindical, sino convertir la Secretaría de turno en un servicio interno de atención “al cliente”. Pero la parte buena, casi siempre la hay, es que con este documento muchas ya no tenemos ninguna duda de que la responsable de la Acción Sindical de CGT priorizó durante cuatro años el conflicto interno sobre el trabajo o la labor que le fue encomendada por un Congreso, que era desarrollar y garantizar las estrategias sindicales acordadas para la defensa de nuestra gente en particular y de la clase trabajadora en general.