NACE EL SINDICATO DE INQUILINOS DE VALENCIA
Bajo el lema “Tenemos las llaves para bajar los alquileres. Acabemos con el negocio de la vivienda”, durante el fin de semana de 11-12 de octubre, tuvo lugar el I Congreso de la Confederación de Sindicatos de Inquilinas, concluyendo en un llamamiento a resistencia y organización vecinal para “hacer frente a los desahucios y las subidas de precios” y avanzar hacia una huelga general por la vivienda en todo el estado. En aquel fin de semana, la Confederación sumaba ya 10 miembros, a los que en este mes de febrero, se incorpora el Sindicato de Inquilinas de Valencia.
El pasado viernes, 6 de febrero, en el local de la Societat Coral El Micalet de Valencia se ha hecho pública la constitución en esta ciudad de un Sindicato de Inquilinas, que celebrará su primera asamblea el próximo 20 de febrero en el centro Ca Revolta, disponiéndose a integrarse en la Confederación de Sindicatos de Inquilinos, con la finalidad de luchar unidos contra los abusos en los alquileres.
En la presentación, los portavoces de la nueva entidad, han destacado, que se trata de una “herramienta de negociación colectiva” a disposición de los inquilinos, al objeto de que puedan “afrontar colectiva y solidariamente los conflictos y abusos en el alquiler de viviendas” y reivindicar y ejercer “su derecho a una vivienda”. Añadiendo: “ante la desidia de las administraciones públicas, los promotores del sindicato llaman a los inquilinos a asociarse para no afrontar solos los conflictos de un mercado que se ha convertido en una jungla”, con subidas “desproporcionadas en los precios de alquiler” y, en correspondencia, deterioro de las condiciones de habitabilidad generales.
Según todos los informes, tanto los proporcionados por la estadística gubernamental como los privados y de organización no-gubernamentales específicas, los alquileres suben cerca de un 20% cada año en toda la ciudad y área metropolitana, superando los 1.200 euros en prácticamente todos los barrios. “Lo que supera de facto el salario mínimo interprofesional”, con la gravedad de que “el porcentaje de incremento de los alquileres se sitúa por encima de la negociación colectiva de los salarios”.
“No estamos ante una simple burbuja, sino de un proceso de extracción de rentas que empobrece la mayoría social. Ante este rentismo sistémico, la respuesta individual ya no es suficiente; hay que organizarse”, por lo que el Sindicato se concibe como un espacio unitario y solidario de “organización y presión social en un contexto de abuso”, en el que las “personas no se vean solas y desprotegidas cuando deben negociar las condiciones de su alquiler”.
Como primeras reivindicaciones se exigen, en primera instancia, una “limitación de los precios de los alquileres y la inmediata paralización de los desahucios”, “que la administración ponga freno a la especulación”, “que la vivienda protegida no pase nunca al mercado privado”, “contratos de alquiler indefinidos y límites o reversión de los apartamentos turísticos”.
Se destaca que “el sindicato desarrollará sus iniciativas siempre en el marco de la desobediencia civil no violenta”, como la campaña Nos quedamos, ya definida en el I Congreso de la Confederación de Sindicatos de Inquilinas, en la que se viene impulsando la resistencia vecinal para que, ante subidas abusivas o no renovaciones injustificadas, los inquilinos se mantengan en la vivienda pagando el precio anterior a la subida y firmado en contrato, “para presionar y conducir la situación dramática hacia una negociación eficiente para todas las partes, que respete el derecho a la vivienda”.
Fuente: Sindicato de Inquilinas de Valencia