VII Época - 42

LAS PLENARIAS DEL COMITÉ CONFEDERAL, CADA VEZ MÁS FARSA Y MENOS DEBATE ORGÁNICO

Las plenarias son las reuniones de trabajo del Comité Confederal. En ella, los representantes electos de la CGT de todas las territoriales y sectoriales se reúnen y, junto con el Secretariado Permamente, deciden sobre las nuevas cuestiones que se hayan planteado desde la anterior reunión y, sobre todo, que hubiera sido aprobado en los comicios confederales (Congresos, Conferencias y Plenos), es decir, sobre aquello asumido por la organización y que, indefectiblemente, haya que llevar  a cabo.

Esto era así hasta hace poco pero, de un tiempo a esta parte, concretamente desde el nombramiento del actual SP, este se ha convertido en un verdadero órgano ejecutivo de la organización y está tomando las decisiones que, en puridad, le corresponden al CC. De facto, se está convirtiendo en el gobierno de la CGT y transformando las plenarias en simples reuniones en las que se ratifica lo acordado por el SP. Se hace, además, no incorporando cuestiones importantes directamente al Orden del Día, sino que las camufla en el Informe de Gestión como si este mecanismo fuese un instrumento válido para avalar decisiones no adoptadas por la organización.

Viene esto a cuento porque, en el informe de la última plenaria, la celebrada el 21 de junio pasado, el SP nos informaba de lo siguiente: “El pasado día 14/05/2024 se ha adquirido para el Comité Confederal (CGT) el 100 % de la propiedad de un local en Alcázar de San Juan por importe de 150.000,00 €. La petición de compra de un local por parte del Sindicato de la localidad se venía solicitando desde hace unos años y contaba con la aprobación de la Confederación Territorial de MClMEx. Se ha considerado por el SP Confederal y el Sindicato de la localidad de una buena oportunidad la compra de un local muy céntrico en dicha localidad, cuenta con dos alturas y una superficie útil de 307,32 m2, estando tasado por TASAMADRID en 450.700,00 €.” Casi nos estábamos acostumbrando al proceder ejecutivista del SP, pero es que, en este caso, supera lo acontecido hasta ahora.

Un local para  el Comité Confederal

El CC compra para él un local a 155 Km de la localidad en la que tiene su sede (Madrid). Lo decide el SP sin consultar al propio CC -presunto beneficiario de la operación- es decir, sin que el propio CC, para quién se compra el local, conozca ni los motivos de la operación. Solamente a posteriori se le informa como algo hecho. Funcionamiento anómalo, por no lla-marlo de otra forma, que demuestra el poco aprecio, por no llamarlo desprecio, que siente el SP por el CC. ¿Para qué van a preguntar o dar explicaciones a una panda de indocu-mentados como son los secretarios de las territoriales y sectoriales?

Un local para el sindicato de la localidad

Según dice el informe, la CGT de Alcázar de San Juan lleva unos años solicitando un local. Lo que no se entiende es por qué esta solicitud es prioritaria sobre las presentadas por otros sindicatos de la CGT ni, además, por qué, en tan pocas líneas, el informe se contradice a sí mismo. ¿El local era para el CC o era para el sindicato local? Las dobles -incluso triples- versiones del SP son habituales: no hay más que recordar las varias versiones que justificaban la no convocatoria de una plenaria extraordinaria o las -también diversas- pintorescas explicaciones dadas para no incluir los puntos propuestos por Galicia en la última plenaria confederal.

100 % de la propiedad

Hasta ahora, el sistema por el que las localidades de la CGT se hacían con propiedades era el siguiente: el CC aportaba una parte (normalmente un tercio), la territorial aportaba otra (normalmente otro tercio) y el sindicato afectado el resto. Sin dar ninguna explicación sobre la modificación de criterios, el SP decide poner el 100 % del valor del local adquirido en Alcázar, todo ello sin someterlo a acuerdo previo de la organización formalizádolo en plenaria, modificando el sistema que hasta ahora se había utilizado y privilegiando a este sindicato con respecto al resto de los sindicatos de la organización, que pagan sus cuotas puntualmente, unas cuotas que muchas veces son vitales para el funcionamiento de los propios sindicatos. Ahora, estos ven como un sindicato determinado se hace con locales de una forma sorpresiva y sin que la organización así lo haya acordado. ¿Significa esto que, de ahora en adelante, el CC va a comprar locales para todos los sindicatos que así lo soliciten? ¿Qué hacemos con las localidades de CGT que están ahogadas por hipotecas tras haber puesto gran parte de sus fondos para la compra de sus locales? ¿Se abre ya una lista de peticiones de locales en condiciones insuperables?

Importe de 150.000 euros

Se informa que el local en cuestión costó 150,000 euros, pero que en realidad vale 450.700 euros, según una empresa tasadora. Como no nos dedicamos a la especulación inmobiliaria, el valor de tasación del edificio nos debería importar un ardite, pero se informa de ello para ayudarnos a valorar positivamente el ojo comprador del SP. Sin embargo, no se nos explica el por qué de que el SP acuerde comprar un local para el CC sin consultar la decisión a este. Curiosa forma de actuar, hurtando al CC la posibilidad de administrar los dineros de la organización en este tema, pero sometiendo, en la misma plenaria, la decisión de gastar en la restauración de la tumba del compañero García Oliver la cantidad de dos mil euros, pero no lo de los 150,000 del local en cuestión.

Requisitos para pedir la compra del local

Según el propio Informe de Gestión,  “La petición de compra de un local por parte del Sindicato de la localidad se venía solicitando desde hace unos años y contaba con la aprobación de la Confederación Territorial de MClMEx.” No parecen dos requisitos lo suficientemente sólidos como para proceder a la compra de los locales. De ahora en adelante, ¿serán estas las condiciones que se van a poner al resto de los sindicatos de la CGT ante previsibles peticiones? Dar la tabarra durante un tiempo y tener el apoyo de la territorial -apoyo moral, porque la territorial no pone ni un duro- serán de ahora en adelante los términos exigidos para actuar con el resto de la organización. No importa que hasta ahora el sindicato tuviese que poner una parte de los fondos y que también lo hicieran la territorial y el CC; no importa que haya sindicatos que se han metido en costosas hipotecas para hacer frente a su parte. Eran otros tiempos y que se fastidien si se han entrampado.

Plenarias de pacotilla

Este es solo un ejemplo de lo que está sucediendo en las plenarias confederales. Se someten a votación cosas que no son importantes para el SP, que no son polémicas o que tendrán una resolución clara por parte del CC. El resto, las cuestiones polémicas o que el CC prevea tener dificultades para sacarlas adelante, se camuflan en los informes de gestión tras haber tomado la decisión que el SP hubiere considerado. Así, tenemos que no se incluyen en el Orden del Día las propuestas de Galicia, la compra de locales y otras, mientras que sí debe pronunciarse el CC sobre la tumba de Oliver, la adhesión rutinaria de nuevos sindicatos o sobre el nuevo logotipo confederal. De esta manera la última Plenaria confederal duró menos de tres horas, menos que lo que duró la Plenaria de Galicia en la que se abordó el Orden del Día confederal. Si a esta forma de hurtar las decisiones al CC le añadimos la falta de debate en las plenarias, el afán de tabular todo -incluidas las cuestiones más peregrinas-, la falta de interés por conseguir acuerdos de consenso, sino la utilización mecánica y constante del voto, obtendremos lo que está sucediendo: unas plenarias inútiles, de las que los miembros del CC salen como entraron y un SP que, autoerigido en máximo órgano de la CGT, hace de su capa un sayo particular y profundiza en la construcción de una organización piramidal muy alejada de los ideales que plasmamos en nuestros folletos.

Es imprescindible que los miembros del CC se hagan valer, que no consientan este funcionamiento y que representen con dignidad a la organización. El que a los miembros del SP los haya designado un Congreso no los convierte en directores, jefes o salvadores de la confederación, sino en simples administradores entre plenaria y plenaria, ante la que deben dar cuenta y someter sus decisiones. En cuanto a los miembros del CC, debemos exigirles que defiendan la organización de aquellos que la quieren someter a sus ideas o intereses -a saber- particulares. Hoy la lucha la tenemos dentro.

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