VII Época - 42

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

Hace tres semanas (editorial de La Campana, nº 39) señalábamos que la Plenaria del Comité Confederal que iba a tener lugar el 21 de junio marcaría un punto de no retorno. “Ya no hay vuelta atrás” -decíamos- “ni para el SG de la CGT y los suyos, como para la CGT anarcosindicalista que queremos que sea”. Y, añadíamos, “O bien se consiente este acto indigno del SG -censurar a una Confederación territorial, usurpando las funciones estatutarias del Comité confederal- o bien el Comité Confederal, asumiendo su potestad y funcionalidad orgánica, anula esa decisión”.

La deplorable conducta exhibida en esta Plenaria (Madrid, 21 junio), tanto por el Secretario General de la CGT como por el propio Comité Confederal en su conjunto, renegando incompresiblemente de si mismo y de su funcionalidad orgánica, han logrado convertir la reunión en una farsa, en una bastarda caricatura. Fue la escenificación por esos ‘altos cargos’ de su ruptura fáctica con la CGT y “con los principios inalienables de democracia y acción directa, autonomía sindical y federalismo que la definen, tanto en su estructura y funcionamiento orgánicos como en su acción social y sindical cotidianas”.

Hace ahora diez meses, el 21 de agosto de 2023, iniciábamos la VII Época de La Campana, cuyo primer editorial, “EN DEFENSA DE LA CGT”, alertaba sobre como nuestra organización estaba sufriendo una agresión autoritaria interna, como nunca antes habíamos sufrido. Desde aquella fecha a hoy todo fue a peor. Las ‘inhabilitaciones’, ‘las expulsiones’, ‘el doble lenguaje y la mentira como procedimientos útiles en la acción orgánica para el interés privado’ ‘las desfederaciones arbitrarias de sindicatos’ llevadas a cabo por Comités o, incluso, por SP’s en ausencia de los afectados… ‘logradas’ siempre con absoluto desprecio de las normas orgánicas y acción sindical propias de CGT, jalonan una carrera suicida que, de no frenarla, habrá de conducirnos fatalmente a la ruptura y el desistimiento. La Campana vino aportando en sus editoriales y artículos de opinión pruebas y argumentos que denunciaban los modos en que se ejercía esta violencia burocrática.

Aupados en la impunidad lograda hasta ahora, durante la plenaria del 21 de junio, la amenaza dejó de ser amenaza, materializándose en hechos y conductas del Secretario General, del SP y del propio Comité Confederal en su conjunto, que los sitúan -a ellos, no a la CGT- al margen y en vulneración flagrante y consciente de los estatutos, principios y procedimientos que vertebran la organización. Los hechos son tozudos e inapelable su conclusión.

El 4 de mayo el SG de Galicia envió al Secretario General de CGT una comunicación para incluir en el Orden del Día de la próxima plenaria del Comité confederal, cinco puntos, considerados de gran importancia para detener y, si acaso, encauzar y resolver la conflictividad interna, en términos de respeto, solidaridad y racionalidad colectiva.

Casi un mes después, el SG de la CGT convocó la Plenaria para el 21 de junio, pero sin incluir en el Orden del Día los puntos reclamados por Galicia. Con este proceder, el SG estaba vulnerando a sabiendas nada menos que el Título III de los estatutos confederales, “Principios rectores de funcionamiento de la CGT”.

El 3 y el 5 de junio, en sendas comunicaciones, el SG de Galicia reclamó de nuevo al SG de la CGT la inclusión de los puntos reclamados por Galicia, al tiempo que emplazaba a los demás miembros del Comité confederal para que el 21 de julio hiciesen valer su personalidad orgánica frente a un Secretario general que pretendía ningunearlos y que no colaborasen en reducir las Plenarias a un espectáculo banal, mientras la CGT se desmorona.

¿Qué sucedió en la Plenaria del 21 de junio?

Llegado el momento, tomó la palabra el SG de Galicia, diciendo: “Dado que el párrafo citado del Informe del SG (NOTA: en alusión al párrafo en el que aseguraba que no iba a incluir, ni ahora ni nunca, los puntos reclamados por Galicia) no es meramente informativo sino ejecutivo, con efectos de censura y desprecio a los acuerdos de una Confederación territorial, CGT Galicia considera totalmente improcedente que no se incluyan los puntos propuestos por esta Territorial para ser sometidos a la consideración del Comité Confederal …”.

Se desató entonces un fuerte debate o, mejor dicho, una contundente reclamación por parte del Secretario de Galicia que, sin embargo, chocaba, una y otra vez, contra un desesperanzador muro hecho, en el mejor de los casos, de vergonzante silencio y en el peor, de servilismo y oportunistas de toma y daca privados.

A partir de aquí, toda la Plenaria fue una rutina de autoritarismo, dejadez e irresponsabilidad en la que los distintos puntos del orden del día se despachaban a toda prisa, sin debate ni reflexión, dispuestos todos a acabar con aquella pesadumbre inútil lo más rápidamente posible. Colando, colando … la compra de un local para el Comité confederal a 150 km de Madrid, donde tiene la sede … la recuperación de un plan de finanzas rechazado por la plenaria anterior … Actas que se aprueban ‘por mayoría’ … el Secretario de Finanzas como Interventor General de la CGT … huelga que si que no que depende por Palestina … etc, etc.

Así fue como la Plenaria del Comité confederal de CGT – el [único] órgano encargado de llevar a efecto los acuerdos de Congresos y Plenos de la organización- que había comenzado a las 10,30h acabó antes de las 13:00h, todo un record de velocidad que señala bien a las claras en lo que están resultando estas Plenarias en manos de un SG enaltecido a Primer Ejecutivo del no-reino, pero casi.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *