VII Época - 43

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

En escasos 10 meses asistimos al asesinato impune de más de 50.000 palestinos, al asedio por hambre, sed u hostigamiento homicida por los aviones y tanques, a la devastación de Gaza y a la continuidad de la colonización homicida de toda Palestina, muchos de ellos enterrados vivos bajo los escombros de los edificios y hogares destruidos. Todo ejecutado con la complicidad necesaria de las autoridades estatales del Occidente que se dice democrático, en particular de Estados Unidos, de la Unión Europea y del gobierno español.

Desde el 24 de abril, la Federación General de Sindicatos de Palestina, viene realizando desesperados y enérgicos llamamientos a la clase trabajadora del mundo para que, solidaria e internacionalmente unida, hagamos todo lo posible en nuestros propios países para detener el holocausto del pueblo palestino a manos de Israel.

En el mes de junio reiteraron ese llamamiento bajo la forma de convocatoria de una movilización sostenida y huelgas generales o parciales que ponga fin a la infame confabulación de los gobiernos respectivos, dispuestos a garantizar la victoria global del crimen y el horror más abyectos, ejecutados por Israel. No más Auschwitz, ni Dachau, ni Buchenwald, ni Treblinka … ni Sabra – Chatila, ni Jenín, ni Gaza.

Respondiendo a este renovado llamamiento, el pasado 20 junio se reunieron en Madrid multitud de asociaciones, colectivos solidarios y organizaciones sindicales, entre ellas, CGT, CNT, Solidaridad Obrera, Sindicato de Estudiantes y Confederación Intersindical de Organizaciones Sindicales (CIS).

Tras un primer acuerdo, hoy mismo, 1 de julio se aprobó un comunicado urgente para iniciar una campaña de adhesiones de colectivos y organizaciones, que culmine en una gran manifestación (unitaria y descentralizada) el 9 de septiembre y desemboque en la convocatoria de una huelga general el viernes 27 de septiembre (la fecha útil más próxima al 29 de septiembre, cuando se conmemora el aniversario del comienzo en el año 2000 de la Segunda ‘Intifada’ (levantamiento del pueblo oprimido por su libertad y dignidad).

El Estado de Israel se inició en 1948, cuando la ONU, tras una ignominiosa votación mayoritaria, le adjudicó en Palestina como propio un territorio, que habría de arrebatarse a sus habitantes palestinos. Con aquella injusta decisión (recordada entre los palestinos cada 15 de mayo como la Nakba, el Día de la Catástrofe) comenzó́ el éxodo y expolio de millones de palestinos, que continúa hasta hoy. Quedará para siempre en la historia universal de la infamia el recuerdo de aquellos días de 1948, cuando el ejército israelita arrasó a sangre y fuego las aldeas palestinas y forzó la expulsión de sus tierras y hogares de más de 750.000 personas,

A partir de aquí fue la fría lógica histórica del asesinato impune por los poderosos de turno -en este caso los gobiernos de Israel y de sus amigos- lo que determinará el destino aciago de millones de personas palestinas y que arrastra a gran parte de la población israelí́ a comportarse del mismo modo horrendo que los nazis asesinos de sus abuelos.

Desde aquella fecha el Estado de Israel invadió, atacó, secuestró, torturó, asesinó, expulsó de sus casas y raíces a cientos de miles de personas. Se ha apropiado de tierras y bienes sin cuenta, ha borrado del mapa multitud de aldeas y poblados palestinos, cuyos habitantes -actualmente más de cinco millones- han sido arreados a golpes de fusil y ametralladora a multitud de campos de refugiados insufribles, repartidos por los países vecinos. Ha encarcelado a más de dos millones de personas en Gaza, un pequeño territorio de apenas 350 kilómetros cuadrados. Y en la Cisjordania ocupada militarmente, ha impuesto a más de tres millones y medio de personas un régimen de apartheid, exponiéndolas además permanentemente a la agresividad homicida de los colonos judíos, siempre azuzados o amparados por el poder israelí e impacientes por consumar la apropiación de Palestina.

Ante esta no-Guerra -pues no es más que un puro y vil holocausto sobre gentes indefensas- la Paz que ambiciona el Estado de Israel y a la que aluden sus poderosos amigos de EE UU y la UE, no es la alternativa a ninguna guerra, sino, por el contrario, su culminación victoriosa frente a la justa rebelión y agónica lucha de un pueblo que se niega a desaparecer.

Con todo, el horror que hoy se sufre, desplegado con absoluta obscenidad ante los ojos del mundo por los gobiernos nuestros, tiene un objetivo claro. No se trata solo, aunque también y de modo espantoso, del holocausto del pueblo palestino. Es también la escenificación urbi et orbi -televisada y mediatizada- del destino que los poderosos del mundo reservan para todos aquellos individuos o pueblos que se atrevan a desafiar e impugnar sus intereses económicos y geopolíticos. Por esto, EE UU y la Unión Europea, arman, financian y amparan el genocidio de la población palestina indefensa y encarcelada, a la que se deja sin agua, luz, medicinas o alimentos. Todos ellos saben muy bien, que sus bombas, tanques y aviones se dirigen contra la vida y los cuerpos de gentes palestinas, pero también saben que sus armas apuntan a la conciencia libre, a la dignidad y a la organización colectiva de la revuelta contra la ruina moral y material que representa para toda la humanidad el ejercicio de su poder.

Frente a este aciago destino que a todos nos espera si triunfan Israel, EE UU y la Unión Europea, está el pueblo palestino resistiendo tenazmente. Sin embargo, por más que ahora mismo está siendo vencido por la fuerza de unas armas y una vesania impune a las que no puede hacer frente, tampoco será derrotado, si es que en todas partes nos levantamos, impugnamos, boicoteamos y nos enfrentamos abiertamente a aquellas empresas, políticos o propagandistas que en nuestro solar apoyan a sus asesinos.

Por ello, desde La Campana, desde CGT Pontevedra compartimos el llamamiento a usar todos los medios e instrumentos de que disponga la sociedad civil y el movimiento social para, en la medida de lo posible, articular organizativamente la solidaridad internacional. Participaremos, con todas las fuerzas que podamos, en la movilización general, desde ahora mismo y en la movilización del 9 de septiembre, hacia la huelga general, en España y el mundo entero, el 27 de septiembre. Llamamos a toda la militancia confederal y a toda la sociedad pontevedresa para que reniegue de las autoridades estatales que apoyan o amparan el genocidio y se sume a todas aquellas iniciativas de Boicot a Israel y de solidaridad con el pueblo palestino. La lucha contra la sinrazón y el delirio del poder criminal ha de continuar hasta ponerles freno y, esta vez sí, derrotar el militarismo en Israel y en todo el mundo: un militarismo que justifica la guerra fratricida y legitima la explotación capitalista apoyada por gobiernos y estados.

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