HABEMUS CONFERENCIA
Los días 25, 26 y 27 se celebrará en Palencia la Conferencia de Sindicatos de la CGT, que es, según nuestros Estatutos, un “órgano de debate y decisión sobre temas de índole sindical de la CGT y, especialmente, los relacionados con Negociación Colectiva y Elecciones Sindicales.” Los convocados son los sindicatos de la organización, pero esto no debe confundirnos, ya que sus acuerdos no pueden contradecir a los tomados por el Congreso Confederal. ¿Y esto por qué? Pues, sencillamente, porque, también según nuestros Estatutos, “El Congreso de la Confederación General del Trabajo (CGT) es el máximo órgano de decisión de la misma.” Es decir, si el Congreso es el máximo órgano confederal, todos los demás órganos están sometidos a él y no pueden con-tradecir lo que en él se determine.
¿Es entonces la Confe-rencia el segundo órgano, en importancia y capacidad de toma de acuerdos, de la confederación? Pues tampoco, ya que este es el Pleno, que, igualmente según nuestros Estatutos, “El Pleno Confederal es el máximo órgano de decisión entre Congresos de la Confederación General del Trabajo (CGT).” Está pues la Conferencia sometida a los acuerdos que se hubieren tomado tanto en Congresos como en Plenos y limitado su ámbito de decisión a temas de índole sindical, especialmente los relacionados con Negociación Colectiva y Elecciones Sindicales. Sabemos que la actual redacción estatutaria puede provocar conflictos, especialmente en lo relativo a los asuntos de índole sindical, porque ¿qué asunto no es de índole sindical cuando lo debate una organización sindical? Sea como fuere, está muy claro: los Estatutos de la CGT señalan que la jerarquía de los acuerdos son, en primer lugar, los adoptados por los Congresos, después los de Plenos (poco o nada se utiliza, indebidamente a mi entender, esta figura orgánica) y, en último lugar, las Conferencias.
Viene esto a cuento porque ya han sido publicadas, provisionalmente, las ponencias presentadas para Palencia y, por lo tanto, ya podemos valorar su encaje en la normativa orgánica, es decir, qué tipo de propuestas se pueden aprobar o no sin contradecir acuerdos de Congreso.
A vuelta con los ERE
En la ponencia titulada “Jubilación anticipada”, presentada por Joaquim Garreta y otros, se defiende que la sección sindical decida en exclusiva, sin participación del sindicato, que puedan los trabajadores y trabajadoras jubilarse anticipadamente de forma voluntaria a través de un ERE pactado con la empresa. Además de la ventaja que supondría para la plantilla firmar este tipo de pactos al conseguir indemnizaciones más altas que los despidos, supondría además que dejaría de haber conflictos internos ya que no habría que retirar la firma del sindicato de algunos pactos como se ha venido haciendo.
Esta propuesta lo que hace es defender el privilegio de que haya empresas -evidentemente las grandes- que puedan pagar jubilaciones voluntarias anticipadas, mientras el resto de la clase obrera -que se jodan si trabajan en talleres Pepe o en retales Mariluz- tiene que seguir arrastrándose hasta más allá de los 67 años para poder jubilarse. Por otra parte, efectivamente habría menos conflictos internos, como los habría si cada uno hace de su capa un sayo y prescindimos de Congresos y Plenos que adopten acuerdos de validez general para toda la CGT, es decir, si prescindimos de la propia CGT. Porque precisamente el acuerdo de que la organización no firma ERE es un acuerdo de Congreso y una Conferencia no puede -como máximo órgano que es aquel- contradecir ni desvirtuar el acuerdo del Congreso de Zaragoza de que la CGT no puede suscribirlos en empresas con beneficios.
Es difícil de entender cómo esta propuesta ha llegado al Libro de Ponencias, pues lo pertinente habría sido excluirla radicalmente.
Huelga General
La ponencia titulada “28 de abril. Huelga General” propone pues eso: una Huelga General el 28 de abril, Día de la Seguridad y Salud en el Trabajo. Está bien que una Conferencia aborde cuestiones de índole sindical, pero no parece que sea el foro más adecuado para acordar una cuestión como esta. Para eso están los órganos de debate y decisión de la CGT, estatutariamente los Congresos y los Plenos, y las Plenarias en última instancia. Una Conferencia no es un Congreso en pequeño y en ella no se pueden abordar temas de este calado. Además, no parece razonable que se pueda aprobar una convocatoria de Huelga General -con la intención de que pueda convertirse en anual, como se desprende de la propia propuesta- sin que figure -y no figura- expresamente en el Orden del Día para que toda la organización pudiera debatirla. No se puede argumentar de que es suficiente que aparezca en una ponencia enterrada entre 130 páginas de propuestas, sino que, además, parece improcedente que la iniciativa sea firmada por el propio secretario general de la CGT, que, por su posición orgánica, estaba en una situación privilegiada para incluirla en el Orden del Día, pero ha preferido no hacerlo y optar por una manifiesta falta de responsabilidad ante la organización confederal.
Esta ponencia debería haber sido eliminada de las propuestas publicables, pero, claro, ¡cualquiera le pone el cascabel al compañero Fadrique!
¡Ay!, la AI
Una de las cuestiones más importantes, por lo menos así lo parece por el número de ponencias presentadas y el de páginas dedicadas, es el tema, tan en boga, de la Inteligencia Artificial. Con mayor o menor fortuna, los compañeros y compañeras han abordado la cuestión desde distintos ángulos, y encarecidamene deseamos que la Conferencia no yerre en un tema que nos tiene, y nos tendrá, en permanente debate. Sobre la IA hay dos aspectos sobre los que creo que se debe abrir un debate más profundo de lo que se está haciendo y que aparece tratado, de distintas formas, en las propuestas a la Conferencia.
El primero es el de si la CGT debe rechazar -o sea, prohibir- la utilización de herramientas de IA internamente. Aunque se me pueda acusar de falto de espíritu crítico, he llegado a la conclusión de que no. El argumento de que es una herramienta capitalista tiene realmente poca enjundia y a ninguno de nosotros se nos ha ocurrido vetar la utilización, por ejemplo, de las redes sociales en nuestra actividad cotidiana por parte de nuestros sindicatos, siendo como son herramientas en poder de algunos de los representantes más repugnantes del capitalismo más siniestro y depredador. El que esta herramienta sea aparentemente temible tiene más que ver con el uso que se dará -se está dando- por los Estados y el capital que porque sea un instrumento malo en su propia naturaleza. Está claro que nosotros la usaríamos encaminada a la consecución de una sociedad libertaria, así que ¿por qué no? Evidentemente, se necesita un debate mayor sobre este aspecto de la cuestión.
El segundo es la defensa que algunas compañeras y compañeros hacen de la propiedad intelectual. A pesar de la evidencia de que la creación técnica y artística son consecuencia de miles de años de acumulación en el acervo humano de las experiencias de las generaciones anteriores, algunos están decididos a que lo que salga del coquito de un grupo minoritario de seres humanos sea su propiedad permanente y, por lo tanto, con derecho no solo a ser retribuido indefinidamente por ello, sino también a decidir sobre su utilización futura incluso a través de la herencia. Los compañeros y compañeras deberían reflexionar sobre el concepto burgués de propiedad -incluida la llamada propiedad intelectual-, que a mí se me antoja alejado de la idea de que la riqueza es socialmente creada y, por lo tanto, debe ser socialmente distribuida y compartida. También es necesario un debate más profundo que el simple lamento por los creadores gráficos y debe darse sin llamamientos a poner puertas al campo.
Encuentro sindical
Finalmente, quisiera hacer una breve mención a un asunto que no tiene que ver con la Conferencia, pero me parece de suma importancia. Se trata de la celebración, por parte de la FETYC, de un encuentro sindical en Valencia los días 27 a 29 de septiembre, coincidiendo el primer día con la convocatoria, por parte de la CGT, de una Huelga General por Palestina. Se podía admitir, en un primer momento, que las convocatorias se hubieran cruzado y que la FETYC no hubiera sido consciente de la metedura de pata. Sin embargo, teniendo en cuenta la campaña de difusión de la Huelga que la CGT está haciendo en los últimos tiempos, el que no se haya aplazado este encuentro es inadmisible. El actual estado de enfrentamiento por el que pasa la CGT no justifica convocatorias como estas, en las que se detrae de los sindicatos un buen número de militantes que deberían estar trabajando a favor de la Huelga General y de la Jornada de Lucha en solidaridad con el pueblo palestino. Conocemos a compañeros y compañeras que están llamando a esta convocatoria “contraprogramación”, “boicot” e, incluso, “esquirolaje”. Me resisto a pensar que esta acción tenga estas motivaciones banderiles, pero la forma más clara de desmentirlo es desconvocándola y hacer, por parte de la FETYC un llamamiento a la participación activa en la jornada del 27. Esperamos que así se haga.
Después del 27, los sindicatos tendrán menos de un mes para atacar con decisión el Orden del Día de la Conferencia de Palencia. La organización está atravesando una situación delicadísima, con enfrentamientos enconados y con actitudes que no ayudan nada a resolverla. Cuando algunos reclamamos el cumplimiento leal de los Estatutos lo hacemos desde el convencimiento de que es la única forma de superarlos. Pero unos Estatutos no interpretados partidistamente, sino de forma ecuánime, sin que los Comités y Secretariados se conviertan en directores ejecutivos de la organización y sin que los cargos se suban al trono, al pedestal o al caballo para dirigir a sus huestes respectivas. Si la Conferencia vuelve a ser una guerra de guerrillas, como lo fue el último Congreso, y no se pone freno a los individuos que sitúan su ego por delante de la organización, estamos listos.