VII Época - 45

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

27 DE SEPTIEMBRE: CGT CONVOCA HUELGA GENERAL POR PALESTINA

En respuesta al llamamiento de la Federación de Sindicatos Palestinos, la CGT – comprometida con su ideario y destino histórico de combatir toda injusticia y régimen de tiranía- ha convocado para el 27 de septiembre, en todo el estado español, una huelga general de 24h “Por el fin del genocidio y el apartheid en Palestina”.

Se convocan la Huelga y Jornada de movilización del 27S, con el convencimiento pleno de que para detener y vencer a los que ansían el exterminio del pueblo palestino -y, con ello, la humillación y amenaza permanentes dirigidas a la humanidad entera-, ya solo cabe la solidaridad internacional de la clase trabajadora, cada cual enfrentándose al gobierno cómplice del holocausto actual, que le corresponda.

En lo que nos toca, el conjunto de la clase política española permanece enfangada en el sostenimiento y alineamiento servil con un orden geopolítico y económico mundial enloquecido, que, liderado en lo político y militar por Estados Unidos y la Unión Europea, necesita del “genocida israelí” -también ejemplo de democracia, al parecer- para exhibir urbi et orbi lo que pueden esperar todos aquellos pueblos, colectividades o individuos que cuestionen o se rebelen a su hegemonía y poder.

Decíamos en el editorial anterior, que el genocidio ejecutado por Israel, no sería posible por la simple decisión y capacidad criminal del estado israelí -Gobierno, Administración, Ley y Parlamento- y la envilecida ciudadanía que le apoya. Pues, tanto la razón de ser, como el desarrollo y la garantía de “éxito” de semejante operación de exterminio exhibidas a plena luz, están siendo definidos, orquestados, negociados, financiados y avalados al unísono con Israel por las democracias occidentales capitalistas y, en lo que nos afecta directamente, por el estado español.

De hecho, desde el comienzo de la actual masacre el gobierno español:

+ Mantiene activa la compra-venta de armas con Israel, utilizadas y probadas en episodios terribles de la actual matanza.

+ Invitó y continúa haciéndolo a grandes empresas y consorcios de la industria militar israelí a promocionarse comercialmente en Ferias militares internacionales en suelo español. Empresas que se jactan de probar la eficacia mortífera de sus productos sobre la indefensa y cercada población palestina.

+ Garantiza la impunidad del genocidio e insaciable despojo del pueblo palestino, ofreciendo a Israel, a través de la OTAN y la Unión Europea y por si mismo, la necesaria cobertura -internacional y estatal- diplomática, política, judicial y propagandística para que continúe el holocausto emprendido.

+ Adjudica contratos multimillonarios a importantes compañías israelíes de la producción bélica, implicadas en el objetivo final del exterminio sangriento del pueblo palestino.

+ Promociona la participación de los grandes grupos bancarios y empresariales españoles que colaboran con el Estado de Israel y los criminales colonos israelíes (ladrones de tierras, bienes y vidas ajenas) en la ocupación y colonización de Palestina,

Sin embargo, la atrocidad y el duelo provocados por Israel son tan inmensos que no habrá silencio decretado que los pueda acallar, ni infame argumento que logre justificar la inacción o la indolente resignación de la ciudadanía española. Y si acaso lo lograsen -¡tal como hasta ahora mismo parecen estar consiguiendo!- … Esto es: si el silencio y el desprecio a la verdad logran la victoria … si la clase trabajadora deja sin respuesta lo que ocurre en Palestina … si no batallamos y nos alzamos y, por el contrario, indiferentes o acobardados en la propia estima damos la espalda al horror del exterminio y el apartheid … será la rendición de nuestra propia dignidad social lo que tendremos que soportar y padecer.

Para evitarlo, la CGT ha convocado el 27 de septiembre, huelga general, cuyo objetivo inmediato es ¡Parar el genocidio!, exigiendo al gobierno español:

+ Que declaren y lleven a efecto la ruptura inmediata con Israel en todos los ámbitos, económicos, políticos, comerciales o diplomáticos, al menos hasta el cese del genocidio y la política de colonización y apartheid

+ Que procedan a sancionar y embargar a todas las empresas, públicas o privadas, que colaboren en el genocidio del pueblo palestino y en la colonización ilegal de tierras palestinas.

+ Que declaren a todos los miembros del gobierno y mandos militares israelís responsables del holocausto genocida y el apartheid.

+ Que reconozcan la legitimidad histórica y ética de la lucha e insumisión de las gentes palestinas por la libertad, la vida, el pan y la dignidad frente a la opresión, el despojo y la violencia asesina que sufren a manos del sionismo nazi de Israel.

Es probable, casi seguro, que la huelga no llegue a ser secundada masivamente. No tenemos los anarcosindicalistas convocantes la presencia suficiente en multitud de centros de trabajo de toda la geografía estatal y haberse producido la infame deserción de otras organizaciones sindicales, respecto de una convocatoria que se pretendió lo más amplia y unitaria posible.

No obstante, de llegar a producirse esta situación, ello no significará el fracaso ni el demérito de la acción emprendida, del mismo modo que tampoco representará victoria alguna para los genocidas y sus aliados y, mucho menos, para los que hoy indiferentes callen y continúen como si nada estuviese pasando. Pues, una vez que la declaración de huelga interpele a la clase trabajadora española en su conciencia de clase e internacionalista, el éxito o el fracaso de la movilización, habremos de valorarlos, en primer lugar, en función de la conciencia solidaria despertada, y en segundo lugar, en el cumplimiento de sus objetivos declarados: ¡Parar el genocidio y el régimen de apartheid en Palestina! … de modo que si ambos horrores -holocausto y limpieza étnica- continúan, también habrá de continuar nuestro solidario batallar, cada vez más alto, cada vez más contundente y sonoro, cada vez más armado, cada vez más fuerte y bregado.

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