Editorial
Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.
Rafael Amor
Las confederaciones sindicales CGT y Solidaridad Obrera, han respondido al llamamiento internacional de la Federación de Sindicatos Palestinos “Por el fin del genocidio y el apartheid en Palestina”, convocando una Huelga general de 24h en todo el territorio español y al tiempo -conjuntamente con colectivos, agrupaciones y plataformas de solidaridad con Palestina-, a una Jornada global de movilización, el próximo viernes, 27 de septiembre.
CGT de Galicia, en coordinación y apoyo de otras organizaciones sindicales y colectivos, como Solidaridad Obrera, CNT, Sindicato Labrego Galego, Rede Galega por Palestina y otras entidades de ámbito local o comarcal, además de las acciones propias de la Huelga han ya convocado para el día 27 manifestaciones y concentraciones en A Coruña, Compostela, Ferrol, Ourense, Pontevedra, Redondela, Vigo.
El genocida proyecto de exterminio del pueblo palestino en Palestina fue diseñado -y prevista su ejecución a plazos- a principios del siglo XX por los dirigentes sionistas. El sionismo representa una doctrina política, declarada en 1975 por la Asamblea de la ONU de carácter racista, responsable de crímenes contra la población autóctona árabe y que, en consecuencia, debía ser eliminada y proscrita de la comunidad internacional. Lo que evidentemente no ocurrió, por la presión de EE UU que se negó a aplicar la Resolución e impuso en 1991 su decisión revocatoria al amplio conjunto de gobiernos sobre los que ejercía e imponía su hegemonía militar y política, entre ellos España, bajo el gobierno socialista de Felipe González, que recién había incorporado a nuestro país a la OTAN.
Tal como era previsible y estaba calculado en la alianza EE UU – Israel, la revocación en 1991 de la resolución de la ONU de 1975, no significó que los sucesivos gobiernos israelíes renunciasen a su repugnante naturaleza racista y a la violencia extrema contra el pueblo palestino. Todo lo contrario, propició el desarrollo de la maquinaría terrorífica que hoy llamamos Israel, pues eso es un Estado que se comporta de este modo y una sociedad civil, ya envilecida, moral y éticamente deshumanizada hasta extremos inconcebibles.
Desde aquella fecha hasta hoy, una vez reconocido y asegurado por los gobiernos israelíes el incondicional amparo, apoyo, financiación y cobertura político-ideológico que habrían de recibir de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, todo fue a peor y del modo más horrendo para el pueblo palestino. Y con él, para la humanidad entera que no tardará en caer en la cuenta de que la palabrería humanitaria de las democracias occidentales -como en Vietnam y el Sudeste asiático, en África de sur a norte o en las dictaduras latinoamericanas- era eso, pura palabrería encubridora del desastre planetario que estaban organizando.
La continua expansión del Estado de Israel … la construcción del enorme muro de la vergüenza … la legalización de la tortura sobre los palestinos … la imposición de una legislación que discrimina a la población árabe … la colonización criminal de tierras palestinas previa expulsión y despojo de la población original … los castigos colectivos … las matanzas y asesinatos selectivos … la ocupación militar de Cisjordania, Jerusalén Este … el aislamiento y asedio permanente en la Franja de Gaza … las repetidas invasiones de Líbano … la ocupación del Golán Sirio … abocaron a la instalación en Palestina de un régimen de apartheid, brutal y homicida, ejecutado hasta un nivel de horror equiparable, no ya al régimen sudafricano, sino al de las Leyes Antijudías en la Alemania de Hitler y la organización final del Holocausto.
Como decíamos en La Campana (VII Época, nº 9 del 16.10.2023) “ahora mismo, Israel pretende dar ante el mundo el penúltimo paso para la anexión definitiva de la Palestina histórica, como paso previo a la ‘solución final’ que ultime el genocidio del pueblo palestino”. Su victoria, de producirse, extenderá necesaria y universalmente la gangrena letal del racismo y el expolio occidental, con sus secuelas de podredumbre social, guerras, militarismo, enfrentamientos civiles y crueldad. Y así será, de no ponerle remedio la movilización social … Así será, si la clase trabajadora, internacionalista y solidaria, sindical y fraternalmente organizada, no logra detener este genocidio y, por el contrario, consiente lo que están haciendo sus propios gobiernos.
No queda otra posibilidad de detener esta locura homicida. Como trabajadores, unidos en solidaridad sindical y libertad contra toda injusticia, hemos de hacer todo lo posible para dignificar con nuestra solidaridad, tanto a nosotros mismos como la rebelión y resistencia del pueblo palestino frente al Terror impuesto por Israel y sus cómplices necesarios, pues ambas cosas están indisolublemente unidas.
Seamos conscientes de que esta vesania criminal se dirige hoy contra el pueblo palestino. Pero también que su descarnada exhibición dirige la amenaza global contra todos aquellos individuos, comunidades y pueblos del planeta que, hermanados, decidamos, por los medios que encontremos a nuestro paso, acabar con la maldición de haber puesto en sus manos el poder enajenado. Hoy la manifestación, la huelga y la insumisión … hoy, también, la solidaridad, el apoyo mutuo y la resistencia común. En ello, nos vemos el día 27.

