VII Época - 48

UN GOBIERNO QUE, POR SERVILISMO, ABDICA DE TODA DIGNIDAD

Deportación masiva a Marruecos de saharauis solicitantes de asilo

El pasado 3 de octubre, el gobierno de coalición PSOE-SUMAR, a través del Ministerio del Interior ha ordenado y llevado a efecto la deportación a Marruecos de 16 de los solicitantes de asilo saharauis que estaban retenidos en el aeropuerto de Barajas, algunos de ellos desde hace un mes, una vez que han sido denegadas sus solicitudes de protección internacional, por más que estuviesen avaladas, solicitadas y defendidas por, entre otros organismos, Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Amnistía Internacional, Comisión española de Ayuda al Refugiado. Otros quince, serán deportados y entregados a Marruecos, previsiblemente el domingo 6 de octubre.

El gobierno de coalición español, responsable de esta fechoría criminal -entregar atadas de pies y manos unas víctimas a su verdugo- no ha dado ninguna explicación plausible sobre las razones de su decisión, más allá del cinismo habitual del socialista Ministro del Interior, Marlaska, que declaró a los medios de comunicación: “no poder (¿?) ofrecer datos sobre este asunto”, aunque “cada caso se evalúa individualmente antes de adoptar una resolución … que se atiene siempre a los criterios y requisitos establecidos en las legislaciones nacional e internacional en materia de protección internacional”. Y, después de esto, nadie le respondió, ni nadie hizo ademán de recoger a sus pies y devolverle la basura caída de la boca del ministro.

En anterior número de La Campana (nº 19, enero 2024), en relación a la decisión del gobierno español de negarle a la activista saharaui, Aminetu Haidar, la renovación del permiso de residencia que venía disfrutando desde hacía 16 años por razones humanitarias con la salud debilitada, a consecuencia de la brutal represión que había sufrido en Marruecos, escribíamos: “Cierto que a estas alturas, nada digno se puede esperar del gobierno español en relación al pueblo saharaui o a cualquier otro pueblo, en la medida que resulten ser víctimas del desolador orden internacional, expoliador y sangriento, que rige el mundo en estos momentos” … pues así se lo exige el vergonzante servilismo del que vienen haciendo gala el gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos desde aquél fatídico marzo de 2022, cuando modificó su posición sobre el Sáhara occidental, tras plegarse a las exigencias del tándem EE UU-Marruecos.

“A Judas le parecían bastante treinta monedas para entregar a su maestro al verdugo, pero cuando las cobró y se le hizo presente lo que había hecho, aprendió que era su propia muerte la que había comprado con aquel gesto, suicidándose por ello”. En aquella ocasión, enero de 2024, desde La Campana, todavía otorgábamos a los miembros del gobierno el beneficio de la duda, considerándolos poseedores de un cierto albedrío y capaces de calibrar con un mínimo de sensatez y honradez, las consecuencias públicas de lo que estaban haciendo.

Tras lo ocurrido en esta semana, después de las declaraciones vergonzantes del Ministro de Interior y la ausencia en la acción gubernamental de cualquier atisbo de rectificación real y consiguiente paralización de las deportaciones, YA NO ES POSIBLE DUDAR, que este gobierno es pura y obscena cacharrería política, ciego al hecho incontestable de que, “a cambio de las promesas o realidades que hayan recibido de EE UU y Marruecos, han comprado nada más que su suicidio como gobernantes legítimos.”

El mero relato de los hechos da la justa medida del nivel de degradación moral y ética al que está llegando este malhadado país, sin que desde la comunidad social logremos frenarlo:

Desde el mes de julio decenas de saharauis víctimas de la represión marroquí y activos luchadores por la libertad de su pueblo en el Sáhara Occidental, llegaron al aeropuerto madrileño de Barajas, en reclamación de protección internacional y asilo. Pasaron los días y las semanas, sin que la administración española los atendiese, por más que todos contaban con documentación que acreditaban su origen saharaui (expedida por la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental o por España a través del censo realizado en 1974) y con una recomendación favorable de ACNUR.

Ya en septiembre, las condiciones en que se mantenía retenidas a estas personas en el aeropuerto, llegaron a un nivel tal que Cruz Roja hubo de negarse temporalmente a continuar con sus servicios de asistencia debido a que no garantizaban “condiciones dignas” para las personas, con unas raciones de comida inadecuadas e insuficientes, falta de higiene y humillante desatención a hombres, mujeres y niños, obligados a compartir hacinados locales-dormitorios ocasionales, que no reúnen las mínimos condiciones de habitabilidad.

La deportación se produjo en un vuelo que salió el día 3 de octubre de Barajas a las 23.50 horas con destino a Marrakech (Marruecos) con 16 saharauis, por lo que quedan al menos otros 15 en las salas de asilo, de los cuales algunos de ellos ya tienen su deportación programada para el próximo domingo 6, en un vuelo de las mismas características. Para subirlos al avión en Barajas, el gobierno español había contratado una empresa de seguridad privada que envió un grupo compuesto fundamentalmente por marroquíes que les han golpeado. Así los han podido subir al avión. A las 3h de la noche del día 4 de octubre, los primeros 16 saharauis deportados ya estaban en Marrakech.

Nadie puede alegar ignorancia respecto del destino aciago que espera en Marruecos a estos solicitantes de asilo -y menos que nadie el gobierno español y la clase política que le apoya (en esto, incluso el PP y VOX hacen piña con PSOE y SUMAR)-. Eso lo sabemos, del mismo modo que no ignoramos que el pueblo saharaui podrá resistir épicamente esta mala-hora, como lo viene haciendo desde hace cincuenta años, mientras actúe la solidaridad internacional, en la que no es secundaria la demostrada por el pueblo español, en abierta contradicción con sus gobiernos de Felipe González a Pedro Sánchez, de Aznar a Rajoy. Pues si esa solidaridad falla, es casi seguro que los matarán y vencerán. Y serán los Mohamed, los Pedro Sánchez-Yolanda, los Macron, los Biden, los que hablan en nuestro nombre … una vez más, los asesinos.

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