VII Época - 51

QUO FUGIT, CGT?

Si nadie trabaja por ti, que nadie decida por ti” es un exitoso lema que hemos utilizado los anarcosindicalistas hasta la saciedad para evidenciar la bondad de nuestras organizaciones con respecto a las organizaciones autoritarias, en las que los trabajadores ni pinchan ni cortan y en que las decisiones son adoptadas por una élite que tiene todas las facultades para hacer y deshacer a sus anchas. Así, nos hemos cansado de decir que en la CGT, por ejemplo, los comités no deciden, sino que gestionan. En ese sentido, el Comité Confederal es el máximo gestor de la organización, encargado de llevar a cabo los acuerdos que se hubieren adoptado en los órganos de decisión (congresos, plenos y conferencias, estas últimas de forma limitada).

¿Pero esto que predicamos es real? ¿Los comités no toman decisiones? Todos sabemos que la realidad nos obliga a tomar decisiones de urgencia que, en ocasiones extraordinarias, están alejadas de los acuerdos de la CGT -normalmente porque estos no prevían ciertas situaciones-, pero esto es comprensible y siempre se puede corregir o reanalizar con la suficiente calma en reuniones o comicios posteriores. Sin embargo, es cuando las decisiones de los comités comienzan a ser el funcionamiento normal ordinario de la confederación y se huye del debate de las cuestiones que se plantean y, ni siquiera a posteriori, se informa ni consulta sobre lo decidido, la cosa empieza a ser grave. Si a esto le añadimos que estas decisiones no las toma directamente el Comité correspondiente, sino el Secretariado Permanente -parte meramente administrativa de aquel- o personalmente el Secretario General, tenemos un atentado contra la esencia misma de la organización, aquella que garantiza que las tomas de decisiones no se hagan sin la participación de la afiliación confederal.

Pues esto es lo que viene pasando en la CGT en los últimos tiempos. El Secretariado Permanente, en ocasiones, y en otras el Secretario General, viene adoptando decisiones que le corresponden a toda la organización, representada en su funcionamiento ordinario por el Comité Confederal, a quien se margina o, directamente, se ignora. Veamos unos cuantos ejemplos.

La unidad anarcosindicalista

En abril de 2023, la CGT, la CNT y Solidaridad Obrera firmaron un pacto para la unidad de acción. Quiero que conste que no somos especialmente contrarios a dicho pacto, pero hay que destacar que en la CGT no se consultó a la afiliación para llevarlo a cabo. La posibilidad de suscribir este pacto no figuró en ningún Orden del Día de las distintas Plenarias orgánicas y se adoptó por el Secretariado Permanente y por el Secretario General contrariamente a lo acordado en el Congreso de Zaragoza, que rechazó las propuestas que lo incluían. No se consultó al Comité Confederal y ni siquiera se ratificó a posteriori. En definitiva, se hurtó a la afiliación la toma de decisión sobre esta cuestión. “Que nadie decida por ti”, seguimos diciendo a pesar de todo.

La cuestión del Sindicato de Transportes de Madrid

Habrá quién se pregunte a qué viene traer a colación otra vez la célebre desfederación de este sindicato. Y habrá que decir de nuevo que, a pesar de lo decidido por una Plenaria del Comité Confederal, esta cuestión viene que ni pintada al leitmotiv de este artículo. El Secretario General -arropado por su Secretariado Permanente- ha venido en esta cuestión posicionándose siempre del lado del agresor SP de MCLMEX. Sin embargo, ni el SG ni el SP jamás han consultado la cuestión ni siquiera con el Comité Confederal, en quien reside la facultad de desarrollar los acuerdos de la CGT. No solo eso, sino que, durante meses, ante la preocupación que corría por la organización, se dedicaba a mentirle a esta manifestando en sus circulares e informes que estaban trabajando para buscar una solución a la cuestión. Ni que decir tiene que la única solución aceptable desde el principio para ellos era la desfederación del sindicato leproso. Nunca jamás pasó por sus cabezas el preguntarle a la organización, a través del Comité Confederal, cuál era la posición orgánica sobre la cuestión. Como esto no figuró nunca en un Orden del Día, jamás la militancia confederal pudo definirse. A pesar de ello, seguíamos diciendo a quien quisiera oirlo “Que nadie decida por ti”. La consecuencia fue lo que sabemos qué paso: una organización desinformada acató la posición del SG y acordó el disparate antiestatutario de desfederar al sindicato, con bulos creciendo como la espuma y sin que el sindicato indebidamente desfederado tuviese ni una sola posibilidad de exponer sus motivos y argumentos -no ya ante sus iguales en un Congreso, sino ni siquiera ante su propia territorial o ante el confederal-. Otra actuación ejecutivista del SG y del SP que desmienten directamente la condición libertaria de la organización.

Una inhabilitación vesánica

El mes de enero de este año fue completito. Nada más conseguir la desfederación del Sindicato de Transportes, el SG comunica a toda la organización la inhabilitación urbi et orbi del SG de la Federación de Transportes alegando el incumplimiento de acuerdos de la territorial de MCLMEX, chifladura mayúscula dado que el compañero inhabilitado no pertenece a esta confederación, sino a la de Asturias. A pesar de que se trata de un miembro nato del Comité Confederal, a nuestro SG le ha importado un ardite y se ha lanzado a la acción sin preguntar -a priori- ni consultar -a posteriori- sobre la cuestión. El tema no ha aparecido en ningún Orden del Día del Comité Confederal, convertido definitivamente en un convidado de piedra del autoritarismo del SG, por lo que se ha hurtado, por enésima vez, a la afiliación la posibilidad de debatir y decidir sobre una cuestión tan delicada. Por cierto, también el SG ha impuesto la censura a la territorial gallega, territorial que ha reclamado, en diversas ocasiones, que esta cuestión se debata en el seno del CC, como es preceptivo. El “Que nadie decida por ti” convertido ya en una triste broma confederal.

Convocatoria de un Pleno del Ferroviario y otro de la Federación de Transportes

Continuando con su larga lista de desmanes, el SP -ya no sabemos si el SP y el SG son lo mismo o si el SP no es nada-, arrogándose literalmente el título de ente superior de la organización, decide la convocatoria de plenos, tanto de la Federación de Transportes como del Ferroviario con la finalidad del nombramiento de nuevos Secretariados Permanentes, dado que los que había en aquel momento no eran del gusto de los nuevos césares. Nuevamente, esta decisión no fue adoptada por la organización a través del Comité Confederal -¿para qué se va a meter esto en un Orden del Día de una Plenaria? ¿Para que haya inútiles debates e intercambio de ideas?- al que, como siempre desde hace un par de años, se le aleja de las decisiones trascendentales orgánicas y, como representantes de los acuerdos de las Plenarias Territoriales y Sectoriales, sin poder realizar su labor de fiscalización de la actuación del SP y del SG y, en su caso, de corrección. Mientras, los folletos de “Que nadie decida por ti” no son más que papel mojado y no se reparten porque nadie se los cree ya.

La permanente censura de las propuestas de la CGT de Galicia

Esta es una cuestión que resulta verdaderamente insultante. El SG decide que cuestiones que la CGT de Galicia propone para su debate en el Comité Confederal no se van a incluir en los órdenes del día de las plenarias. Lo decide con los argumentos más peregrinos, con el resultado de que la militancia no puede entrar a valorarlos, hurtándose así su derecho a gobernar su propia organización. A estas alturas, ningún afiliado dice ya “Que nadie decida por ti”. Suena a vetusto, a una organización que ya solo existe en el imaginario y ensoñación de algunos militantes. Los puntos que la organización gallega ha propuesto -recordemos que lo único que se hace es proponerlos para que la organización decida- son los siguientes:

  • Debate sobre la posibilidad de un Congreso Extraordinario. El SG ya ha decidido, en nombre de todos y todas, que no habrá este Congreso.
  • Debate sobre el artículo 28 en el sentido de que hay afiliados de Sanidad en dos sindicatos distintos de Madrid. El SG dice que no, a pesar de que es un incumplimiento claro de los Estatutos.
  • Debate para que el CC se pronuncie sobre la posición del SP sobre distintas expulsiones e inhabilitaciones. El SG se niega a que se discuta y se fiscalicen sus actuaciones.
  • Debate sobre que el CC se pronuncie sobre la inhabilitación de un miembro del propio CC. El SG dice que nones.
  • Solicitud de información sobre la situación de las comisiones de garantías solicitadas. El SG rechaza esta cuestión.

Cuando el SG rechaza incorporar estas cuestiones al Orden del Día de la Plenaria Confederal, anula la capacidad de toda la organización -de toda la militancia- a decidir sobre cuestiones candentes de la vida orgánica.

¿Dónde vas, CGT?

Estas barrabasadas no son las únicas. Podríamos añadir la falta de respeto e incumplimiento de las propios decisiones del Comité Confederal (la resolución por la que se definió que un comité no podía sancionar a otro o la interpretación del artículo 28 de los estatutos sobre la afiliación), la martingala interesada de las actas, el inexistente acuerdo sobre la imagen corporativa de la organización con la modificación de nuestro logotipo o la convocatoria, nuevamente sin someter el asunto al Comité Confederal, de un Congreso de la CGT de Andalucía, han convertido a este SP y SG en un monstruo aborrecible para el anarcosindicalismo, que solo acabará consiguiendo la fuga de la confederación de un gran número de militantes, debilitándola y marchitando una forma de organización que ha sido la única esperanza del movimiento obrero.

La CGT se encamina a convertirse en un sindicato autoritario más. Será, quizás, más o menos radical en su lenguaje o en su estrategia, pero no será más que un títere en manos de élites o, quizás, en manos de organizaciones de carácter político-ideológico que la utilizarán para sus intereses particulares. Una organización disciplinada y sumisa que acatará las decisiones impuestas desde arriba sin rechistar. ¿Cómo osamos decir esto? No somos ningunos adivinos. Es que, simplemente, ya está sucediendo. Porque ahora, como decíamos en algún otro artículo “¿Quién decide por ti? Por ti decide el Secretario General de la CGT.”

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