Editorial
Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.
Rafael Amor
Pese al desolador manto de desprecio y descarado ocultamiento con el que los Medios de Comunicación y la Industria del Espectáculo y cohortes tertulianas, estatales o privadas -todas ellas al servicio de una política de extranjería infame-, eliminan del debate y la conciencia pública toda referencia a este masivo crimen que se produce ante nuestras costas, no será posible ignorarlo, sin abdicar la sociedad española y las agrupaciones que la representan (sindicales, políticas, asociativas, etc.) de toda dignidad moral y respeto de si mismas. Y esto, es lo que está sucediendo.
En la primera semana de este mes de noviembre, entre los días del 1 al 6, el aparato ideológico y empresarial periodístico ha ignorado, sistemática y alevosamente, la muerte en la ruta migrante africano-canaria de 62 personas, más un número ignorado de desaparecidos (se han encontrado dos cadáveres procedentes de algún cayuco, cuya ruta y situación se ignora), que habrá que sumar a los cerca de 8.000 (¡Sí, 8.000!) que han perecido en esa región marítima en lo que va de año.
Quien intente sinceramente comprender la naturaleza, origen y responsabilidad de esta hecatombe pronto se dará cuenta de que los medios de comunicación actuales, todos ellos regidos por intereses privados de sus propietarios (estatales o empresariales), están dedicados a escamotear la realidad y reemplazar la ignorancia sincera por la superchería, despojada de toda verdad …
Pese a todo, los hechos son tozudos y la evidencia de la crueldad de las autoridades estatales inocultable. Destacamos tres de estas conclusiones y hechos verídicos:
En primer término, que esta matanza insomne, está siendo fríamente organizada en los despachos gubernamentales y parlamentos de la Unión Europea y sus países miembros. En segundo lugar, que los ‘naufragios’, ‘devoluciones arbitrarias’, ‘detenciones sin causa’, ‘externalizaciones criminales’ y demás horrores no representan otra cosa que episodios procedimentales -necesarios, útiles y baratos-, para el control eficiente del indispensable (para el sistema productivo) flujo migrante y de mano de obra internacional hacia España y Europa. En tercer lugar, que ni el mar ni el viento ni la tierra son homicidas, como si lo son las fronteras, las leyes de extranjería y sobre todo, la guerra y el saqueo ejercido por las potencias económicas del mundo -entre ellas los países de la Unión Europea- de vastas regiones de África y Asia.
Una semana trágica más en la Ruta migrante marítima africano-Canaria – Los primeros días de noviembre han dejado un rastro de muerte en la ruta de la migración hacia Canarias, donde se contabilizan decenas de fallecidos y un número indeterminado de desaparecidos en las aguas próximas a las islas de Lanzarote y El Hierro.
2 de noviembre – El suceso más trágico por el número de muertos ocurrió a 370 km al sur de la isla de El Hierro. En esa zona, el sábado 2 noviembre por la tarde, el mercante Patria localizó un cayuco a la deriva. Izó a bordo a las diez personas que quedaban en la embarcación. Eran los últimos supervivientes de un cayuco que había salido desde el norte de Mauritania hacia Canarias hacía casi tres semanas con 58 personas, pero en la travesía, tras quedar sin agua potable -¡desesperados por la sed, bebieron agua salada!-, comida ni combustible, 48 de ellas fallecieron y sus cuerpos fueron arrojados al mar, según relataron los supervivientes.
3 de noviembre – En la tarde de este día se produjo otra tragedia, al hundirse una lancha neumática a unos 90 km al nordeste de Lanzarote, naufragio del que Salvamento Marítimo recuperó cinco cadáveres. Otras 17 personas que iban en esa lancha salvaron la vida gracias a una balsa lanzada desde el aire por el avión de Salvamento Marítimo que los localizó.
Ese mismo día, en otra operación, la Guardamar “Concepción Arenal” recogió el cadáver de una mujer que había caído al agua desde una embarcación neumática que estaba desinflándose. Además, rescató del agua a dos personas con vida y a las que quedaban en la embarcación, 54 en total.
También ese 3 de noviembre, uno de los migrantes que habían llegado el día anterior a El Hierro en un cayuco perdió la vida en el Hospital Insular de El Hierro a causa de las patologías sufridas en la travesía.
Macabro recuento – El recuento de víctimas mortales solo en los primeros cinco días de noviembre asciende ya a 61, tras el fallecimiento de un hombre a bordo de un cayuco a la deriva a 320 kilómetros al sur de El Hierro y el rescate de los cadáveres de dos jóvenes magrebíes en aguas próximas a Lanzarote. Ambos presentaban signos que sugieren que pueden haberse ahogado en un naufragio: uno llevaba puesto un chaleco salvavidas y el otro había intentado mantenerse a flote con un neumático colocado alrededor del pecho. Se ignoran las dimensiones y circunstancia de ese naufragio.
Ante esta brutal realidad, acallada por sus responsables, La Campana y la CGT reiteran su llamamiento a levantar la voz y la movilización colectiva, pues de otro modo serán también nuestras obras y nuestro silencio los que sostengan, armen y muevan los brazos de quienes en la frontera sur señorean la matanza.
La respuesta actual ante el drástico aumento de llegadas de personas migrantes a Canarias pone en evidencia la imperiosa urgencia de que el gobierno cambie por completo la política de extranjería homicida que viene llevando a cabo, disponiéndose a afrontar la emergencia contando con una estructura estable de acogida y refugio humanitario, digno y solidario, acorde a la dimensión de la necesidad y extrema vulnerabilidad de la colectividad inmigrante. Y, en concreto, que se ponga fin de inmediato a los acuerdos de externalización de las fronteras con terceros países de origen y tránsito del norte de África.
Y si esto no se acomete de inmediato, ¡Movilicémonos, colectiva y solidariamente! ¡Rompamos el silencio, quebremos la servil sumisión a los responsables del naufragio de toda humanidad y respeto por la vida y dignidad humanas!

