VII Época - 55

ROSALÍA DE CASTRO

(1837, Santiago de Compostela – 1885, Padrón)

Cantos de emigración y madre tierra, que es para los niños en su pobreza cárcel de espinos y rosas …. Y sueñan alas que crucen fronteras … y llegar a otra tierra, a otra madre-tierra, que es para los niños de allá, cautivos en su pobreza, cárcel de espinos y rosas, tierra del hombre, enemigo del hombre.

EN SU CÁRCEL DE ESPINOS Y ROSAS… 

En su cárcel de espinos y rosas
cantan y juegan mis pobres niños,
hermosos seres, desde la cuna
por la desgracia ya perseguidos.

En su cárcel se duermen soñando
cuán bello es el mundo cruel que no vieron,
cuán ancha la tierra, cuán hondos los mares,
cuán grande el espacio, qué breve su huerto.

Y le envidian las alas al pájaro
que traspone las cumbres y valles,
y le dicen: —¿Qué has visto allá lejos,
golondrina que cruzas los aires?

Y despiertan soñando, y dormidos
soñando se quedan
que ya son la nube flotante que pasa
o ya son el ave ligera que vuela
tan lejos, tan lejos del nido, cual ellos
de su cárcel ir lejos quisieran.

—¡Todos parten! —exclaman—. ¡Tan sólo,
tan sólo nosotros nos quedamos siempre!
¿Por qué quedar, madre, por qué no llevarnos
donde hay otro cielo, otro aire, otras gentes?

Yo, en tanto, bañados mis ojos, les miro
y guardo silencio, pensando: —En la tierra
¿adónde llevaros, mis pobres cautivos,
que no hayan de ataros las mismas cadenas?
Del hombre, enemigo del hombre, no puede
libraros, mis ángeles, la egida materna.

Este texto figura incluido en libro “En las orillas del Sar” (1884), de Rosalía de Castro (edición S.A.P.E., 1986 – Madrid)

 

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