CAVAR EN EL AGUA LA AMARGA LECCIÓN DE OTRA ILP FRUSTRADA Y FRUSTRANTE
Con reiterada frecuencia, nuestro sindicato, CGT de Pontevedra, viene manifestando su muy escasa disposición a impulsar o participar en las distintas Iniciativas Legislativas Populares (ILP) que nos llegan desde distintos sectores del movimiento social. Pues, a juicio de las distintas asambleas celebradas sobre este asunto, es de todo punto inaceptable que el importante y honesto esfuerzo organizativo que supone lograr 500.000 firmas, sirva finalmente para subordinar -siempre con resultado humillante- la movilización social a los intereses de una clase política parlamentaria ajena, cuyas decisiones responden a intereses privados (de estado, les dicen) que, con absoluta seguridad, nada tienen que ver con los reclamados por los protagonistas de la ILP.
La última experiencia vivida en esta materia -me refiero a la ILP para la regularización extraordinaria de más de medio millón de inmigrantes, actualmente residentes en nuestro país aunque ‘indocumentados’- confirma plenamente el acierto de la posición de nuestro sindicato.
Hace poco más de un año, durante las IX Jornadas Libertarias, organizadas por CGT Pontevedra en noviembre / diciembre de 2023, la ponente Kenia García, portavoz del movimiento estatal “Regularización Ya”, expuso que, habiendo ya logrado, en una movilización sin precedentes, la firma de unas 700.000 personas (más de 200.000 de las exigidas por la ley) y presentado en el Congreso la ILP para la regularización extraordinaria de inmigrantes “sin papeles”, quedaban a la espera de que el parlamento y grupos políticos mayoritarios aprobasen su tramitación, culminándola con el éxito por todos esperado.
¿Fue esto lo que ocurrió? De ningún modo. Lo que en verdad sucedió fue justamente lo contrario.
El 9 de abril de 2024, el Congreso “tomaba en consideración” la ILP presentada con el aval de las casi 700.000 firmas. Lo que despertó una alegría efímera en los proponentes, pues todos ellos conocían de antemano que eran muy pocas las ILP que, sobre diversas materias, habían conseguido llegar al momento procesal de su aceptación por el Congreso. De hecho, de las 142 iniciativas registradas hasta el momento, únicamente 15 habían accedido a ser “tomadas en consideración” por el Congreso y solo cuatro se tradujeron en ley, aunque ninguna de ellas, en su redacción final, recogía plenamente las reivindicaciones planteadas, desnaturalizando su contenido originario.
Ha pasado un año. Portavoces de la iniciativa “Regularización, Ya” han confirmado en este mes de abril que durante este tiempo, la ILP “sigue metida en el frigorífico del Congreso”, sin que los parlamentarios y el gobierno “muevan un dedo para que una iniciativa, que tanto esfuerzo ha costado, se convierta definitivamente en ley”. Por más que se solicitan entrevistas a los responsables de los distintos grupos políticos del Congreso, estos ni siquiera tienen el mínimo gesto de decencia de recibir a los representantes legales de la ILP y tratar de justificar, aunque sea mintiendo, su descarada inacción
Entre tanto, cientos de miles de personas se ven obligadas a vivir bajo la amenaza cierta de la expulsión, a tener que aceptar trabajos en ‘negro’, sin cobertura ni derechos sociales reconocidos y a enfrentarse a menudo a situaciones de violencia, explotación laboral, precariedad, riesgo, acoso y racismo.
Esto es, la evidencia de que todo el esfuerzo social desplegado, fue prácticamente en vano, pues ni siquiera logró impulsar o incrementar la conciencia social reivindicativa, respecto del dramático trato que reciben en nuestro país los inmigrantes, víctimas de unas leyes y normas de extranjería absolutamente infames.
Lo único realmente valioso que queda de esta ILP es, si acaso, la lección aprendida: que la renuncia explícita del movimiento social al enfrentamiento directo, sin intermediarios, con la clase política hasta doblegar tanto su voluntad como su medular inercia en favorecer a los ya poderosos, no lleva a otra parte que a la melancolía y a la frustración histórica.
