EL AÑO DEL DESCUBRIMIENTO
Título original: El año del descubrimiento
Año: 2020
Duración: 200 min.
País: España
Dirección: Luis López Carrasco
Guion: Luis López Carrasco, Raúl Liarte
Reparto: Documental, Intervenciones de: Raúl Liarte, José Ibarra Bastida, Salvador Muñoz Soriano, Rosario Vera Martinez, Ana Muñoz Vera, Rosario Muñoz Vera, Belén Villaescusa Muñoz
Fotografía: Sara Gallego
El año del descubrimiento comienza de forma bastante acertada con un hombre que cuenta un sueño en el que él y sus amigos acaban en el más allá atrapados en un corral. El director Luis López Carrasco utiliza magistralmente este sueño como metáfora de los temas que se tratan en el documental: el aprisionamiento de las masas trabajadoras por ciclos económicos que escapan a su control, la deformación surrealista del pasado, el presente y el futuro por estos ciclos y la tensión entre la imagen alucinatoria y la realidad. López Carrasco emplea una técnica de pantalla dividida que nos permite observar simultáneamente al hablante y al oyente en sus conversaciones de sobremesa. Nos sitúa en el interior de un bar de Cartagena, donde escuchamos a hurtadillas las catárticas sesiones de desahogo en las que todos participamos cuando hablamos de trabajo, de política y de la ansiedad que sentimos por el futuro bienestar de nuestros seres queridos. Son precisamente este tipo de bares los que sirven no como opiáceos para las masas, sino como aulas para la conciencia de clase.
El año al que se refiere el título es 1992. Es el 500 aniversario del «descubrimiento» de América por Colón, Barcelona acoge las Olimpiadas, España se declara brillante faro de la modernidad europea tras años bajo la dictadura franquista y la ciudad de Cartagena está en vilo con 15.000 puestos de trabajo en peligro debido a la reconversión industrial. Los clientes del bar expresan la serie de sacudidas impuestas por las políticas económicas neoliberales a los ciudadanos de Cartagena. Los jóvenes son conscientes de que son una generación en blanco. Los rostros de los trabajadores de las fábricas muestran tanto la angustia por la precariedad de sus empleos como el hartazgo por los agotadores turnos. Los mayores añoran los tiempos en que los sindicatos eran más fuertes y algunos incluso echan de menos los malos tiempos de la dictadura franquista. Los que han perdido su trabajo hablan de la vorágine de depresión en la que se encuentran y se desesperan por su pérdida de identidad. Otros sobreviven a duras penas con varios trabajos mal pagados. En resumen, vemos un espectro de individuos aplastados por poderosas fuerzas invisibles.
López Carrasco utiliza ocasionalmente una de las pantallas divididas para reproducir anuncios de televisión de principios de los años 90. La dicotomía entre los anuncios que proclaman la llegada de una España moderna y el diálogo de los cartageneros descontentos es sorprendente: los Juegos Olímpicos de Barcelona son la fantasía transmitida al mundo exterior, las fábricas que cierran en Cartagena son la realidad. Los vídeos borrosos, la ropa de los 90 y la gran cantidad de gente fumando en público sitúan al espectador en la época.
La película es una audaz declaración sobre el tiempo y los brutales ciclos económicos que se repiten eternamente aplastando a quienes se ganan la vida a duras penas. El año 1992 y el presente están conectados por una serie de combustiones furiosas que emanan de los trabajadores que reaccionan contra los mecanismos económicos y los políticos que engrasan esos mecanismos.
El año del descubrimiento es cine en estado puro que conecta pasado, presente y futuro. Es un comentario social que ayuda a entender por qué muchos en España están indignados, o la frustración que se siente en muchas partes de Europa y EE.UU. Es una advertencia para toda sociedad que adore el libre mercado: después de que la juventud pierda la esperanza y los ancianos sientan su dignidad repetidamente pisoteada llega la ira.