VII Época - 71

HABLAMOS CON RICARDO MALLADA SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL EN CORREOS

En la introducción del Almuerzo Desnudo, Burroughs escribe que no entendió que significaban exactamente lo que dicen las palabras del título, que había sido sugerido por Kerouac, hasta que despertó de la adicción a la droga. Almuerzo Desnudo: un instante helado en que todos ven lo que hay en la punta de sus tenedores. Gingsberg en el proceso contra esta novela que tuvo lugar en Boston, en 1965, declaraba, en el interrogatorio al que fue sometido como testigo, que a lo largo del libro la adicción a la heroína es aplicada como modelo a otras adicciones como la adicción al dinero o al poder, que es la adicción a controlar a los demás ejerciendo el poder sobre ellos.

Salvando las distancias, ese vacío total debe ser muy parecido al que sienten los trabajadores de Correos ante la pretensión de los adictos al poder y al dinero de implementar el Acuerdo Marco. Esa sensación, así como ese despertar, se intuye tras la intervención de Ricardo Mallada en las Xornadas Libertarias que acabamos de celebrar. Aprovechamos para hacerle unas preguntas para La Campana que respondió con camaradería. Ricardo Mallada es delegado de CGT en Asturias además de secretario general del Sindicato Federal de Correos.

En La Campana venimos informando, más o menos puntualmente, sobre la lucha de la CGT de Correos contra el acuerdo Marco. De todas formas, ¿puedes resumirnos las causas y desarrollo de esta lucha?

Previamente hay que decir que Correos tiene un convenio colectivo que data de 2011. Lo que quiere decir que está ampliamente superado. El Estatuto de los Trabajadores, mismamente, nos ha superado en cuestiones de derechos. Además, ha supuesto que tengamos una perdida salarial real del 20% en estos años.

El año pasado entró a la presidencia de correos Pedro Saura. Desde el primer momento ha anunciado su intención de modificar ciertas cuestiones y una piedra angular son las relaciones laborales.

A finales del año pasado Correos tuvo varias reuniones con los sindicatos donde ya desveló que sus intenciones pasaban por:

– salarios vinculados a incentivos.

– calendario estacional con bolsas de horas para flexibilizar nuestras jornadas.

– reducción del gasto en personal (lo que supone una reducción encubierta de puestos de trabajo).

– movilidad geográfica.

Estos serían los puntos básicos. Un retroceso en todos nuestros derechos y, a la vez, un empeoramiento brutal del servicio postal.

Pues el 31 de diciembre Correos presentó una propuesta de acuerdo con todas esas cuestiones y, lamentablemente (aunque para sorpresa de nadie) CCOO, UGT, sindicato libre (un sindicato de correos) y CSIF avalaron ese acuerdo.

Este acuerdo tenía previsto negociarse completamente antes del 15 de marzo y, una vez firmado, se incorporaría al convenio colectivo.

Ante esta cuestión CGT se movilizó y convocó 3 jornadas de huelga general. El seguimiento fue muy amplio en muchos puntos y generó mucha presión a los sindicatos y a Correos que llegaron a un acuerdo para prorrogar la negociación hasta el 30 de junio.

Estamos, por tanto, a 16 de mayo. El plazo hasta el día 30 de junio se acerca y no hay movimientos (oficiales) por parte de Correos. No hay reuniones. Pero nos tememos que pretenda impulsar la negociación en las últimas semanas cuando no haya margen de maniobra.

¿Y ahora? Ante esta situación, ¿Que tenéis pensado?

Ante la situación de “calma” que estamos viviendo, desde CGT estamos informando a toda la plantilla del peligro que nos acecha. Y además, hemos convocado 3 nuevas jornadas de huelga. Porque el contenido del acuerdo marco sigue sobre la mesa.

Visto desde fuera de Correos, tengo la convicción de que vuestra lucha es muy reveladora para toda la clase obrera, por lo menos en el estado español. A ver si me explico, cuando empecé en el sindicalismo y fueron las primeras elecciones sindicales, vi con mis propios ojos, en la pequeña empresa del sector del metal que trabajaba, cómo un señor del maletín vino a montar una candidatura para UGT. Cruzó el taller sin detenerse y subió a la oficina del jefe. Al rato presentó una candidatura encabezada por la secretaria del jefe. Pienso que hay un error muy común entre los trabajadores que no entienden que luchar contra CCOO y UGT es lo mismo que luchar contra la patronal. Ahora bien, entiendo que hay trabajadores que creen en el amarillismo como relación más conveniente para su posición personal dentro de la empresa, sin embargo no son suficientes para que CCOO y UGT mantengan sus resultados electorales. Es por eso que no pueden quedar desenmascarados y recurren a la mentira. Creo que la CGT de Correos ha acertado al poner por delante los derechos laborales de la plantilla antes que el miedo al fracaso de un enfrentamiento contra un enemigo mucho más poderoso. ¿Estáis de acuerdo? ¿Cuáles son los resultados y las esperanzas que tenéis depositadas en esta lucha?

Es muy clara la situación de amarillismo de CCOO y UGT. Y, por supuesto, en Correos hay que señalar el sistema clientelar. El trabajador trata de llevarse bien con el sindicato para ver si luego el sindicato le consigue alguna cosa.

Es muy importante que, como organización sindical y como delegados, tengamos unos principios muy claros de que somos un colectivo y que buscamos la defensa del colectivo. Y que ese juego de intereses personales va en contra de nosotros como colectivo. Más aún, esa actitud de “gestoría” de estos sindicatos, va en detrimento de los trabajadores. “A mí ya me lo hace el sindicato, que para eso pago.” Eso no es un sindicato. Eso es una gestoría. El sindicato no es nada sin los trabajadores y sin una fuerza detrás que lo respalde.

Y, por supuesto esto nos lleva a que, como trabajadores concienciados, hagamos lo que tenemos que hacer. La situación es complicada, las fuerzas son más pequeñas, pero nuestro deber es denunciar esa situación, explicárselo al compañero de al lado y transmitir la importancia de esa lucha.

Los resultados han sido muy positivos. Han sido las mayores movilizaciones en Correos en los últimos 20 años. Con muchos compañeros que han visto la gravedad del problema. Pero todavía queda lo más complicado. Alargar la lucha y que los compañeros sigan ahí y no se desanimen.

Esperanzas… Todas. Hay que seguir remando porque se ha demostrado que con presión se pueden hacer cosas. No se puede esperar que negocies un convenio mejor sin presión, que es a lo que está acostumbrado Correos. A llevar todos los tiempos y con la aquiescencia de CCOO y UGT.

¡Vale!. Y los demás sindicatos, ¿están luchando contra el acuerdo marco? ¿Hay contactos con los demás sindicatos para hacer un frente común?

El resto de los sindicatos mayoritarios, CCOO, UGT, CSIF y SL están en la misma senda que Correos, tragando con cualquier cosa. En el caso de sindicatos más minoritarios o regionales, intentamos reunirnos para tratar de explicarles nuestra posición y esperamos que se adhieran a nuestras movilizaciones.

Compañeras de Correos de Pontevedra nos tienen comentado que hay ciertos aspectos, en que Correos ya está aplicando el Acuerdo Marco. ¿Estáis de acuerdo? ¿Observáis esto en otros lugares? Si es así, ¿en qué aspectos lo observáis?

Está claro que Correos quiere apretar el acelerador e implementar cambios. Por ejemplo poniendo nuevos horarios, sin negociación de ningún tipo. También se está tratando de imponer nuevas funciones.

Seguro que quedan muchas cuestiones sin comentar en esta entrevista. Comenta algunas relevantes, interesantes o simplemente las que quieras.

Desde mi punto de vista estamos en un momento crítico. Si Correos consigue firmar este acuerdo supondrá un cambio drástico en nuestras condiciones laborales. Movilidad funcional y geográfica a la carta de Correos sin ninguna mejora retributiva, por supuesto. Más aún, se dilapida el servicio público ya que el ERE encubierto que se pretende de cerca de 8000 puestos de trabajo imposibilitaría el reparto en las condiciones establecidas en el Real Decreto de servicios postales.

La acción pro empresa de los sindicatos amarillos y la escasa tradición combativa en Correos, unido a la dificultad logística en Correos con miles de centros de trabajo en toda España ponen muy difícil la acción sindical y la organización de cara a luchas duraderas.

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