VII Época - 75

UPON ENTRY (La Llegada)

Título original: Upon Entry

Año: 2022

Duración: 72 min.

País: España

Dirección: Alejandro Rojas, Juan Sebastián Vasquez

Guion: Alejandro Rojas, Juan Sebastián Vasquez

Reparto: Alberto Ammann, Bruna Cusí, Ben Temple, Laura Gómez, Nuris Blu, David Comrie, Colin Morgan, Gerard Oms

Fotografía: Juan Sebastián Vasquez

Para algunas películas se necesita un campo de batalla, tres ejércitos, unos cientos de extras y una orquesta sinfónica. Para otras, hay que diseñar una metrópolis digital o es necesario cerrar un barrio entero de la ciudad porque hay rodajes. El drama español La llegada no necesita nada de eso. Solo una sala de espera, una sala de interrogatorios y un puñado de actores. El resultado es una pequeña joya emocionante e intensa.

En La llegada, la pareja hispano-venezolana formada por Diego (Alberto Ammann) y Elena (Bruna Cusí) viaja a Nueva York, para desde allí volar a Miami. Elena, bailarina, y Diego, urbanista, cuentan con mejores oportunidades profesionales en Estados Unidos que en España. Pero en el control de inmigración del aeropuerto, algo falla en sus papeles, aunque al principio no se enteran de qué. Les retiran los pasaportes y se marchan a una sección aparte del aeropuerto donde serán interrogados. Un lugar al que preferirían no ir.

Al principio no pasa gran cosa. De los poco menos de 75 minutos que dura la película, los primeros 20 se dedican casi exclusivamente al vuelo, la llegada y la facturación, pero la película sabe cómo crear una atmósfera inquietante con medios sencillos. En primer lugar, el inexplicable nerviosismo de Diego: no deja de mirar a su alrededor, rebuscar en los bolsillos, palparse la chaqueta y, en general, se muestra extremadamente inquieto. No está claro si está nervioso porque no sabe si le van a aceptar el visado o si realmente oculta algo.

Esto crea una tensión interesante incluso antes de la primera conversación con las autoridades estadounidenses, que no hace sino avivarse con otros asuntos supuestamente triviales. De repente, falta un impreso y se necesita un bolígrafo. Otro pasajero reconoce por el acento de Diego que en realidad es sudamericano. Pequeñas pistas e indicios que van creando poco a poco un cierto malestar que parece indicar que algo no va bien. El concepto funciona: al cabo de poco tiempo, el espectador comienza a dudar.

Diego y Elena se ven sometidos a un estrés cada vez mayor. No reciben explicaciones, ni apoyo, ni agua mientras esperan la siguiente entrevista. El más mínimo movimiento o desplazamiento en la sala de espera es inmediatamente penalizado con una reprimenda. Todo es tan intimidatorio que las dos víctimas ya ni siquiera cuestionan el procedimiento y el acoso. Por miedo a las consecuencias, se suspende el pensamiento racional.

No solo los funcionarios intimidan, el entorno también juega su papel. Los personajes se adentran cada vez más en el laberinto burocrático del aeropuerto de Nueva York. Las salas se vuelven más oscuras, sin ventanas con vistas al mundo exterior. El escenario hace dudar al espectador de los protagonistas y la intimidación de la autoridad se extiende al público.

La atmósfera densa e intimidatoria se entreteje hábilmente con diálogos inteligentes que destruyen gradualmente las expectativas. La película se completa con un excelente trabajo de los actores. Cuando la atmósfera o el trabajo de cámara amenazan con volverse monótonos, las interpretaciones de los protagonistas vuelven a llamar inmediatamente la atención.

En resumen, La llegada permite disfrutar de 75 minutos de buen cine, con un gran guion, una excelente dirección y un magnífico reparto, aunque para quienes tengan que viajar próximamente a Estados Unidos tal vez no sea la experiencia más recomendable.

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