VII Época - 76

MIGUEL ÁNGEL CUÑA

(Vigo, 1946)

En 2022, el grupo teatral “Degaro” estrenó el retablo poético “La Serpiente Blanca”, canto de aventura y resistencia, de mar, inmigración y frontera, al pie de un muro homicida. …
En flujo constante, miles de inmigrantes, procedentes de todos los rincones de África y Oriente Medio, llegan a Libia. Son algunos de los que han logrado sobrevivir a la dramática travesía de su vivencia. En Libia muchas de esas personas son encerrados en campos de concentración, a la espera de que los intermediarios del tráfico ofrezcan un pasaje en barco hasta las costas italianas. Peaje que ha de ser pagado en efectivo, con dinero exigido a las familias. Hasta tanto no llegue el rescate, a modo de apremio, los prisioneros son sometidos a todo tipo de humillaciones, escarnios y asesinatos. Otros serán reclutados.

EL MIGRANTE QUE FUE SOLDADO:
Cuando llegué a este infierno,
el mismo que había creído dejar atrás,
las bandas libias me enrolaron
Sabían que era fuerte y valiente
Y que todo hombre que mató, sabe matar.

ECO:
No es piedad la vida, sino alerta y guerra,
siega, caza y fuego.
Toda culpa es herencia fatal del azar,
pues es vieja la cepa del crimen.

SOLDADO:
Quien tiene de caridad el espíritu lleno,
como el cervatillo perderá pronto la vida.
Toda paz es sombría y fiera,
pues en mansedumbre, 
más dura es la calma que la tormenta.

Serviré fielmente a quien me manda,
no importe a dónde ni contra qué o quien …

Cúmplase temprano la suerte que el destino me depare.
Nada debo a la vida.
Que la metralla me vengue.
¡Muerte, pronto estaremos en paz!

MUJER JOVEN:
¡Ay de mí! ¡He de ocultarme, pero no puedo,
pues no hay silencio ni pañuelo
que no tenga miedo y llanto!

Al aire mi cabello, 
al agua mi rostro,
a la noche mis ojos, 
como trineos de fuego.

¡Dejadme pasar, quienes no me podéis oír!
¡Dejadme pasar, me callaré mi historia,
alejaré mi dolor de vuestra ley, ojos y oídos.
Silenciaré la verdad.

No me quejaré sino encuentro lo que busco.
No cantaré mi inocencia,
recluida en la memoria muda de mi ser.
Esposa y viuda del desierto
bailaré para vosotros la danza de los nómadas del Sur.

Cuencas adentro, 
en mis ojos, esconderé las lágrimas.
¡Dejadme pasar!

ECO:
Tristes cantos esperan
en este mañana sin alba. 
¿Acaso la luciérnaga puede desafiar a la estrella,
el cántaro al gran río,
la víctima al verdugo, 
la paloma a la garra, 
el pobre al rico?

Encontramos este diálogo en el libreto teatral de Miguel Ángel Cuña, editado con motivo de la representación del retablo poético: “El mar, la inmigración, la frontera. “La Serpiente blanca” (Pontevedra 2022)

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