TODOS A UNA, EN SU CONDICIÓN DE SIERVOS DE ESTADO, UNA VEZ MÁS CONFABULADOS CONTRA LA CLASE TRABAJADORA
(de este o aquel signo, solo rivales en la competencia por el poder),
LOS LEGISLADORES
(de esta o aquella bancada, todos en poltrona),
LOS GOBERNANTES
(del actual o del anterior pelaje, todos ejecutivos del poder),
LOS TRIBUNALES
(de esta o aquella facción, todos impositores de la injusticia global),
LA PATRONAL
(de esta o aquella confederación, todos usurpadores del esfuerzo ajeno)
10 julio: Ingresan en prisión 6 sindicalistas de “La Suiza” (Gijón), condenadas a tres años y medio de cárcel por defender a una compañera y reivindicar, sindical y colectivamente, justicia.
9 julio: Suman ya 23 los trabajadores detenidos tras la huelga del metal de Cadiz, secundada por miles de trabajadores durante tres semanas.
23 DETENIDOS TRAS LA HUELGA DEL METAL DE CÁDIZ
Puestos a disposición judicial, se les exigen fianzas entre 15.000 y 40.000 euros
Los sindicatos CGT y Coordinadora de Trabajadores del Metal (CTM) Bahía de Cádiz, dan por finalizada la huelga, que mantenían desde casi tres semanas, en las más de 5.000 empresas que componen el sector del metal en Cádiz.
Tras 16 días de huelga indefinida y asambleas diarias multitudinarias y, entre medias, un preacuerdo infame firmado el 27 de junio a espaldas de los trabajadores (ostentosamente rechazado por las asambleas de aquél día) por parte del sindicato UGT con la patronal y una campaña de desprestigio en medios de comunicación e intervenciones públicas, a los que se suma una represión judicial y policial infame, con al menos 23 detenidos entre los huelguistas, han llevado a la desconvocatoria momentánea de la huelga empujada por los sindicatos CGT y CTM.
La decisión fue adoptada en la asamblea del 8 de julio, regresando las plantillas a sus centros de trabajo al día siguiente. Desde el sindicato CGT explican que la decisión de detener los paros “no responde a haber logrado lo que las plantillas merecen, sino al agotamiento físico y psicológico tras semanas de presión, amenazas, expedientes disciplinarios y detenciones”.
Desde los primeros días de huelga, los agentes policiales y de la Guardia Civil intensificaron la represión, hasta llegar a realizar un mínimo de 23 detenciones, sobre trabajadores presuntamente identificados por los agentes como participantes en las movilizaciones durante la huelga, con la excusa habitual en los casos de montaje policial, acusándoles de “desórdenes públicos y atentado contra la autoridad” y daños en el mobiliario urbano (contenedores de basura), en referencia a los momentos más tensos de la huelga, entre el 18 y el 26 de junio, con enfrentamientos entre manifestantes y antidisturbios, quema de contenedores, cortes de tráfico y ataques al mobiliario urbano. Las detenciones se han llevado a cabo en algunos casos en los propios domicilios de los trabajadores.
Desde el pasado 1 de julio, ya se habían puesto a disposición judicial seis huelguistas, negando todos ellos ante el juez, ser responsables de las acusaciones que formulaban contra ellos las informaciones policiales, que en ningún caso habían hecho detención alguna en el momento de los hechos. Incluso, el día 8, la Policía Nacional detuvo a un trabajador gaditano recién desposado mientras se disponía a coger un vuelo con su mujer de luna miel en el Aeropuerto de Madrid. Y realizado otras tres detenciones en Cádiz, en una operación canallescamente bautizada por el Ministerio del Interior como “Operación fuego”. El resto de detenciones se realizaron a finales de junio tras las primeras jornadas de acciones sindicales, enfrentándose a fianzas que van de los 15.000 a los 40.000 euros.
Se busca así una vez más reprimir a quienes han liderado este conflicto, cuyo objetivo final no es otro que mandar un mensaje amenazador al resto.
“Ante un sistema que solo da represión como respuesta a nuestras reivindicaciones, nuestra respuesta es nuestra solidaridad de clase”, afirman sindicalistas de CGT y la CTM. “La traición de UGT y las burocracias sindicales no se olvidará … Los sindicatos que firmaron un preacuerdo de ocho años de miseria y sumisión han elegido su trinchera, no habrá olvido ni perdón para quienes se alinean con la patronal y venden a las plantillas por prebendas particulares y a saber qué más”, por lo que habrá que movilizarse de nuevo muy pronto y “volver a salir a la calle hasta alcanzar la dignidad para más de 25.000 trabajadores.”
Desde CTM y CGT continúan solicitando apoyo a las cajas de resistencia puestas en marcha para ayudar a los gastos que estos procedimientos judiciales van a implicar sobre los trabajadores. Multas y penas de cárcel que deben ser respondidas con el apoyo colectivo de la clase trabajadora.
SINDICALISTAS DE “LA SUIZA” ENTRAN EN PRISIÓN
Este jueves, 10 de julio, sindicalistas de la pastelería “La Suiza” de Gijón, entraron en prisión para cumplir la condena de tres años y medio dictada por el Juzgado de lo Penal número 1 de Gijón y ratificada por la Audiencia de Gijón, el Tribunal Superior de Justicia de Asturias y el Tribunal Supremo el año pasado. La condena se ‘justifica’ en la realización por los acusados de un acto sindical (concentraciones pacíficas ante la empresa), en defensa de una compañera, víctima de condiciones laborales lesivas
Esta historia de persecución y violencia de estado -pues violencia brutal es condenar y secuestrar por más de tres años de prisión a una o a seis personas por el hecho de defender sus derechos y dignidad, situándose con una pancarta reivindicativa frente a un patrón que pretende transformar una relación laboral, asalariada, en un puro contrato de servidumbre e indignidad- comenzó hace ya ocho años. Durante todo este tiempo, se escenificó, sin pudor ni vergüenza alguna, la complicidad de empresarios, jueces, tribunales, legisladores de leyes Mordaza y la cohorte mediática oportuna, hasta lograr que la opinión pública, narcotizada, termine aceptando como ‘normal’ la barbarie de penar o amenazar con cárcel la acción sindical y social reivindicativa, tal y como viene sucediendo en este caso.
He aquí los hechos y la descripción de la infame cadena, hasta el momento impune para sus responsables:
En 2017 una trabajadora se dirigió al sindicato CNT, para asesorarse y denunciar las condiciones laborales y acoso que sufría en su empresa, que le habían llegado a provocar una amenaza de aborto. El sindicato organizó piquetes informativos ante el establecimiento, todos ellos absolutamente pacíficos, sin que en ningún caso se hubiera producido ninguna clase de incidente policial o de alteración de la convivencia social o pública.
Tras la denuncia presentada por el empresario el Juzgado de lo penal de Gijón condenó a las cinco mujeres y un varón a tres años y medio de prisión, con la excusa de que “habían perjudicado económicamente (¿?) al empresario”. Más tarde, la sentencia fue ratificada por la Audiencia Provincial de Asturias, el Tribunal Superior de Justicia de Asturias y, finalmente, por el Tribunal Supremo en 2024, por lo que este 9 de julio, las compañeras y compañero de Gijón, ingresaron en la cárcel.
Como señala el informativo que de nuevo repartirá CGT, “es el imperio de la Ley y de las normas MORDAZA, aprobadas por el parlamento en 2015 y sostenida desde aquella fecha por todos los gobiernos habidos, pese a las iniciales promesas de derogación que, de ganar las elecciones políticas, iban a llevar a cabo los gobiernos de coalición, presididos por el PSOE.” Y también, “No es el primer caso -ni tampoco será el último – en el que compañeras y compañeros de diferentes sindicatos son condenados por acciones en el ejercicio de su libertad sindical y llevados a la cárcel, por más que, al menos retóricamente, en este país “ejercer el sindicalismo no sea delito”, pero en el que, al mismo tiempo, los jueces y tribunales, conforme a la ley penal que les faculta, reprimen y castigan penalmente su ejercicio con cárcel y dirijen la violencia del estado contra la solidaridad de la clase trabajadora.”
“Exigimos la libertad inmediata e incondicional de las 6 de La Suiza, pues ‘hacer sindicalismo no es delito’, pero impedir, bloquear o reprimir su ejercicio, si que lo es”, no ante la falsaria e inevitablemente degradada Justicia del Estado, sino ante nuestra conciencia solidaria, incompatible con cualquier forma de presión, explotación o humillación de unos seres humanos a manos de otros.
15 Julio: CONCENTRACIÓN-PUNTO INFORMATIVO EN PONTEVEDRA
Frente a esta doble agresión contra la clase trabajadora y contra la actividad sindical, extendida de norte a sur de este país y urdida en colaboración estructural entre todos los poderes del estado -legislativo, ejecutivo y judicial- CGT de Pontevedra ha convocado una Concentración-Punto Informativo este martes, 15 de julio, en la Plaza de la Peregrina, a las 20:00h.
Contra la represión sindical:
Solidaridad y lucha con sindicalistas de La Suiza y Metal de Cádiz
¡Derogación de leyes Mordaza!
