DEL LADO INCORRECTO DE LA CAMA
O “Ande yo caliente y ríase la gente”
En el número 404 del periódico Rojo y Negro, el compañero secretario general de la CGT, Miguel Fadrique, publica un texto titulado Del lado correcto de la historia, en el que, además de hacer una exposición-reflexión del llamamiento a la huelga general propalestina del 15 de octubre pasado, realiza una serie de consideraciones sobre la organización que no podemos dejar pasar sin más.
Sobre el próximo secretariado permanente
Manifiesta el compañero Fadrique que “El hecho de quién sea elegido por nuestra afiliación para ocupar los diferentes cargos (o cargas) del próximo SP Confederal es algo que no me quita el sueño porque, a día de hoy, ni tan siquiera yo sé si voy a presentarme a alguna de las secretarías que se eligen…” A esto tengo que decir que me cuesta mucho creer que el compañero no se vaya a presentar a la Secretaría General de la CGT, a pesar de sus protestas de virgen vestal, ya que continúa diciendo que “…siempre he tenido claro que el paso por este tipo de cargos debe de ser por un periodo no muy extenso y que lo de intentar dar saltos de secretaría en secretaría para seguir eternamente ocupando cargos confederales no iba a ser ni mi caso ni, estoy convencido, el de mis compañeros y compañeras del Secretariado Permanente.” En todo caso, obras son amores y no buenas razones. Ya veremos qué pasa y si no nos encontraremos con el ya archiconocido caso de aquellos que, tras rechazar el cáliz de amargura, acaban bebiéndolo hasta las heces obligados por la presión de aquellos otros que los fuerzan, por el bien de la organización, y que opinan que este bien pasa por su repetición al frente de la misma. Tampoco vamos a recordarle al compañero que el cargo que ocupa no es el primero en la CGT, por aquello de dar saltos de secretaría en secretaría.
De compañeros y personas
Continúa Miguel Fadrique diciendo que “…me es indiferente quién ocupe o deje de ocupar las secretarías…”, afirmación sorprendente en aquel que defendió la presentación salvadora, en su momento, de la candidatura de La CGT de todas (que él encabezó), presentación que se debió, precisamente, a que tuvo claro que no era lo mismo que unas u otras personas ostentasen los cargos de representación de la organización y que su candidatura era, precisamente, para acabar con una forma de actuar presuntamente nociva para la confederación, como sería la de la candidatura rival que también optaba a ocupar los cargos orgánicos en el Congreso de Zaragoza. Venir diciendo ahora que le es indiferente quién ocupe los cargos no es más que una impostura más de nuestro secretario general: ni le daba lo mismo antes, ni le da lo mismo ahora.
Sigue diciendo que “…aquí debería dejar un espacio para que cada una de las personas que está leyendo este artículo escribiera su opinión sobre el actual SP porque no tengo duda alguna de que se podrían leer auténticas “joyas”, en parte propias de una organización como la nuestra, va en el cargo, y porque es público lo que ciertas “personas” —es demasiado digno llamar a algunas de esta manera— se han dedicado a hacer durante estos últimos tres años
ya largos).” Fadrique continúa con esa fea costumbre suya de pasar factura en sus informes y escritos a aquellos y aquellas que no comulgan con su forma de actuar, ahora insultándolas diciendo que no son dignas de ser consideradas personas. Esos compañeros y compañeras han venido denunciando las prácticas autoritarias del compañero secretario general, pero este se ha negado siempre a dar cuenta de sus actuaciones en las reuniones orgánicas a pesar de las reiteradas quejas y propuestas de distintos entes orgánicos. Eso sí, en informes y escritos viene reiterando las provocaciones, expresando todo tipo de valoraciones y epítetos sobre estos compañeros y compañeras sin permitir, como hemos dicho, el debate orgánico sobre las cuestiones que aquellos plantean. En este sentido, es paradigmático el maltrato continuo a la territorial de Galicia, a la que se le ha negado, en al menos seis ocasiones, la inclusión de puntos en el Orden del Día de las Plenarias Confederales.
Simplemente, tengo que reconocer que a mí también me cuesta llamarlo compañero (ha dado sobradas muestras de que tal consideración le queda desajustadamente grande), pero aún así lo haré mientras la organización no diga lo contrario.
Conciencia y sueños tranquilos
No siendo suficiente para Fadrique lo expuesto en los párrafos anteriores, no tiene rubor alguno en hacernos partícipes de su satisfacción por la labor hecha, ya que“…un buen baremo para esto último podría ser cómo cada uno se siente cuando se mete en la cama cuando se va a planchar la oreja y, en este sentido y para desgracia de muchos, he de decir que mi conciencia y mi sueño están más que tranquilos y que nada de lo que hemos hecho en estos años desde el Congreso de Zaragoza me ha quitado el sueño porque pienso que lo que hemos estado haciendo ha sido lo correcto para la CGT…”. O sea, que el compañero duerme bien tras haber destrozado una parte importantísima de la organización y, como consecuencia, toda la organización misma: ha dormido bien tras la desfederación del sindicato de Transportes de Madrid con sus tres mil afiliados; ha dormido bien tras la “desvinculación” del Sector Ferroviario, que ha sido para mucha organización santo y seña confederal durante mucho tiempo y ha dormido bien tras haber defendido la decisión de dejar fuera a más de la mitad de los sindicatos de Andalucía; también ha dormido bien manteniendo en el cargo a una secretaria de Andalucía inhabilitada estatutariamente; ha dormido bien tras las tropelías que han sufrido el sindicato de Banca de Madrid, la sectorial del transporte y algunos más, sin dejar de mencionar la persecución enfermiza de afiliados y afiliadas concretas y mismo de trabajadores de la organización por la simple razón de haber sido contratados por otros; finalmente, ha dormido bien convirtiendo los medios de comunicación orgánicos en agencias de desembarco de miembros de otras organizaciones o convirtiendo nuestra televisión y publicaciones en defensores de acuerdos contrarios a los de nuestros congresos; ha dormido bien incumpliendo los acuerdos orgánicos adoptados por el propio Comité Confederal y ha dormido bien instando la venta del nuevo local de Madrid mientras las reuniones del Comité Confederal se realizan en Torrejón de Ardoz.
Pues bien, si el compañero ha dormido bien tras torear reiteradamente a la organización no es precisamente para estar contentos, sino para arrugar la nariz, ya que el significado de su satisfacción solo puede ser recibido como una señal de alarma para los que, precisamente, se preocupan del la-mentable estado en que ha colocado a la CGT y que aún tienen energía para combatir su autoritarismo. En ese sentido, la con-ciencia tranquila del compañero Fadrique solo puede ser debida a la consecución de sus objetivos de apartar de la organización a gente indeseable -no son personas- y no al resultado que esos objetivos han traído para la organización; tampoco Franco dormía mal tras firmar las sentencias de muerte y eso no era, precisamente, ninguna buena señal para el sufrido pueblo.
A menos de un año para el próximo congreso
El próximo congreso no puede limitarse a ser un congreso rutinario que se circunscriba a renovar cargos y poco más, se presente o no Fadrique a ellos. La CGT tiene que afrontar el estropicio padecido durante estos últimos tres años y, para ello, las batallas decisivas serán dos: uno) el establecimiento de un Orden del Día acorde con la crítica situación que atravesamos como organización, con una ruptura asomando las orejas, y dos) que en el congreso pueda intervenir la organización al completo, incluyendo desfederados, desvinculados, inhabilitados y todo tipo de anatemizados por la conciencia tranquila del compañero Fadrique. Sería una señal de que se quieren afrontar los problemas con amplitud de miras y con sentido de organización. Si lo único que hacemos es preocuparnos de contar los tanques que cada bandería tiene de su lado y de cuáles nos podemos deshacer antes del comicio, flaco favor le hacemos a la confederación y la abocamos no ya a un enfrentamiento traumático, sino a una escisión formal.
Y, mientras tanto, Fadrique planchando la oreja sin ningún tipo de preocupación. Total, aquí no pasa nada.

