VII Época - 89

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

Atendiendo al compromiso asumido en la anterior Plenaria del Comité confederal de la CGT (21.10.2025, Torrejón de Ardoz), en el orden del día de la próxima Plenaria -todavía pendiente de convocatoria, fecha, lugar- deberá figurar inexcusablemente el anuncio de celebración en plazo del XX Congreso de CGT-2026.

Tal como viene reclamando desde junio de 2024 la Confederación de Galicia, la convocatoria de este Congreso no puede responder sin más a la obligación estatutaria de celebrar un Congreso confederal ordinario al menos cada cuatro años. Sobre todo, cuando la CGT está ahora mismo atravesando uno de los momentos más graves de su historia. Cuando viene sufriendo un cainita suma y sigue de expulsiones de sindicatos y federaciones enteras llevadas a cabo en fraude estatutario … de inhabilitaciones de afiliados sin razón ni causa … de censuras y desprecios a Confederaciones Territoriales … de usurpación por Secretariados Permanentes (SP’s) de una capacidad de decisión que los estatutos taxativa y explícitamente le niegan… de atropellos sistemáticos a la razón libertaria de nuestra organización … de transformar órganos de gestión en órganos de decisión e imposición jerárquica etc, etc.

Esta es la situación que debe resolver el próximo Congreso, pero no de cualquier modo y, mucho menos aún, a costa de quebrar los principios orgánicos que definen la CGT tanto en su estructura y funcionamiento como en el finalismo transformador de su acción sindical.

Hace más de dos años que la Confederación de Galicia, viene alertando y denunciando en las sucesivas Plenarias del Comité Confederal de CGT el cómo nuestra organización viene sufriendo una agresión autoritaria interna, maquinada con el objetivo indisimulado de transformarla en aquello que no es, ni queremos que sea, ni hasta ahora hemos dejado de ser, una maquinación que viene siendo deliberadamente protagonizada y ejecutada con relativa eficacia por el Secretario general, Miguel Fadrique, con la imprescindible colaboración de diversos miembros del Comité confederal. Ellos también confabulados en la misma operación de intentar transformar la CGT -asamblearia, autónoma, sometida al régimen de democracia directa en la toma de decisiones y federal en su estructura y funcionamiento- en una organización radicalmente distinta y no mejor.

Hagamos pues todo lo necesario para que el anuncio del XX Congreso-2026 sirva para encaminar a la organización hacia el final de esta situación lamentable. Siendo la primera tarea -a la que debemos prestar todo nuestro esfuerzo y capacidad quienes estamos comprometidos con la defensa del anarcosindicalismo- la de asegurarnos en las próximas semanas (concretamente, en la Plenaria del Comité confederal que ha de fijar el Orden del Día del XX Congreso) de que el Congreso habrá de iniciarse con la presencia de todos los sindicatos y entes confederales hasta hoy afectados por expulsiones, desfederaciones, inhabilitaciones, etc, para que así afronte la unidad confederal.

No es la primera vez que la militancia anarcosindicalista se ve en la necesidad de no dejarse arrebatar sin lucha la experiencia histórica ejemplar de una organización sindical que camine en libertad, con poder decisorio desde los sindicatos, desde abajo arriba, intolerantes al autoritarismo y al fraccionalismo burocrático. Así ocurrió en 1936, durante el Congreso de Zaragoza, que supo resolver la fractura entre los denominados Sindicatos de Oposición y la CNT. O en 1984, con la celebración del Congreso de Unificación, que aunó a la gran mayoría de los sindicatos de CNT-AIT y CNT-Congreso de Valencia e inició el proceso, todavía inconcluso, de ampliar la fuerza, presencia y capacidad de influencia en el movimiento sindical de todo el país.

Una vez esta circunstancia resuelta, todos los sindicatos confederales a una en el Congreso, sin necesidad alguna de modificar sustancialmente los Estatutos, estaremos en disposición de explicitar en un documento declarativo que tipo de organización tenemos y queremos, tanto en su estructura y funcionamiento interno como en su finalismo y acción sindical y social cotidianas. Resumidamente: Una organización sindical libertaria y autónoma (ni autoritaria ni subordinada) … finalista en su lucha por la transformación social (y no reformista) … en permanente lucha solidaria contra toda forma de la desigualdad económica y opresión social … que no reconozca en su seno centros de poder alguno (sin jefes, ni burocracias, ni jerarquía ) … igualitaria y asamblearia (y no corporativa, ni estamental, ajena a grupos de confluencia y lobby’s paralelos) … regida en su toma de decisiones por los principios de democracia directa (y no de delegación representativa y electoralista), federalismo (y no centralismo), acción directa (no mediatizada ni mediada, en la que el protagonismo de la acción y la organización recae siempre en la propia clase trabajadora …

En ello estamos y, por ello, avancemos hacia ese Congreso restaurador. Reiteramos nuestro llamamiento a la afiliación, a los sindicatos y a todos los entes confederales para que no deleguen en nadie ni en nada las riendas de su organización y defiendan, por encima de todo, la autonomía y competencias estatutarias de sus sindicatos.

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