VII Época - 92

EL AGENTE SECRETO

Título original: O Agente Secreto

Año: 2025

Duración: 158 min.

País: Brasil

Dirección: Kleber Mendonça Filho

Guion: Kleber Mendonça Filho

Reparto: Wagner Moura, Maria Fernanda Cândido, Gabriel Leone, Carlos Francisco, Alice Carvalho

Música: Mateus Alves, Tomaz Alves de Souza

Fotografía: Evgenia Alexandrova

Brasil, 1977, una gasolinera en medio de la nada. Cuando Marcelo sale de su Volkswagen Escarabajo amarillo chillón, el hedor es casi insoportable. Disgustado, se tapa la cara con la mano. Sus ojos se fijan en el cadáver, cubierto solo de forma provisional, que se descompone a pocos metros de distancia. La policía está informada, pero en pleno carnaval tiene cosas más importantes que hacer, le explica el gasolinero, que ya ni siquiera percibe el mal olor. Cuando poco después aparece un coche patrulla, los dos agentes no se han detenido por el cadáver. En cambio, simulan un control de tráfico para acosar a Marcelo. Bajo un sol abrasador, los nervios están a flor de piel. Marcelo solo consigue librarse de los policías cuando les da sus últimos cigarrillos. Ya había gastado todo su dinero en llenar el depósito.

El director Kleber Mendonça Filho dirige El agente secreto con tanta ambición como ambivalencia. Durante mucho tiempo, el público no sabe qué es lo que realmente está viendo en las seductoras y vibrantes imágenes de la directora de fotografía Evgenia Alexandrova. Los primeros minutos podrían ser el comienzo de una película de terror, pero también podrían pertenecer a un drama o a un thriller de espionaje. Al final, la película es muchas cosas: drama familiar y thriller político, retrato costumbrista y superación del pasado, narrada con maestría y brillantemente dirigida.

La maestría del director se hace patente ya en las primeras páginas del guion, escrito por él mismo, que contiene los temas centrales de su película. Cuando Marcelo, tras su encuentro involuntario con la policía, llega por fin a su destino, la ciudad de Recife, situada en el norte de Brasil, Mendonça Filho introduce a otros personajes. El jefe de policía Euclides acude a la morgue desde una fiesta de carnaval. Con el brillo aún en la piel y el pelo, presencia un espectáculo espeluznante cuando una forense saca una pierna amputada de la boca de un tiburón muerto.

El hallazgo es noticia, lo que lleva a los cines de la ciudad a volver a programar «Tiburón» (1975). Allí también se proyectan otras películas de terror como «La profecía» (1976), que conforman el ruido de fondo ante el que se desarrolla el verdadero horror, apenas disimulado: corrupción y delación, racismo y lucha de clases, violencia policial y asesinatos políticos. Mendonça Filho describe la dictadura militar de aquellos años como un tiburón insaciable y la imagen de un país cuyos habitantes se han acostumbrado desde hace tiempo al olor de la muerte. Como la vida puede acabar de un día para otro, el pueblo baila por última vez alegremente sobre el volcán.

Kleber Mendonça Filho no solo juega hábilmente con los géneros y las expectativas del público, sino que también salta inesperadamente a través del tiempo. Después de que la tensión se haya ido acumulando lentamente y la violencia subyacente se haya descargado de forma fulminante, esta desaparece de forma igualmente abrupta. El destino del protagonista queda abierto. El director lo cuenta solo de forma indirecta, a través de una búsqueda de pistas desde nuestro presente. Porque las atrocidades de aquellos años fueron tan múltiples y no solo procedían del régimen, sino también de sus numerosos beneficiarios, que no puede haber respuestas claras.

El agente secreto no es una película sobre héroes o mártires, sino sobre la frágil memoria de un país, la memoria de cada uno de nosotros. Es una película que agudiza la mirada al ralentizarla. Una película que habla del pasado para salvar el presente. Y tal vez eso sea precisamente lo más político que puede hacer el cine hoy en día, en tiempos de retrocesos globales hacia patrones autoritarios.

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