LUIS LÓPEZ ÁLVAREZ
(Barosa, El Bierzo, 1930)
Considerado como poeta singular de la generación de los 50 del pasado siglo, el poeta berciano, Luis López Álvarez, en este primer poema, Ruedo, da voz al toro que, como el hombre, embiste valiente en el ruedo de su existencia, sin que el engaño del vivir le desaliente de su destino. El segundo poema, Congo, recuerda su estancia en este país durante la lucha por la independencia y su compromiso con el líder anticolonialista, Patricio Lumumba, muerto asesinado en 1961 a manos de sicarios de la administración colonial belga.
RUEDO
Recorro sin cesar, registro el ruedo,
sin encontrar salida a la existencia;
y si busco detrás mi procedencia,
contra la puerta del toril me quedo.
Al acercarme a mi fingen denuedo,
miden mi arranque, espían mi querencia,
si en las puyas se crece mi potencia,
si al provocarme me hundiré en su enredo.
Sin dejarme castrar dejé el rebaño,
en las tablas topé, a por la carne iba,
embestí hacia el color, hallé el engaño.
Mas toro soy y seré mientras que viva,
y asumo ese destino, aunque algún año,
creyendo dar la muerte, la reciba.
CONGO
Cóncavo cuenco de la cuenca conga,
cavila un pueblo sin tener cabida,
el cuello curva, la lección sabida;
pone lo suyo sin que el cielo ponga.
Pone y repone sin que se reponga,
castigado a pagar por lo que anida
en rico nido que trocó en guarida
la ajena ocupación que se prolonga.
Cala el zahorí, observa al que zahiere,
zumba la selva, del tantán retumba,
la hiena ríe, la pantera hiere.
Hubo allí un muerto al que negaron tumba,
más, si de su vivir el hombre muere,
ha de vivir de su morir Lumumba.
Encontramos estos sonetos en su poemario Las Querencias, publicado en la colección Antonio Machado de la editorial Índice (1969).