VII Época - 95

FRENTE A SU DESTRUCCIÓN Y PRODUCCIÓN CONTAMINANTE, SOLO CABEN LA DESOBEDIENCIA CIVIL Y LA RESISTENCIA

Cuando el Estado y el capitalismo se alinean

5 de enero – Un sabotaje incruento en una torre eléctrica provocó la paralización de la producción de la gigantesca factoría de Tesla en el estado de Brandeburgo, propiedad del bimillonario estadounidense, Elon Musk, dedicada a la fabricación de vehículos eléctricos y baterías. La organización ecologista responsable, autodenominada “Volcán”, está siendo criminalizada por la empresa, las autoridades y los medios de comunicación, tildándola de ‘eco-terrorista’, por más que la acción no causó daños personales algunos, ni supuso amenaza de violencia alguna para nadie.

 31 de enero – El conocido militante ecologista Jorge Reichmann, hizo público en un reciente artículo (Público, 31.01.2026) que “el 17 de marzo me veré ante mi primer juicio penal”, al que seguirá otro en fechas próximas. El primero, por cortar el tráfico rodado en una avenida de Madrid, bajo la acusación (falsa) de ‘resistencia grave a la autoridad’, castigada con penas de prisión. El segundo, por verter en la escalinata de acceso al Congreso un ‘líquido biodegradable de color rojizo, fácil de limpiar’. La acusación primera (que más tarde decayó, en el propio proceso) se formuló por ‘haber paralizado la actividad parlamentaria’ (falso), lo que abría la puerta a una causa de carácter ‘antiterrorista’, por más que la acción no causó daños personales algunos, ni supuso amenaza de violencia alguna para nadie.

 SABOTAJE, INCRUENTO Y NECESARIO, EN LA GIGAFACTORIA DE TESLA

En este primer fin de semana de enero, la organización ecologista alemana, Vulkangruppe (Grupo Volcán), se ha atribuido el sabotaje contra una torre eléctrica suministradora de energía a la factoría Tesla que ha logrado paralizar la producción de la factoría y dejado sin electricidad a 2.200 empresas en el suroeste de Berlín.

Del sabotaje se responsabiliza ‘Volcán’, un grupo con un historial de ataques parecidos. En su texto reivindicativo, Grupo Volcán señala que se trata de un nuevo acto de “legítima defensa, de desobediencia y resistencia civil y de solidaridad internacional con los que protegen la tierra y la vida”. “Una acción reivindicativa y de denuncia orientada al bien común, en defensa del medio ambiente y por un hábitat saludable, violentamente agredido por factorías gigantes como Tesla”. “Hoy hemos saboteado Tesla, porque devora agua y tierra, recursos, personas y mano de obra y escupe cada semana 6.000 todoterrenos y vehículos de uso bélico”.

Un informe de la Oficina regional de los Servicios de Inteligencia de Berlín, explicaba que el GrupoVolcán se fundó en 2011 y que se ignora el número de miembros y los detalles sobre su organización interna, pero del que se ‘comenta’ que dispone de “una estructura consolidada” “ideológicamente ubicada en el espectro anarquista”.

Tanto “Volcán” como los sabotajes realizados, están siendo calificados por los directivos de la empresa y las autoridades estatales de Brandeburgo como “una forma de terrorismo”, por más que todas las inspecciones realizadas señalen que en ningún momento se puso en peligro la vida o la salud de ninguna persona y el objetivo planificado de sus responsables se limitase a causar daños materiales,

JUICIOS PENALES POR PROTESTAS CLIMÁTICAS

Jorge Riechmann, poeta y profesor, miembro activo de Ecologistas en Acción y partícipe tenaz en los movimientos sociales ambientalistas y pacifistas, se enfrentará próximamente a dos juicios penales, tras haber sido detenido por su participación en acciones de desobediencia civil y protestas noviolentas “dentro del trabajo que hacemos desde movimientos sociales … que luchan por la supervivencia y la emancipación”.

El primer juicio, deberá afrontarlo por un suceso ocurrido el 7 de octubre de 2019. “Unos trescientos activistas y militantes, convocados por la plataforma 2020 Rebelión por el Clima y por Extinction Rebellion Spain, cortamos el tráfico rodado en una de las principales avenidas de Madrid y aguantamos la presión de la policía durante una hora y media aproximadamente”. En ese contexto, tres personas fueron detenidas y acusadas con falsedad manifiesta, “de resistencia grave a la autoridad”.

La segunda acción que llevará al profesor y activista ecologista ante otro juez tuvo lugar el 6 de abril de 2022, en el contexto de una movilización internacional impulsadas por Rebelión científica. La protesta consistió en “verter un líquido biodegradable de color rojizo, fácil de limpiar en las escaleras del Congreso”. En un principio “se nos acusó de haber paralizado la actividad parlamentaria, lo que abría la puerta a una causa de carácter antiterrorista ante la Audiencia nacional. Finalmente, esas acusaciones decayeron, pero se mantiene la de “daños al patrimonio histórico”, con una posible pena de hasta 21 meses de cárcel.

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