ANTE EL XX CONGRESO DE LA CGT
No es, todavía, inevitable que lo que mal empezó, mal acabe / 2
La última Plenaria del Comité confederal de CGT (Torrejón de Ardoz, 16.02.2026) aprobó la convocatoria del XX Congreso, por más que precedida del acto injustificable de impedir con procedimientos fraudulentos y antiestatutarios la valoración por la Plenaria de otras candidaturas distintas a Madrid (p.ej: la formulada por la FL de Tarragona) y de fechas de celebración alternativas.
Tras la Plenaria, el SG envió por lista orgánica, el 19.02.2026, la circular anunciadora del XX Congreso, en la que incluyó dos cuestiones:
- Un lema para el XX Congreso, “Anarcosindicalismo frente al Turbocapitalismo”, sacado de la chistera del SG de CGT, sin consultarlo y ni siquiera mencionarlo en la Plenaria del Comité confederal.
- Un Orden del Día provisional con puntos genéricos y/o indescifrables que, a no dudar, será corregido por los sindicatos (antes del 5 o 6 de marzo) y por la Plenaria del Comité confederal del 10 de abril.
Un lema para el XX Congreso inaceptable.
Revelador de la deriva política y estatalista que
se pretende imponer en CGT
El lema “Anarcosindicalismo frente al Turbocapitalismo”, bajo la falsa apariencia de una confrontación con determinados grupos de multimillonarios capitalistas –“los más ricos de entre los más ricos”, según afirman-, aplicado a un Congreso sindical en realidad promueve la renuncia de los sindicatos de CGT, tanto a la crítica radical del capitalismo (sin otro adjetivo, que el propio de un régimen político-económico basado en la desigualdad y apropiación privada del esfuerzo y trabajo colectivos) como a la lucha finalista por una sociedad libertaria, incompatible con cualquier estructura jerárquicamente estatalizada. Veamos el cómo y el porqué de esta conclusión.
Turbocapitalismo
El término “turbocapitalismo” fue acuñado en 1999 por Edward N. Luttwak, un estratega militar de origen judío-rumano, asesor del Departamento de Defensa de EE UU y el Pentágono en las décadas finales del siglo XX y primeras del XXI y de los gobiernos aliados de EE UU, entre ellos Israel, participando, entre otras hazañas ‘intelectuales’, en la estrategia de la Guerra del Golfo.
En su ensayo “Turbocapitalismo, quienes ganan y quienes pierden en la globalización”, Luttwak, define el ‘turbocapitalismo’, como la etapa del capitalismo en la que algunos de sus protagonistas más destacados exaltan la globalización privatizadora de los grandes flujos financieros al amparo de una desregularización político-administrativa de sus aplicaciones casi absoluta en aras del beneficio económico privado e inmediato, sin preocuparse, ni mucho ni poco, por el daño causado a las personas y pueblos o al futuro inminente del planeta.
En la consideración de su autor, el ‘turbocapitalismo’ representa una “versión occidental del régimen comunista estalinista” (el burócrata soviético, sería sustituido en las sociedades capitalistas por el ‘puñado de multimillonarios’ capaces de manejar e influir en beneficio propio los resortes del estado), que “debe ser rechazado” y reemplazado por la actualización nostálgica de un supuesto capitalismo originario, virtuosamente anclado en la ética protestante inicial y valedor sincero del llamado ”libre mercado”, moderado por la ética y amparado por el conjunto social.
Esto es: el turbocapitalismo habrá de ser sustituido por un nuevo régimen gubernativo (otra vez estatal) y económico (de nuevo capitalista), mediante medidas adoptadas en el seno de las sociedades estatalistas y pro-capitalistas que, con el interés puesto en la sobrevivencia y en el aprovechamiento de la “magnífica eficacia creadora tecnológica alcanzada bajo el turbocapitalismo”, habrán de asumir regulaciones que pongan freno a la más corrosiva versión de si mismas.
Refundación del Capitalismo por el Estado amigo
Descontada la posibilidad de un final del capitalismo -su eternidad ya no es una previsión, sino una realidad que se impondrá en todo lugar, si es necesario, a sangre y fuego- ¿Quién debe y puede llevar a cabo esa nostálgica recreación de un pretérito capitalismo virtuoso, por más que principal responsable del horror de la explotación del proletariado en los siglos XIX y XX … de la secuela de espantos provocados por la expansión colonialista … del totalitarismo nazi-fascista de los años 30 … o de la conversión del siglo XX, con sus dos guerras mundiales a cuestas, en el más belicosamente carnicero de vidas humanas de la historia?
Según Luttwak esa acción, presuntamente liberadora y emancipadora, restauradora de un capitalismo de ‘rostro más humano’ y menos desastroso, habrán de llevarlo a cabo los Estados actuales en simbiosis feliz con la organización económica-capitalista, tras considerar el modelo turbocapitalista como un hijuelo díscolo, por más que creativo, fogoso, por más que enérgico, y desaforado, por más que visionario, al que hay que domeñar.
¿Cómo lo harán? A través de políticas decididas por los gobernantes de turno, fundamentadas en un antagonismo pragmático y eficaz frente al turbocapitalismo, que embride su actual desafuero y turbulencias asociadas. Dicho en términos de Edward N. Luttwak: las sociedades actuales han de elaborar una estrategia de contención y llevarla a cabo en el seno del propio capitalismo a través de las estructuras político-administrativas que históricamente lo sostienen: los estados nacionales (forzados a respetar, “a la fuerza, ahorcan”, el equilibrio jerárquico-militar establecido entre ellos como orden mundial), contando con la complicidad de los agentes sociales implicados en la defensa del sistema de desigualdad económica y social, entre ellos, claro está, de un modo destacado, las corporaciones sindicales “del régimen, pactistas y reformistas”.
Esto viene siendo lo que encubre el lema “Anarcosindicalismo frente al Turbocapitalismo”, en una decisión diseñada a hurtadillas por el actual SP o, seguramente, por quienes manejan los hilos de los que son muñecos.
Banderín de enganche
Se trata de un mero banderín de enganche, de un señuelo que anime y profundice en la posible conversión de la CGT en una organización estatalista más, confiada en que habrá de ser el estado, autoritario y jerarquizado, quien a la postre librará a la clase trabajadora y a la humanidad entera de los males que le aquejan. Solo es necesario que los trabajadores, el sindicato, la CGT acierten a apoyar al partido político adecuado, de entre los que intervienen en la competencia electoral por hacerse cargo y/o mantenerse en el gobierno del país, En fin, la vieja doctrina autoritaria de considerar a los sindicatos como instituciones útiles, arietes de ‘masas’ en manos de burócratas propios, sin otra personalidad ni aspiración histórica que la de someterse a los intereses de los partidos políticos, en permanente liza electoral y/o hacerse con el poder político, por otra parte, siempre claudicante ante el capitalismo, esté al modo turbo o al ralentí.
En razón de todo ello, y en defensa del propio anarcosindicalismo tal como lo definen los art. 1 y 2 de nuestros estatutos, en la Plenaria del Comité confederal del 10 de abril, deberá enmendarse este intento de imposición del lema congresual, sustituyéndolo por otro que en verdad resulte conectado con las “necesidades del movimiento obrero y de la CGT” (Art. 4 del Reglamento de Congresos). Para ello, haremos llegar a nuestro sindicato y a la CGT de Galicia la propuesta de que se incluya este punto en el Orden del Día de la Plenaria.
ORDEN DEL DÍA DEL XX CONGRESO
El Orden del Dia provisional propuesto por el SG en la circular del 19 de febrero, por sus enunciados, abstrusos en unos casos y generales en otros, apenas resultará útil para la elaboración definitiva del Orden del Día del Congreso
Como decíamos en el anterior escrito “Este Congreso, aún no siendo extraordinario, se produce en una situación excepcional. Está la organización al borde de la ruptura, tras tres años de conflictos siempre mal resueltos y con posicionamiento de parte del SG de CGT”. Desfederaciones, desvinculaciones, inhabilitaciones y expulsiones, vulneración de los principios rectores que enmarcan la toma de decisiones en CGT, reiterada censura de los puntos propuestos por el Comité confederal de Galicia al Orden del Día de las Plenarias … son algunos de los graves hechos que nos han traído al punto actual, en el que la definición anarcosindicalista de la CGT está en grave riesgo de ser burlada. Por ello, en la continuidad de la Asamblea del sindicato (Punto 8.- CGT Pontevedra ante el XX Congreso de CGT) y la reunión plenaria del Comité local que tendrán lugar este lunes, 2 de marzo, propondremos, en primer lugar:
Que en el texto de la convocatoria definitiva del XX Congreso figure como uno de sus objetivos fundamentales la reagrupación de toda la afiliación y militancia, cada vez más fracturada y enfrentada. Para ello se arbitrarán desde el 10 de abril y hasta el mismo momento del Congreso todos los medios a disposición de la militancia previstos en los estatutos
Y como puntos del Orden del Día:
1-Crisis orgánica en la CGT. Solución a desfederaciones, inhabilitaciones, desvinculaciones o cualquier otra fórmula de separación de la organización de entes y afiliados.
2-Funcionamiento y ejecución del Título VIII de los Estatutos de CGT: comisión confederal de garantías
3-Cambio de la fórmula “Discusión y aprobación, si procede, del Informe de Gestión del Secretariado Permanente” por “Discusión y aprobación, si procede, de la Gestión del Secretariado Permanente.
4-Que el Orden del Día incluya una “Declaración de principios orgánicos” que, sin necesidad de modificación alguna de los estatutos, sirvan como guía a esa organización que renace. Estos principios deben acoger las señas de identidad de nuestra CGT y establecerán, de forma clara y rotunda, cuestiones como la autonomía sindical, el federalismo, la condición no ejecutiva de los comités, la acción y democracia directas, es decir, todo aquello que nos une y nos pueda ayudar en la conformación de la identidad orgánica.
Colectivo “Justo Fierro” [afiliadas/os de CGT Pontevedra]