FADRIQUE ES UN PROVOCADOR
Ya que no tiene vergüenza, esperaríamos algo de dignidad por el cargo que ocupa. Pero nada
El pasado 12 de marzo, el Secretariado Per-manente de la CGT distribuyó una circular a toda la organización. Como ya va siendo habitual, lo hace sin firma, por lo que se nos obliga a atribuírsela al actual Secretario General Fadrique y al resto del SP en grado de complicidad.
En esta circular se informa de que nada menos que 65 sindicatos han enviado, en tiempo y forma, propuestas para el Orden del Día del XX Congreso confederal y que estos sindicatos coinciden en proponer que se incluya en dicho Orden del Día la cuestión de la crisis orgánica que estamos padeciendo como organización relativa a desfederaciones, inhabilitaciones, expulsiones, desvinculaciones, etc., de forma que se dé una solución definitiva.
A pesar de ello, Fadrique se atreve a indicar en la circular que esta cuestión “no puede ser incluida como punto del Orden del Día de un Congreso confederal”, dando una serie de argumentos -por llamarlos de algún modo- para esta decisión. Dice finalmente que “el resto de propuestas recibidas serán debatidas en la plenaria confederal del próximo 10 de abril, para después proceder a elaborar el Orden del Día definitivo”.
Argumenta Fadrique que el título de la ponencia, “Crisis orgánica en CGT”, “denota una descalificación subjetiva, y un punto de partida que no es compartido por la mayoría de sindicatos de la CGT que no se suman a la misma.” Despreciar así las propuestas de 65 sindicatos es de una desfachatez supina. Un solo sindicato puede presentar propuestas al Orden del Día; si lo hacen 65 debería hacer pensar a los responsables que “algo sucede”, independientemente de que sean mayoría o no. El argumento de que la mayoría no presenta esa propuesta recuerda los argumentos del PP cuando dice que los manifestantes contra sus políticas son muchos menos de los que se quedan en casa.
Es pertinente traer a colación el contenido del artículo 4 del reglamento de congresos de CGT, mencionado y retorcido también por Fadrique, que dice lo siguiente: “A partir de la fecha del envío de la convocatoria y Orden del día provisional del Congreso, los sindicatos tendrán quince días para remitir al Secretariado Permanente las modificaciones o nuevas propuestas que consideren oportunas. Cumplido este plazo, y una vez analizadas las aportaciones recibidas y tras la necesaria labor de síntesis, el Comité Confederal de la CGT decidirá el Orden del Día definitivo que enviará en el plazo de quince días la Secretaría General a los sindicatos para su trabajo y discusión.” Es decir, está meridianamente claro que es el Comité Confederal -que tiene que hacerlo obligatoriamente en su reunión Plenaria- el que elabora el Orden del Día definitivo y que, por lo tanto, el SP no tiene ni arte ni parte previos en esta cuestión. Censurar las propuestas de los sindicatos para impedir que el CC adopte las decisiones que crea convenientes para el Orden del Día es una decisión despótica, autoritaria y contraria a los Estatutos y espíritu libertario de la CGT, ya que impide la democracia directa al no permitir a la organización manifestarse de abajo arriba, en las diferentes reuniones, sobre las propuestas efectuadas por otros sindicatos confederales. En definitiva, el CC debe pronunciarse sobre todas las propuestas que los sindicatos han hecho, no solo sobre aquellas que la censura previa del SP haya determinado que son aceptables.
Según Fadrique, “la propuesta que plantean no cumple los requisitos exigidos en nuestros Estatutos, dado que esas situaciones vienen recogidas para ser solucionadas en sus respectivos ámbitos”. Esta afirmación hace referencia al apartado estatuario que dice “El Orden del Día se procurará que sea:
Ampliamente compartido, debiendo constar inexcusablemente aquellos puntos que sean propuestos por la mayoría de los sindicatos.
Realista, es decir, conectado a las necesidades del movimiento Obrero y la CGT.
Eliminando toda temática que encuentre solución en distintos ámbitos territoriales o comicios de ámbito inferior”
De lo que se olvida Fadrique es que estos requisitos debe analizarlos el propio CC, no el SP, y que será aquel el que decide si las propuestas los cumplen o no. Ese “se procurará” no se refiere a que el SP “procurará”, sino que solo puede referirse a aquel que tiene que elaborar el Orden del Día, que es el CC y, por lo tanto, el obligado a “procurar”.
Fadrique olvida, por otro lado, que el artículo 35 de los Estatutos dice que “El Congreso de la Confederación General del Trabajo (CGT) es el máximo órgano de decisión de la misma”. Por lo tanto, el Congreso puede adoptar cualquier acuerdo que afecte a la organización y, por ello mismo, es indiferente que cualquier ente haya adoptado acuerdos en su ámbito. Al contrario, la propia existencia de este artículo es una garantía de que se puedan revisar acuerdos adoptados con abuso. Lo contrario es castrar el contenido del propio artículo e impedir que el Congreso ejerza de máximo órgano de decisión.
Miente Fadrique cuando dice que “La propuesta que plantean no cumple los requisitos exigidos en nuestros Estatutos, dado que esas situaciones vienen recogidas para ser solucionadas en sus respectivos ámbitos.” La propuesta habla de desfederaciones, inhabilitaciones, expulsiones y desvinculaciones y, estatutariamente, está todo muy claro:
Mientes, Fadrique: los Estatutos no establecen cómo se produce una desfederación.
Mientes, Fadrique: las únicas inhabilitaciones que figuran en Estatutos son las relacionadas con el incumplimiento de las incompatibilidades.
Mientes, Fadrique: los Estatutos no permiten a secretariados y comités expulsar a nadie. Los únicos que pueden hacerlo son los sindicatos.
Mientes, Fadrique: en los Estatutos no existe la desvinculación.
Por lo tanto, no existe argumento para excluir propuestas para el Orden del Día enviadas por los sindicatos. No está de más recordar que se trata de que se incluyan las propuestas y que la decisión de que estas propuestas conformen el Orden del Día del Congreso es competencia estatutaria exclusiva del Comité Confederal.
Añade Fadrique en la circular varias cuestiones que son únicamente la ponzoña habitual de sus escritos. Dice que las propuestas son un “corta y pega” que denota “claramente una corriente organizada, algo totalmente contrario a nuestros acuerdos confederales.” El argumento, propio de un estulto, olvida que las corrientes organizadas las conforman las personas, no los sindicatos y que nada puede impedir que estos se pongan de acuerdo para defender la organización de los autoritarios que, como Fadrique y sus cómplices, pretenden, al menos, desnaturalizarla, cuando no destruir sus principios orgánicos. Por otro lado, la existencia de acuerdos en contra de las corrientes orgánicas no impidió, en su momento, la creación y promoción concertada de la candidatura de “la CGT de todas”, por ejemplo, o la propia elaboración de ponencias.
Fadrique continúa argumentando que “de los 64 sindicatos que proponen dicho punto para el Orden del Día, informamos 5 de ellos tienen 0 votos actualmente”. Majadería supina. Los sindicatos, a nivel confederal, solo tienen votos en los Congresos, por lo que es absolutamente indiferente que hoy, a siete meses del próximo, haya sindicatos que no estén al día de sus cuotas. Además, el tener o no tener votos no impide que estos sindicatos, con todos sus derechos en vigor, presenten las propuestas que crean convenientes.
La gravedad de la situación
Decimos en el titular que Fadrique es un provo-cador. Está centrando todos sus esfuerzos en conseguir que los compañeros y compañeras lleguen al Congreso en una situación de crispación que solo se podrá saldar con enfrentamientos -incluyo los físicos- que lleven a la ruptura y a la escisión. Es nuestra obligación que esto no suceda. Conseguir que el Congreso aborde los temas orgánicos, por muy complejos o dolorosos que estos sean, dentro de un Orden del Día adecuado, es la forma de huir de la fractura. Escamotear los puntos provocará que el Pleno del Congreso se convierta en una jaula de grillos, ya que no se podrá evitar que los sindicatos incluyan en sus intervenciones estos puntos ahora censurados, pero con la desventaja de que no puedan ser encauzados adecuadamente bajo el amparo de un Orden del Día cabal y ajustado.
Por eso hay que conseguir que el Comité Confederal decida libremente sobre la inclusión de estos puntos y no aceptar la censura ejercida por Fadrique y sus cómplices. Los sindicatos deben hacer llegar a toda la organización las propuestas -si no aparecen en la documentación orgánica de la Plenaria- y las Confederaciones Territoriales deben tomar posición sobre ellas, independientemente de la despótica decisión de Fadrique. Es más, las Secretarías Generales de las Territoriales no pueden consentir y están obligadas a no transigir con la usurpación de sus funciones. Evidentemente, la pelea en la Plenaria debe ser la adecuada al problema del momento y conducente a establecer el Orden del Día del Congreso sin cortapisas en cuanto a las propuestas presentadas.
Sabemos que no es fácil. Los acontecimientos contrarios a la normalización orgánica continúan y las espadas ya han sido sacadas de las vainas en busca de la ruptura, pero eso no nos exime de combatir hasta el final y no dar por perdida una organización que ha sido, hasta hace poco, un faro en el movimiento obrero. Nos va la vida en ello.
