ANTE EL XX CONGRESO DE LA CGT

¿Aún es evitable que lo que mal empezó y mal continúa, mal acabe? / 4

De trapichería en trapichería, de insensatez en insensatez, cuando no de fraude en fraude … continúa la CGT su acelerado declive hacia un Congreso, en el que ya apenas será posible restaurar la grave fractura provocada en la organización en estos tres últimos años y articular un procedimiento que logre mantener unidos todos los sindicatos y entes confederales en el proyecto anarcosindicalista que nos es propio, adecuándolo a las necesidades y circunstancias de la acción sindical y social actual.

El penúltimo episodio de esta derrota, ocurrió en la última Plenaria de la CGT (10 de abril de 2026), cuando se aprobó el Orden del día del XX Congreso Confederal del modo en que se hizo. No solo vulnerando de modo flagrante lo que señalan los estatutos y Reglamento de Congresos, sino ofreciéndose el Comité confederal, una vez más, como una infeliz parodia de sí mismo, sometiéndose voluntariamente sus miembros al autoritarismo impropio del que vienen haciendo gala el Secretario general y sus acólitos. Estos fueron los hechos:

Hechos previos a la Plenaria del 10 de abril– El 19.02.2026, el SG de CGT incluyó en la convocatoria del Congreso “un orden del día provisional”, al tiempo que anunciaba el plazo previsto de quince días para que los sindicatos pudiesen aportar propuestas para el Orden del Día definitivo que habría de ser elaborado en la próxima Plenaria, anunciada para el 10 de abril.

Poco después, el 12 de marzo, el Secretario general, Miguel Fadrique, distribuyó una circular en la que informaba que 65 sindicatos habían enviado, en tiempo y forma, una propuesta para el Orden del Día del Congreso, que resolviese la grave crisis orgánica actual. A pesar de ello, el SG, basándose en argumentos falaces y arrogándose la potestad de despojar de sus derechos estatutarios a los 65 sindicatos proponentes, decidió que la propuesta no sería incluida en el Orden del Día. De este modo, reproducía el mismo atropello que viene ejecutando contra la Territorial de Galicia, amparándose en la apariencia de impunidad que le otorga la actitud silente y cómplice de la mayoría de los miembros del Comité confederal.

En esta ocasión, a mayor despropósito, el SG incluyó en la documentación enviada a la organización comunicaciones originales de algunos sindicatos -entre ellos del SOV de Coruña y SUTSO de Pontevedra- previamente mutiladas y falsificadas. Esta falsificación de documentos públicos -considerada delictiva y reprochable en cualquier instancia- fue consentida, disculpada y amparada por los miembros del Comité confederal pese a la denuncia del SG de Galicia, entre otros.

Última Plenaria del Comité confederal (10.04.2026) – Llegado el punto 6 del Orden del día: “Elección y aprobación del orden del Día del Congreso”, sucedió lo inaudito.

El Comité confederal -con la sola excepción del SG de Galicia, que se negó a participar en lo que calificó de lamentable mascarada que vulneraba tanto los estatutos de la CGT como la columna vertebral de su definición anarcosindicalista-, no solo amparó y se enfangó en la censura ejercida por el SG a los 65 sindicatos de diferentes Territoriales sino que, además, en el colmo del agravio orgánico, renunció en el mismo acto a su función estatutaria de elaborar por sí mismo el Orden del Día del Congreso, limitándose a votar sin debate previo las ocurrencias del Secretario general y SP. Por otra parte, formuladas en un documento sin firma ni sello ni cabecera identificativa alguna.

Como un ejemplo más del torpe delirio orgánico que entorpece al Comité confederal, baste señalar lo sucedido respecto del punto (8) ahora incluido de “Estatutos”. Este punto, ni siquiera se votó, ni fue mencionado por Confederación Territorial alguna, obteniendo, por tanto, 0 votos, afirmativos o negativos, y 0 abstenciones en la celebrada pantomima electoral (así enunciaban el punto, “Elección y aprobación” del Orden del Día, en lugar de “elaboración y aprobación”, que es lo reconocido en los Estatutos).

Resultado: Un Orden del Día completamente ajeno a “las necesidades del movimiento obrero y de la CGT” y en el que no constan “los puntos aportados por la mayoría de los sindicatos”. Lo que el art. 4 del Reglamento de Congresos establece como un imperativo inexcusable

Por más que algunos, acaso más lúcidos que este Colectivo, piensen que a estas alturas ya no cabe otra posibilidad que debatir el cambio de figurantes en la Secretaría general y SP y elegir el mal menor, mantenemos que sólo la participación consciente y libre de los sindicatos -única voz en el Congreso- podrá poner las cosas y a cada cual en su sitio. Que, como siempre y hasta el ayer reciente ha sido, adoptarán sus decisiones de abajo arriba, sin jefes, ni burócratas que traten de imponerse a quien no les otorgó semejante poder. Hemos de ir al Congreso, aportar ponencias a cada uno de los puntos, en particular, a los puntos de “Gestión del SP” y “Organización” (en el que cabe valorar la crisis orgánica, que pretendieron escamotear con la censura a 65 sindicatos) y, si cabe, “Estatutos”.

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