Editorial
Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.
Rafael Amor
Avanza el siglo y con él, una y otra vez, año tras año. se repite el mismo crimen, hasta alcanzar cifras inasumibles de muertes. Nadie asume la responsabilidad de tamaña sangría y mucho menos lo hacen los que en verdad adoptan e intervienen en las medidas que la hacen posible.
En la última decena del mes de abril han sido recogidos en la sangrienta frontera marítima europea-africana, ante las costas españolas, no menos de treinta cadáveres de migrantes, al tiempo que decenas de personas, embarcadas con ellos en las mismas pateras y tras haber sufrido las mismas penalidades -hambre, sed y llagas-, permanecen desaparecidas.
Toda una industria de muerte y para la muerte viene imponiendo su siniestra producción. En esta frontera se evidencia, en un grado de infinita crueldad, la complicidad de los gobiernos y la clase política con los poderes económicos y grandes empresas que diseñan en función de sus propios intereses el control del flujo de emigrantes, desde los países devastados del Sur global (el reino trans-continental saqueado por esas mismas empresas, del que sus habitantes han de huir desesperanzados) hacia el hondón de sus cadenas de producción.
20 de abril – Un buque militar francés dio aviso del avistamiento de una patera a la deriva en la que permanecían dos supervivientes y tres cadáveres. Una vez efectuado el rescate, se comprobó que la embarcación había salido de la localidad argelina de Tipasa rumbo a Baleares, con al menos 18 personas, de las cuales 13 permanecían desaparecidas, probablemente fallecidas y arrojadas al mar por sus compañeros agonizantes. Según la organización Caminando Fronteras, la patera habría sido desviada de su rumbo por las fuertes corrientes de la zona permaneciendo varios días a la deriva, hasta quedarse los migrantes sin agua, alimentos y combustible. En su comunicación a las autoridades españolas, la responsable de Caminando Fronteras, Helena Maleno, advirtió que en estos días de abril habían salido de la costa africana con destino a España, además de la detectada, otras embarcaciones de las que se desconocía su situación, con decenas de personas a bordo..
22 y 24 de abril– El 22 de abril, un crucero que navegaba a unas 140 millas de la península de Cabo de Palos, en Cartagena, avista en alta mar cinco cadáveres a la deriva. Tras recoger los cuerpos, se avisa a las autoridades marítimas que, con toda probabilidad, se trata de víctimas del naufragio pocos días antes de una patera que se dirigía hacía Baleares, lo que posteriormente se confirmaría, Dos días después aparecería varado en una playa de Palos el cadáver de otro varón.
26 abril / 2 de mayo – Desde el 26 de abril al 2 de mayo, han sido hallados los cuerpos sin vida de siete inmigrantes, en la zona costera limítrofe al Parque Natural de Cabo de Gata – Níjar, en Almería, a una distancia de entre 15 y 20 millas náuticas de la orilla.
El primer cuerpo fue hallado en la zona de Las Salinas de Cabo de Gata el 26 de abril mientras que el segundo fue localizado por un buque mercante al día siguiente a unas 17 millas al sureste de Garrucha. El día 30 de abril aparecieron otros dos en aguas cercanas a Carboneras mientras el resto fueron localizados entre el 1 y 2 de mayo en aguas próximas a Níjar. Todo indica que los siete cadáveres hallados, todos ellos portando chalecos salvavidas de ocasión, son la punta del iceberg del naufragio en la zona de una patera, de la que todavía se desconoce el número de personas que llevaba a bordo y sin que por el momento haya sido posible determinar su procedencia.
1 mayo – Al menos 17 personas murieron y otras nueve continúan desaparecidas después de que una embarcación con 33 migrantes sudaneses naufragó en aguas del mar Mediterráneo frente a la ciudad de Tobruk, Libia. Sólo siete de las personas a bordo sobrevivieron al naufragio, indicó la guardia costera y la Media Luna Roja Libia que los recogió. En el momento de su rescate los sobrevivientes ya llevaban varios días varados en altamar, comprobándose que algunos de los migrantes murieron de hambre y sed, teniendo que ser sus cadáveres arrojados al agua por sus compañeros ante el estado de los cuerpos. La agencia de la ONU, al informar de la tragedia, indicó a principios de abril que 2026 había registrado el inicio de año más mortífero para los migrantes que cruzan el mar Mediterráneo desde 2014, con centenares de muertes y desaparecidos.
Nuevas pateras, nuevos naufragios, nuevos abismos en los que arrojar cada año decenas de miles de vida … seguirán los que este mes de abril se perdieron entre el norte y occidente africano y las costas españolas. Será la permanente representación de un crimen alevoso, que no podemos consentir. Ninguno de los fallecidos en esta ocasión, lo ha sido por que el mar estuviese encrespado o que un vendaval u ola fatídicos volcase su destino. Es el orden del dinero, la economía, el cálculo del lucro sobre las personas, transformadas en mercancía, en mano de obra, en objetos desechables y sustituibles … es el orden impuesto por nuestros enemigos. Es el orden al que estamos llamados a combatir, concediéndole la misma tregua que él ofrece a sus víctimas. Ninguna.

