VII Época - 109

LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO

Afuera y, también, adentro

Hoy, sábado 9 de mayo, he tenido noticia de dos hechos completamente opuestos en mi personal valoración de honestidad, solidaridad, esfuerzo en común… a fin de construir, con coherencia, una organización anarcosindicalista, esta nuestra CGT.

Lo primero fue conocer la “Circular interna” enviada, mediante lista orgánica, por el Secretario general Fadrique a toda la organización este 7 de mayo. Con un lenguaje repugnantemente politiquero, nos anuncia a bombo y platillo a toda la CGT “que el pasado día 29/01/2026 se dictó un AUTO de Archivo y Sobreseimiento de la Denuncia que interpuso el afiliado del SOV de Alicante Justo del Amo…”, llegando a afirmar que es una buena noticia para toda la CGT.

En primer lugar: Fadrique y cía, debeis saber que el heche de que este Poder Judicial que padecemos decida que no encuentra ilícito penal en la actuación de quien quiera que sea, no supone ninguna garantía de inocencia, absolutamente ninguna. La única garantía para personas con dos dedos de frente y un mínimo de capacidad crítica es la información suficiente y veraz. ¿Se le ha entregado dinero de la CGT a unos mafiosos colombianos?.

Tengo que informarme con mayor profundidad sobre este asunto, pero mientras tanto, por favor, que nadie se vaya a tragar este asqueroso texto disfrazado de “circular orgánica”, que rezuma demagogia y rencor, pretendiendo culpar de todo a “ese sector reaccionario que no ha asumido la pérdida del Congreso de Zaragoza”.

¿Será que ese sector reaccionario es responsable de no incluir en las plenarias del Comité Confederal los puntos propuestos por la Confederación de Galicia?; ¿será que ese sector reaccionario es culpable de falsificar las propuestas del SOV de Coruña y el SUTSO de Pontevedra?; ¿ese sector reaccionario ha sido el muñidor del orden del día aprobado para el XX Congreso excluyendo la propuesta de más de 65 sindicatos?; ¿ese sector reaccionario es quien impide el quehacer de las Comisiones de Garantías?; en fin, ¿es ese sector reaccionario el único responsable de “las inhabilitaciones, desvinculaciones, desfederaciones…” que han fracturado la CGT?.

El segundo hecho que conocí -y que, para mí, supone el polo opuesto de lo anterior-, ha sido la noticia de la celebración, en Zaragoza, de una jornada de debate anarcosindicalista sobre “la toma de decisiones en nuestra organización”.

Me ha llegado, desde Segovia, que “Este tipo de encuentros son necesarios y muy productivos para seguir reforzando nuestra organización, recordar nuestras formas de funcionamiento y de toma de decisiones, y continuar construyendo una CGT fiel a sus principios y a su modelo anarcosindicalista”. Y esto, además de alegrarme un montón, me trajo a la memoria lo que nos sucedió a los sindicatos de Galicia en 1993.

En 1993, el Secretario General de CGT, José March Jou, con el SP decidieron que los Sindicatos de Oficios Varios de Coruña, Sindicato Único de Pontevedra y Sindicato de Oficios Varios de Vigo no pertenecían a la CGT y, por tanto, acordaron no convocarlos al XII Congreso a celebrar en la Ciudad Escolar de San Fernando (Madrid) en octubre de ese mismo año.

El empeño en seguir utilizando, en exclusiva y en nuestro ámbito, las siglas CNT estaba en el origen del conflicto. En el llamado Congreso de las siglas -Congreso extraordinario de abril de 1989- la organización acordó recurrir en amparo ante el TC la sentencia del TS que había decretado la nulidad del Congreso extraordinario de Unificación, celebrado en Madrid en 1984.

En ese Congreso extraordinario de 1989, además se acordó cambiar la denominación de la organización, que pasó a llamarse Confederación General del Trabajo, con las siglas CGT, aunque durante un tiempo, al menos hasta que el TC se pronunciase, se utilizarían públicamente, que no legalmente, las siglas CNT-CGT.

Las delegaciones de los Sindicatos de Coruña y Pontevedra nos dirigimos al plenario del Congreso solicitando permiso para seguir utilizando en exclusiva las siglas CNT. El Congreso, por abrumadora mayoría, accedió a ello, con el inédito y sonoro enfado del Secretario general, que se permitió advertirnos de que tendríamos que soportar las consecuencias y que no se nos ocurriese acudir a pedir solidaridad a la organización para defendernos de ellas. Y claro que soportamos las consecuencias, denuncias, impugnaciones, una querella firmada por el fiscal jefe de Galicia (a denuncia presentada por el Secretario general de la CNT-AIT, José Luis García Rúa), un intento de asalto al local de Coruña… sin reclamarle nada al resto de la organización.

Les sentaba muy mal, y escocía mucho, ser la prueba viva de que la sentencia del TS ni le había quitado las siglas a nadie, ni se las había dado a nadie. Se limitó a anular el Congreso extraordinario de unificación y, por lo tanto, sus acuerdos, nada más (¡y nada menos!).

Ante semejante agresión, los tres sindicatos decidieron acudir a los sindicatos que quisieran escucharlos para exponer sus razones y motivos por los que se consideraban parte de la CGT y que, por ello, debían participar junto a todos los demás en ese XII Congreso.

Así, además de las comunicaciones telefónicas y escritas, dos compañeros, José del Río del SOV de Coruña y yo mismo, nos dimos una vuelta a la península para informar y debatir en asambleas informativas nuestra actuación y aclarar cualquier duda que se nos plantease.

Fueron experiencias diferentes y algunas con problemas. En la primera, en Sevilla, nos informaron que la reunión no sería abierta a toda la afiliación, pues habían decidido que fuese restringida a los sp’s de los sindicatos, quienes informarían luego a todos los compañeros interesados y, con ello, evitar posibles tensiones que pudiesen perjudicar a la organización. Nos cogió de sorpresa, desagradable sorpresa, pero ya estábamos allí y aceptamos.

Para ir a Barcelona, habíamos contactado con Luis López Rojo del Sindicato de Administración Pública, que reservó una sala para celebrar la reunión informativa. Días antes, el compañero Luis nos hizo saber que el Comité de Catalunya no veía bien tal reunión y les estaba insistiendo para que cancelaran la reserva y la noche anterior de viajar a Barcelona, Luis nos llamó para que consideráramos nuestra decisión de viajar, puesto que el entonces Secretario general de Catalunya, Cortavitarte, había llegado a amenazarlo con que si no retiraba la reserva y acudíamos a Barcelona, entonces iban a “ir a machacarnos”. A Luis, que no se había doblegado a las presiones, le preocupaba que nos diéramos una paliza de viaje para solo conseguir una buena bronca. Nada de eso sucedió, la sala estaba llena de compañeras y compañeros, de atención, de interés y, finalmente, de fraternidad.

La última, que debería ser en Vitoria, no llegó a celebrarse. Nos esperaban los compañeros Collado y Barrigón para decirnos que habían decidido, en reunión bronca, que dada la tensión existente en aquel momento en Vitoria no era conveniente celebrar la reunión informativa anunciada. Nos invitaron a comer y nos despidieron fraternalmente.

Siempre estuve convencido y lo sigo estando hoy de que aquella determinación tuvo bastante que ver en que una amplia mayoría de sindicatos decidieran que los sindicatos gallegos entráramos y participáramos, con plenos derechos, en el Congreso, como así hicimos.

La lucha es el único camino

Por más que pueda parecer que esta “banda fadriqueña” tiene controlada la organización, no debemos ni podemos aceptarlo. Los más de 65 sindicatos que han propuesto como punto del orden del día del Congreso tratar el asunto de la crisis interna que padece la organización para solucionarla, no pueden consentir el desprecio que este SP confederal ha hecho eliminando su propuesta e impidiendo que fuese discutida en la pasada Plenaria del 10 de abril.

Es necesario movilizarse para que la CGT siga siendo “una asociación de trabajadores y trabajadoras que se define anarcosindicalista, y por tanto: de clase, autónoma, autogestionaria, federalista, internacionalista y libertaria”, tal y como pone el artículo 1 de nuestros estatutos.

Debemos detener, con toda contundencia, esta obsesión fratricida de la banda fadriqueña y recuperar para la CGT toda la afiliación y militancia que han querido y siguen queriendo echar.

Es preciso impedir que esa banda consiga su propósito. (Lo escribo así porque ni ellos ni su proceder me merecen ningún respeto, absolutamente ninguno).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *