ANA SILVIA REYNOSO
(1938, Bonao, República Dominicana)
En ocasiones, un poema puede ser valorado como la vivencia por el poeta de una realidad que le conmueve de tal modo, que basta la descarnada descripción de la situación para que el lector comparta la desolación que ha conmovido a la poeta y se incorpore a su misma lucha. Como en anterior antología campanera decíamos; Memoria viva del obrero, del campesino, del pueblo hambriento …. Que reclama la solidaridad en la necesaria insurgencia a toda dictadura y la invención de otro cielo, en el que no sea posible que un ser humano haya de arrastrar la cadena del hambre y la miseria.
PUEBLO-HAMBRE
Por la herida inconclusa
de las manos abiertas
va corriendo la sangre,
los dedos que se crispan
ciérranse en el vacío
de la búsqueda eterna.
Va rezumando lodo
por los poros gigantes
embebidos de hambre,
y en vano quieres
que se llenen de ideas
los cerebros anémicos.
No vives hombre sólo de pan
sin embargo …
los estómagos yertos
gritan desmesuradamente
por llenar las bacterias
que amplias proliferan
como únicas dueñas;
ese crujir de gases
que cantan incansables
mórbidas cantilenas
penetra en los oídos
y retuerce las venas.
No vives hombre sólo de pan
sin embargo …
te sientas a la mesa
mientras otros hermanos
por tórridos caminos
arrastran la cadena
del hambre y la miseria.
No te des en el pecho,
no grites a un dios
que sólo observa
donde llega del hombre
el egoísmo, y dice,
“tu mi hermano”,
y los ojos redondos
relumbrantes de sueño
se esparcen en la noche
como nuevas estrellas,
y casi es necesario
inventar otro cielo
donde puedan entrar
tantas manos vacías,
tanto estómago yerto.
Encontramos este poema de Ana Silvia Reynoso, en su poemario “El despertar de las espigas” [de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, 1976]