VII Época - 113

FABRICIO ESTRADA

(Sabanagrande, Honduras, 1974)

Se le aprecia como una de las voces más hondas y excelentes de la poesía joven hondureña y centroamericana de entresiglos. La torva crueldad de la vida cotidiana en Honduras se evoca en este poema íntimo a golpes de agitado cincel y denuncia.

HICE TRATOS

Hice tratos
con los que coleccionan fotos
de familiares presos.
Yo mismo ayudé a ordenar sus recortes.
 
Soy de hierro.
El sur, mi enorme imán.
 
Algo se agrupa en mi corazón de lata,
alcancía de balas.
Llevo, también,
la estampa de un familiar preso y golpeado,
la primera de una torva colección de vanidades.
 
Soy de hierro,
tengo a mi ojo dando vueltas en la ruleta.
Ayer me perdí en las ventas de ropa usada,
perdí mi suerte más no el disfraz.
Era un necesitado,
pedía rebajas mientras rechinaba
la mandíbula oxidada.
Varios niños vinieron a mí con su abrazo
pero yo era de lata,
cortaba.
 
Mañana recontarán las urnas
donde fui elegido payaso.
Nadie admite la ley suprema
que hace de un místico un payaso.
 
La gente hizo filas interminables.
 
Fui elegido
espantapájaros de hojalata.

Encontramos este poema de Fabricio Estrada, en la edición digital de “La tribu. Una casa propia”, en la antología “Poesía joven hondureña, 1970 – 1990 III”.

 

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