COMUNA DE NANTES
(Francia, 1968)
A raíz de la detención en París de varios estudiantes, acusados de atentar contra empresas estadounidenses beneficiarias y promotores de la guerra de Vietnam, el 22 de abril de 1968, unos 1500 universitarios acudieron a una protesta en el distrito de Nanterre, que sería disuelta a golpes por la policía. En los días siguientes y hasta el 10 de mayo, la revuelta de los estudiantes se extendería como la pólvora, sin que la violenta represión y redadas continuas llevadas a cabo por la gendarmería y la policía lograsen impedirlo. En la noche del 10 de mayo, conocida como “la noche de las barricadas”, decenas de miles de estudiantes acuden a las barricadas del Barrio Latino, que fueron disueltas a la fuerza por la policía, provocando cientos de heridos. Al día siguiente, carros blindados se desplegaron por la capital francesa.
Ante estos sucesos, se convoca una huelga general para el lunes 13 de mayo. Más de 9 millones de trabajadores siguieron la convocatoria de huelga, extendiéndose como un reguero de pólvora por todo Francia, con multitud de ocupaciones de facultades y de fábricas. Las primeras serían las aeroaúticas de Sud-Aviation y Rhodiaceta en la zona industrial de Bourguenais, en las cercanías de la ciudad de Nantes, capital del departamento de Loira Atlántico y de la región de Países del Loira.
Fue en Nantes, en el centro y periferia de la gran ciudad, donde sus habitantes no sólo celebraron masivamente la huelga general sino que, además, con instinto revolucionario, crearon una administración paralela, al margen de las autoridades municipales, departamentales o nacionales, con el objetivo inmediato de satisfacer las necesidades básicas de la población en huelga y, en la práctica, imponer la autogestión frente a las estructuras del estado. Fue lo que enseguida se llamó “La Commune de Nantes”.
Todo empezó poco después de la primera semana de la huelga general. Los trabajadores nombraron un Comité central de huelga, fijando su sede en los bajos del edificio del Ayuntamiento. El 24 de mayo, en el barrio obrero de Batignolles, las esposas de los huelguistas, que se mantenían ocupando las fábricas y talleres, decidieron organizar por si mismas los suministros, convocando, altavoz en mano, a la población a una reunión informativa. Tras la reunión, un centenar las organizadoras, se dirigieron hacia las fábricas para comunicarle su decisión a los distintos comités de huelga de constituir un Comité de Abastecimiento.
En los días siguientes, el Comité de Abastecimiento entró en contacto directo con los sindicatos campesinos del pueblo más cercano: La Chapelle-sur-Erdre. Los campesinos, respondieron afirmativamente, creándose una unión tripartita de campesinos que se encargaban de proveer a los obreros en huelga y a los estudiantes ocupantes de comida y leche y, finalmente, garantizar una conexión permanente para organizar una red de distribución sin intermediarios.
Los obreros, los estudiantes y los agricultores cortaron los accesos a la ciudad y controlaron el precio de los productos ofrecidos en las tiendas, las cuales solo podían abrir con autorización del Comité de Huelga. Organizaron la atención a los hijos de los huelguistas, cuyos profesores estaban en huelga. Atendieron a las necesidades de los excluidos y personas en situación de necesidad, fuese a consecuencia de la huelga o no. Surge entonces, la conciencia de la oportunidad y capacidad de la clase obrera, vecinal y campesina para hacerse cargo en una gran área urbana e industrial, de abajo arriba, de la producción industrial y la organización de los servicios y la vida social. De este modo, se puso materialmente en cuestión la autoridad del Estado, generando un auténtico vacío de su poder. Lo hermoso fue, que ese vacío de poder, lejos de causar en los habitantes de La Comuna de Nantes una inquietud baldía, iba día a día transformándose en un sentimiento de libertad y emancipación personal y colectiva. Desde los bajos del edificio municipal, los Comités de huelga, abastecimiento y coordinación, solucionaban cotidianamente los problemas de la nueva Comuna, bajo los principios de cooperación comunalista, autogestión, democracia directa y asamblearia, y no de los de jerarquía, burocracia, desigualdad y punición propios del régimen estatal y del sistema de producción capitalista, que regía en la democrática república francesa.
