CARLOS HUGO LORENZO, “EL CHANCHO”
Del exilio argentino a los Centros Libertarios de Salud madrileños / y 2
En la anterior hojita genofontiana (La Campana, VII Época, nº 58), siguiendo el testimonio de la revista de estudios libertarios argentina, Micelio, recordábamos como Carlos Hugo Lorenzo Iglesias, apodado ‘El Chancho’, tras el golpe de Estado y sanguinaria dictadura del general Videla, había tenido que emprender el camino del exilio y cómo había logrado salir clandestinamente de su país, Argentina, huyendo de la persecución, la tortura, prisión, asesinato o desaparición forzada, que por doquier le cercaban y de las que venían siendo víctimas sus familiares y compañeras y compañeros, comprometidos con la acción y el ideal anarquista y libertario.
A principios de marzo de 1977, Carlos Hugo, El Chancho, y su compañera Graciela, Chela, asistidos por alguna red anarquista, viajaron clandestinamente de Córdoba a Buenos Aires. Una vez en la capital portuaria, con documentos falsos, lograron embarcar rumbo a España e instalarse en Madrid. Recién llegado, Carlos Hugo -como hijo de emigrantes españoles- pudo obtener la nacionalidad española.
Al poco de llegar, en 1978, Carlos Hugo Lorenzo, juntamente con su amigo anarquista Horacio Suárez, se afiliaron en Madrid, a la organización anarcosindicalista, Confederación Nacional del Trabajo (CNT), que por entonces pugnaba por reorganizarse, una vez muerto el dictador Franco. Carlos Hugo, se integró en el sindicato de Artes gráficas, y Horacio, como enfermero, en el de Sanidad.
La militancia y apoyo de la CNT, les impulsó a adquirir un local en la zona de Getafe y establecer primero una consulta de practicantes y, después, en agosto de 1978, un Consultorio, dirigido a la “prevención y difusión de temáticas vinculadas con la sexualidad y la anticoncepción”. Para ello, contrataron a la ginecóloga chilena, Mónica Tricallota, también exiliada. En el Consultorio, Horacio era el enfermero, Graciela, la auxiliar de enfermería y Carlos Hugo quedó a cargo de la comunicación, difusión, gestión, coordinación y diseño gráfico. Ante el incremento de actividad y demanda en el bario, se incorporaron al Consultorio dos psicólogos, un abogado y un dietista. Nació así, en 1979, el Colectivo Libertario de Salud (CLS), que enseguida multiplicó su actividad sanitaria, con la intervención en las luchas sindicales y recuperación de locales de la CNT en el entorno.
Pronto transcendería en el seno de la CNT el ejemplo del exitoso avance del CLS, iniciado por los anarquistas argentinos. Isabel Navajas, propuso entonces al CLS montar otro consultorio de salud en un local sindical de CNT en la zona de Villaverde, creándose también la guardería “Pequeño Compañero’. De este modo, operando ambos despachos como Centros Libertarios de Información Sexual y Planificación de la Natalidad, se hacía realidad práctica la atención sanitaria universal y la lucha por la educación sexual y la concepción consciente. Además, extendían solidariamente sus campañas de formación e información sanitaria y de salud, con charlas, conferencias, publicaciones populares, cuadernillos e intervenciones en los centros sociales, sindicales y educativos, infantiles y juveniles, de Madrid.
La actividad sostenida desde 1978 y la red de cordialidad y afinidad anarquista creada por todo el país, logró que cinco años más tarde, en 1983, los CSL participasen en la iniciativa de realizar, del 2 al 5 de junio, en Barcelona, unos Encuentros Libertarios, a los que asistieron “más de cuarenta grupos ecologistas, antimilitaristas, sindicales y ateneos, así como militantes individuales”. El CSL de Madrid aportó a dichos encuentros tres ponencias, redactadas y editados por Carlos Hugo Lorenzo, lo que marcó su nombramiento como Secretario de Coordinación del recién creado Movimiento de Alternativa Libertaria (MAL).
Desgraciadamente, los problemas surgidos en CNT, tras la escisión originada en el Congreso de La Casa de Campo (diciembre, 1979), pronto pasarán factura y añadirán dificultades a la labor de los CSL y la valiosa militancia sindical de los compañeros argentinos. En palabras de su amigo Eloy Cano, a finales de 1984, Carlos Hugo Lorenzo “se alejó de la militancia activa, cansado de estúpidas rencillas”, en la CNT del momento. Desde entonces, aunque el centro de Getafe se mantuvo por algún tiempo más, el de Villaverde hubo de cerrarse enseguida.
