LA BANDERA NEGRA
1831: Insurrección de los tejedores de la seda, canuts, en Lyon / 1
En la historia del movimiento obrero francés e internacional la insurrección obrera ocurrida en 1831 en la colina de la Croix-Rousse, en la ciudad industrial de Lyon, donde se concentraban los talleres y hogares de las familias de los trabajadores de la industria de la seda, conocidos como canuts, representa un momento fundamental y luminoso, por más que trágico y doloroso para sus protagonistas.
Años antes, los tejedores, canuts, ya habían comenzado a organizarse, bajo los principios del mutualismo, ayuda y socorro mutuo, para luchar y resistir a los bajos salarios, jornadas de trabajo extenuantes y brutal miseria en la que vivían. Ya en 1825 y 1826 habían organizado la sociedad clandestina Devoir Mutuel, dado que permanecía en vigor la legislación de la Revolución francesa que, en nombre del derecho individual, prohibía el asociacionismo obrero.
Hacia 1930, los llamados jefes de taller en las sederías de Lyon eran los míseros dueños de pequeños telares en los que debía trabajar toda la familia -hombres, mujeres y niños- y, en caso de necesidad y apremio, cuando la familia no daba hecho la producción que se les exigía, se ayudaban de algún otro trabajador contratado como ‘compagnon’. Sin embargo, esta ‘propiedad’ y ‘jefatura’ eran tan sólo ilusiones en las que permanecían prisioneros y esclavizados, pues era el poderoso fabricante quien se encargaba de pagar la materia prima, imponer el trabajo y producción que el jefe de taller habría de realizar, además de fijar los salarios, tanto del jefe de taller y su familia, como del compagnnon que llegara a trabajar con ellos.
La insurrección estalló justo al año siguiente de la revuelta de 1830 que había terminado con el absolutismo de Carlos X e instaurado la Monarquía constitucional. En realidad, la insurrección de los trabajadores de Lyon se produce tras comprobar que el cambio político de la monarquía absolutista a la monarquía constitucional, en nada había mejorado -más bien al contrario- la miserable condición de los trabajadores, mientras crecían a sus expensas las ganancias de los ya adinerados burgueses y fabricantes.
La miseria cundía entre los tejedores con unos ingresos muy bajos para jornadas de 12 o 14 horas. Y esto para los que conseguían tener algún trabajo, pues un gran número de ellos eran despiadadamente arrojados al paro. El escritor Alejandro Dumas que relata en sus Memorias la situación de los canuts, escribe: “…los desgraciados obreros lucharon largo tiempo en silencio, intentando, cada trimestre, reducirse a habitaciones más estrechas, a barrios más fétidos, tratando cada día de restar alguna cosa de sus comidas o de la de sus hijos. Pero al fin, cuando ellos se vieron frente a la asfixia por la falta de aire, frente al hambre por la falta de pan, se elevó de la Croix-Rousse […], es decir, de la ciudad obrera, un mismo sollozo… Era el lamento de cien mil dolientes”.
Al verse acorralados por la miseria los obreros deciden rebelarse bajo el lema “vivir trabajando o morir combatiendo” dibujada sobre banderas negras.
La primera manifestación con las banderas negras en alto, se produjo el 25 de octubre. Al parecer, después de una agresión de los guardias nacionales a un grupo de obreros, éstos decidieron manifestarse. Aunque la manifestación fue pacífica y en silencio, los granaderos de la 1ª Legión hicieron fuego contra ellos, produciendo 8 muertos. Eso prendió la mecha, y los obreros salieron de sus casas armados formando barricadas en las calles, que se prolongaron en las próximas semanas. El enfrentamiento fue duro, pero los trabajadores consiguieron vencer a las tropas que tuvieron que capitular y huir; eran las jornadas del 21 y 22 de noviembre.
Una vez derrotada la policía y la gendarmería, un grupo, los llamados Volontaires du Rhône, trata de montarse en la revuelta y captar para sí el movimiento insurreccional popular, autonombrándose Estado mayor republicano. Reaccionarán los insurgentes negándose a obedecerles y autoorganizándose. Pero esto ya será materia de la próxima entrega genofontiana (continuará)
