VII Época - 78

ENCUENTRO INTERNACIONAL DE RESISTENCIAS Y REBELDÍAS

Días 2 a 17 de agosto, en territorio zapatista, México

Algunas partes del todo fue el nombre del Encuentro Internacional de Resistencias y Rebeldías organizado en territorio zapatista, en tierra recuperada ubicada en el Caracol Morelia en Chiapas, México, del 2 al 17 de agosto, con la participación de más de 3.000 personas.

Hubo una gran presencia internacional, comenzando por la de distintas personas, organizaciones y colectivos de Abya Yala, así como de la Europa Rebelde, jóvenes gringos organizados en tierra robada, Chile, Nicaragua, Brasil en resistencia, así como participaciones del pueblo mapuche, de Australia y muchos otros movimientos. Se encontraron un horizonte de luchas y lenguas increíblemente diverso, inabarcables aquí para nombrar en pocas líneas. La denuncia del genocidio sionista y el apoyo a la resistencia palestina fue una constante durante todo el evento, autoconvocándose los participantes a continuar organizándose y difundiendo la lucha.

“Destruir la pirámide”

Una de las propuestas claves del Encuentro fue la voluntad de destruir las pirámides del sistema capitalista (políticas, pero también sociales e ideológicas) y, en su lugar, construir “el común” en la base democrática de nuestros pueblos. También alertaron respecto a la necesidad de prepararse para la tormenta que va a venir, tanto la capitalista como la respuesta a esta de la madre tierra.

Durante los primeros días del Encuentro, se realizó una obra de teatro en varias partes en la que una pirámide monumental que representaba simbólicamente el capitalismo, con las leyendas de despojo, explotación, represión y desprecio escritas en cada cara de la estructura, fue completamente destruida, quedando únicamente en pie la base, simbolizando su propuesta política.

Luchar por fuera del Estado y de la pirámide capitalista. El común y la no propiedad

La propuesta política de las comunidades zapatistas se inserta en la línea de organizaciones y movimientos del mundo que luchan por fuera del Estado y de las pirámides. Ya desde la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, los zapatistas señalaron: “Nosotros solo decimos que el nuestro es un anticapitalismo más modesto: es el que apunta al corazón mismo del sistema. Podrán cambiarse los hábitos de consumo de una sociedad o las formas y medios para circular las mercancías, pero si no cambia la propiedad de los medios para producir, si no desaparece la explotación del trabajo, el capitalismo seguirá vivo y actuante”.

En el 30 aniversario del movimiento zapatista, en 2023, el movimiento zapatista presentó su proyecto de “Tierra en común” o de “No Propiedad”, que fue otro concepto clave en el presente Encuentro Internacional. Se señaló que en el territorio zapatista ya habían puesto a trabajar las tierras recuperadas en las que “la cosecha que se obtiene es para la gente que ha trabajado esa tierra a partes iguales, pero la tierra se mantiene en común”.

Organizativamente el movimiento zapatista lleva un año poniendo en práctica un sistema político nuevo basado en los Grupos Autónomos Locales, que básicamente son los pueblos, de población variable, quienes directamente deciden como gestionar todos los ámbitos de comunidad: educación, sanidad, justicia, etc. Así mismo, crearon otra estructura llamada Colectivo de Grupos Autónomos Zapatistas (CGAZ), que sirve de espacio de encuentro, pero donde no se toman decisiones. Finalmente, la Interzona es la asamblea general de todos los CGAZ.

El cerco mediático

Este empeño de construir la autonomía integral, de socializar todos los ámbitos de vida y seguir organizándose desde una perspectiva anticapitalista, ha llevado a que la prensa tradicional u oficialista haya construido un cerco mediático inquebrantable desde hace muchos años.

Sin embargo, pese al boicot de las agencias y medios de comunicación, mexicanos e internacionales, el zapatismo, desde hace ya más de 30 años de vida pública, viene demostrando ser una alternativa real para los de abajo, convirtiéndose en un referente nacional e internacional de las luchas de resistencia para aquellas personas, grupos, colectivos, redes que deciden construir en común alternativas por fuera del Estado, de la pirámide.

Con esta evidencia, el movimiento zapatismo apela a que “lo aprendido durante el Encuentro debería ser ahora socializado en las comunidades zapatistas, así como en los barrios y pueblos de origen de las y los asistentes de otras geografías del mundo. Organicémonos pues y rompamos el cerco allá donde estemos”.

Fuente: “Sub-comandante Moisés: La tormenta se acerca y solo el pueblo organizado puede detenerla”, por Carlos Soledad.

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