ERIC MÜSHAM EN “MONTE VERITÁ” / y 4
Salud, arte, naturismo y armonía frente a todo Estado y autoridad
Recordábamos en anteriores hojitas, como en 1900 seis personas, tres mujeres, las hermanas, Ida y Jenny Hofman y Lotte Hattemer y tres hombres, el joven belga, Henri Oedenkoven y los hermanos austríacos, Karl y Gustav Gräser, decidieron abandonar el odioso (des)orden económico, político y social que regía en sus países y la dramática violencia que ello comportaba, y como, tras una larga caminata hacia el sur llegaron al lugar, Monte Veritá, que consideraron idóneo para llevar a cabo su ideal.
Todos ellos asumían que el naturismo radical que defendían, sus hábitos vegetarianos, su vehemente rechazo a la utilización de otros seres vivos -humanos y animales- como mercancías y útiles de los que aprovecharse o la defensa del trabajo artesano o su repulsa al trabajo asalariado obrero … sólo podrían llevarlo a cabo en la soledad autosuficiente y radical de un pequeño grupo rural, en el que los individuos compartiesen lazos horizontales de amor y amistad.
Aquel mensaje de los iniciadores de Monte Veritá, en las cercanías de Ascona, pronto se extendió por Alemania y centro Europa. Ante la noticia, el joven anarquista Erich Mühsam (1874-1934, asesinado por los nazis) decidió dirigirse hacia la incipiente colonia de Monte Veritá y valorar por sí mismo la realidad que habría de encontrar. Según su testimonio, ansiaba comprobar si aquél proyecto de reforma vital, llevado a cabo por unas personas sinceras que renegaban de toda relación de poder y autoridad, de hostilidad y rivalidad, podría desarrollarse y llevar a buen puerto “completamente distinto … y marcar los cimientos de una sociedad emancipada, libertaria e igualitaria -no ya un muy reducido grupo de personas- en la no cupiese jerarquía alguna ni cualquier forma de opresión y explotación social.”
El 18 de agosto de 1904, Müsham, hizo su primera visita a Monte Veritá. El médico de origen alemán, Raphael Friedeberg, considerado como el principal organizador de los grupos anarquistas en la zona de Ascona, fue quien le aconsejó ir primero a una ‘cura’ voluntaria en el sanatorio naturista y vegetariano de Oedenkoven. El encuentro resultó desastroso: “Me introdujeron en la verdura cruda y me fue asignada una ‘cabaña´ como morada. De la mañana a la noche masticaba manzanas, ciruelas, plátanos, higos, nueces … y notaba desvanecerse mis fuerzas. Catorce días aguanté. Fui al director y me quejé de que sucumbiría de seguir así … Decidí abandonar el sanatorio”, pero sin salir del entorno de Monte Veritá. Müshan se impuso dirigir sus pasos a observar a los demás miembros de la colonia, en particular a aquellos que se habían opuesto a integrarse en el sanatorio, por considerarlo un establecimiento mercantil, en realidad ajeno al ideal comunitario que decían defender.
Eric Müsham describirá lo que vio en los siguientes términos: “En Monte Veritá ocurrió algo muy parecido a lo que había sucedido en la comuna berlinesa ‘Nueva Sociedad’ fundada por los hermanos Hart, que lentamente habían traicionado su idea original … El vegetarianismo fue exagerado como idea de liberación humana hasta límites impropios, y cuando los implicados, más allá de aquella concepción del mundo, no fueron capaces de cumplir con sus sueños sociales, lo intentaron con mezclas imposibles de un principio ético con una empresa capitalista especulativa”.
Durante su estancia, Müsham, observará el contraste entre los vecinos y naturales de la aldea de Ascona y los propios colonos de la nueva sociedad de Monte Veritá. Los aldeanos se manifestaban respetuosos en el trato con las llegados, incluso con sus hábitos y vestimenta inusual, pero no había comunicación alguna entre unos y otros. Eran dos mundos paralelos, que apenas compartían otra cosa que el cielo el bello paisaje trentino, pero cuyo aprecio, mirada y bienes ni se disfrutaban ni se trabajaban colectiva y hermanadamente.
Tras estas observaciones, Müsham escribirá un opúsculo en el que defiende que el mejor destino de Monte Veritá, sería el de transformarlo en un hogar y refugio posible para los cientos o miles de personas que estaban siendo perseguidas en todo Europa, candidatas a las cárceles y penitenciarias en un mundo regido por la barbarie capitalista y la crueldad de los estados autoritarios. El libreto, será secuestrado por el alcalde de Ascona, temiendo que el proyecto de Müsham pudiera llegar a hacerse realidad de algún modo y tener que acoger en la comuna a cientos de miles de desplazados por la guerra, la miseria o la represión de otros países.

Interesantísimos sus 4 artículos sobre Monte Veritá, lugar al que llegué leyendo sobre la vida y obra de Hugo Ball y su pareja Emmy Hennings fundadores del Cabaret Voltaire (recomendable el cómic «El Ángel Dada» de Fernando González Viñas y José Lázaro, publicado por El Paseo editorial, 2017-2018)
Al parecer pasaron por allí también Leon Trotsky o Sigmund Freud, además de Franz Kafka o Thomas Mann probablemente cuando era ya una especie de balneario, alejado de las intenciones originales de sus fundadores.
Muchas gracias!