AMALIA IGLESIAS SERNA
(Menaza, Palencia, 1962)
Filóloga y poeta, su obra poética abarca al menos cinco libros, entre ellos Un lugar para el fuego (1984) y (1994). El sueño y anhelo libre de la niña se han ido, nadie sabe cómo ni cuándo, la Memorial de Amauta herida se esconde, “sin cicatriz ni sombra”.
CENIZA
Sólo aguas en tregua
nacidas para ser ceniza múltiple del viento.
Ya ves que paradoja
amor, qué despropósito,
quería ser ave fénix,
amor, que engaño,
que fraude sustentaba mi proyecto,
quería volver como un corcel glorioso,
como un crepúsculo de llama
recurrente
y amanecer contigo en lo absoluto.
TUMBA DE PÁJARO
La hierba fulgura más verde que anteayer
y me he acercado.
Al abrigo de los matorrales
un pequeño jardín se sabe dulce alegoría de la muerte.
Como entonces se escucha
un sonido encandilado de élitros
y el viento norte pasa diciendo que no hay nadie.
Veo ahora una niña antigua,
me reconozco en sus dos manos lentas
mientras pliegan las alas mudas en un hueco de tierra
y se inventa una oración
que habla de libertad y cielo azul para mañana
y dice algo de volar muy alto
mientras pasan las yemas de sus dedos
modelando una tumba.
Las mismas yemas de mis dedos
después de veinte años,
húmedas entre la hierba certifican:
no hay cicatriz ni sombra de la herida.
Cuando levanto la vista
la niña se ha marchado.
Encontramos estos poemas, el primero, “Tumba de pájaro” en la antología “Mujeres de carne y verso. Antología poética femenina en lengua española del siglo XX”, edición de Manuel Francisco Reina (La esfera literaria Madrid, 2001) y el segundo “Ceniza” en Poetryalquimia.