VII Época - 108

SOLIDARIDAD, DIGNIDAD Y REIVINDICACIÓN

Huelga “salvaje” de los estibadores de Liverpool (1995-1998)

El 28 de septiembre de 1995, dio comienzo la larga lucha y huelga ‘salvaje’ de los estibadores de Liverpool. Cerca de tres años (1995-1988) durará el parón de los estibadores británicos pese a no ser autorizado, ni amparado por el sindicalismo oficial, que los abandonó a su suerte en la dura y digna lucha que se disponían a emprender.

En el origen del largo conflicto estaba la decisión de las autoridades del puerto y de las empresas de estiba Mersey Docks and Harbour Company (MDHC) y Torside Ltd, dispuestas a quebrar la fuerte organización sindical de los estibadores. Para ello, utilizaron inicialmente la excusa de un cambio en el sistema de horas extras hecho sin consultar a los trabajadores y proceder a la contratación de trabajadores eventuales.

Inicialmente, cinco estibadores fueron despedidos por no aceptar este cambio y, enseguida, formaron un piquete en el muelle al costado del buque al que habían sido consignados. Los compañeros, en solidaridad con ellos, se negaron a cruzar el piquete formado por los cinco y acceder a los barcos.

Las dos empresas de estiba respondieron entonces con mayores amenazas, que no obtuvieron más resultado que la solidaridad se extendiese al día siguiente al resto de los estibadores del puerto. Lo que provocó que todos ellos fuesen despedidos, con la excusa de que la legislación por entonces vigente en Gran Bretaña, las huelgas de solidaridad estaban consideradas como ilegales. Excusa que también fue utilizada por los burócratas sindicales del Sindicato del Transporte (T&G) en la que los estibadores estaban integrados hasta ese momento, negándoles todo tipo de ayuda y cobertura económica o jurídica, procurando dejarlos aislados de todos los demás sectores.

Ante la firme decisión de los portuarios, las empresas de estiba decretaron de facto un cierre patronal, cara a los estibadores en huelga, pero sin dejar de recurrir a la contratación de esquiroles, a través de una empresa especializada en esta modalidad de rompehuelgas, llamada “Drake International”, lo que dio lugar a fuertes enfrentamientos.

Un nuevo intento de romper la unidad de los estibadores, fue ofrecer a algunos de ellos, sobre todo a líderes destacados, fuertes sumas de dinero a cambio de renunciar a su puesto de trabajo. La respuesta no se hizo esperar. Todos ellos no sólo se negaron a abandonar sus puestos, adoptando la decisión de dirigirse a los estibadores de otros puertos de Gran Bretaña y de otros países, recabándoles solidaridad y que, en la medida de sus posibilidades, organizasen el boicot a las empresas y fletes procedentes de Liverpool.

Ya en el mes de diciembre, los huelguistas británicos se pusieron en contacto con la Coordinadora de Estibadores y la CGT anarcosindicalista de Tenerife, invitándoles a sumarse al boicot internacional, lo que fue recogido en el número 0 de La Campana (21.12.1995), con el que nuestro semanario iniciaba su II Época (1995 – 2004).

Un año más tarde, la lucha continuaba. Los despedidos se auto-organizaron en asambleas congresuales y conformaron redes de solidaridad e información por todo Gran Bretaña e internacionalmente. En 1996 organizaron tres Congresos de estibadores, dos en Liverpool, a los que asistieron estibadores de 18 países, entre ellos de España y uno en Francia.

El apoyo de la gente en Gran Bretaña ha sido impresionante, pero también se ha recibido el apoyo de otros países. En la jornada de solidaridad que se organizó por todo el mundo el 20 de enero de 1997, se realizaron paros y manifestaciones por toda la costa oeste de EE.UU, en todos los puertos de Japón, Australia, Suecia, Canadá … implicando hasta un total de 27 países, incluyendo una huelga de una hora en prácticamente todos los puertos de España. Ese día, en Liverpool se concentró un enorme piquete y 11 estibadores ocuparon las grúas durante 28 horas, hasta que fueron detenidos por la policía, que los puso a disposición de los jueces que les amenazaron con llevarlos a la cárcel. Lo que dio lugar a un fuerte movimiento de solidaridad, que permitió afrontar multas y fianzas. Finalmente, el conflicto terminó en 1998 en una negociación y firma por todas las partes implicadas -estibadores, empresas y autoridades portuarias- de un acuerdo, poniéndo fin a una de las disputas más largas en la historia laboral.

La firmeza de los estibadores de Liverpool y la solidaridad internacional había logrado enfrentarse con éxito a la violencia legal de las compañías de estiba, de la dirección del puerto y de las empresas de esquirolaje.

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