VII Época - 110

ESCUELA MODERNA DE LA VILLA DEL CERRO (URUGUAY)

El inmigrante vigués, Antonio Loredo, expulsado de Argentina por su militancia sindicalista y social anarquista, funda en Uruguay la Escuela Moderna (1908)

Antonio Loredo, nacido en la ciudad de Vigo, en 1879, emigró a Argentina hacia 1900. De oficio peluquero, desarrolló una intensa actividad sindicalista y social anarquista, primero en Argentina y Uruguay durante la primera década del siglo XX y después en España, a lo largo de la segunda década del siglo, hasta su muerte en 1916, en la capital riojana, Logroño. Perseguido por su actividad sindical y militancia libertaria, había sufrido 6 deportaciones a lo largo de su vida: 4 desde Buenos Aires (febrero de 1905, noviembre de 1905, enero de 1909 y fines de 1913), una desde Cataluña (abril de 1910) y otra desde Montevideo (mediados de 1910). En el momento de su muerte tenía 36 años.

En 1903 aparece como un activista destacado en el Sindicato de Peluqueros de Buenos Aires, adherido en la Federación Obrera Argentina (FOA) fundada dos años antes, desarrollando una incansable labor organizativa y propagandista, colaborando activamente en las principales publicaciones libertarias y obreras de la FORA y del gremio en el que trabajaba: La Protesta, La Organización Obrera, El Látigo del Carrero, El Barbero o El Obrero Peluquero.

Tres años después de promulgarse la Ley de Residencia (1902) que autorizaba al poder ejecutivo a expulsar del territorio argentino sin juicio previo a los extranjeros que perturbaran el “orden social”, Loredo fue detenido al salir de un conferencia y, tres días después, el 21 de junio de 1905, es deportado a España. Pero Loredo, como otros deportados, logra recalar en Montevideo, cuyo gobierno poco antes había establecido que todo deportado que pasase por territorio uruguayo era libre de descender del barco.

Loredo actuó entonces en los medios obreros de Montevideo, particularmente en la zona de El Cerro. Fue en esa barriada obrera, en el mismo ocal donde también funcionaban la Sociedad de Resistencia de Oficios Varios de la Villa del Cerro (de la cual fue secretario su amigo y paisano, Adrián Troitiño, inmigrante como él) y el grupo anarquista “Nuevo Ideal”, donde Loredo, el 15 de junio de 1908, fundó la Escuela Moderna de la Villa del Cerro, siguiendo los principios de la pedagogía libertaria de Ferrer i Guardia.

La escuela, dirigida por el mismo Loredo, estableció en su creación las siguientes bases:

Primero. La Escuela Moderna se propone dar una Educación Racional práctica a niños y adultos, despertando en ellos el espíritu de solidaridad y libertad y del saber por medio de la ciencia. Se propone además adoptar y aplicar los métodos de acuerdo con la psicología del niño o del adulto para obtener mejores resultados con el menor esfuerzo”

Segunda. La educación se fundamentará sobre una base científica y racional, y, en consecuencia, se separará de toda noción mística o dogmática, lo mismo en el orden religioso, político o social.

Tercera. Siendo la educación una segunda naturaleza, haremos, que junto a la formación de la inteligencia, vaya el desarrollo del carácter y la cultura de la voluntad, para hacer del niños y del aduklto un ser equilibrado física y moralmente;

Cuarta. Toda la educación se apoyará en la ley natural de solidaridad y apoyo mutuo”.

Además, la Escuela Moderna del Cerro, ya en su primera sesión inaugural, rechazó públicamente el proyecto de militarización escolar que se discutía en esos momentos, votando la siguiente resolución: “La Escuela Moderna de la Villa del Cerro … protesta enérgicamente contra todos aquellos diarios y hombres que propaguen la militarización de las escuelas por ser esta medida contraria a toda ley natural que atrofia todas las potencias vitales del niño … [la Escuela Moderna del Cerro] luchará contra todos aquellos que quieran hacer de la infancia un conjunto de autómatas al servicio de la sociedad vigente, puesto que quien no ama a la niñez y no hace que ésta se enaltezca, es un ser indigno de vivir en una sociedad civilizada”.

Así Loredo puso en práctica sus propias palabras: “que cada centro obrero se transforme en un centro de enseñanza preparando la humanidad del futuro, libre, fuerte e inteligente (…) que la organización obrera sea la escuela, la academia en donde los trabajadores se capaciten para hacer la revolución social”.

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