EL DERECHO INTERNACIONAL SE HA QUEDADO BAJO LOS ESCOMBROS EN LA FRANJA DE GAZA
Hablamos con Mohamed Safa
El 20 de marzo, Mohamed Safa vino a Pontevedra a exponer la situación de su pueblo, el palestino. Como siempre, su palabra fue sincera, verdadera y cargada de emoción. Safa es un gran comunicador. Generosamente, fue respondiendo a las preguntas de La Campana.
En tu charla en Pontevedra casi comenzaste diciendo que “el Palestino decide cómo morir”. Esto es algo terrible pero rebosante de dignidad.
Era una referencia a la situación que viven los palestinos. En general los pueblos, o las personas individuales, ninguno desea la muerte, por lo que se lucha es para dejar de sufrir. Por eso cité el ejemplo de antes de la llegada del ejército rojo en 1943 a Varsovia. Un grupo, unos centenares de judíos pobremente armados en el ghetto de Varsovia, decidieron enfrentarse a la ocupación nazi antes de la llegada del ejército rojo. Eran conscientes que no iban a poder derrotar al ejército. Y dije, que era una forma de decidir, que ya que se nos impone la muerte, la desafiamos, decidimos combatir y morimos en el campo de batalla.
Esto es a lo que me refiero con los palestinos. Los palestinos están sometidos a un embargo en los últimos 17 años y están sufriendo, están muriendo, están asediados por el ejército y el estado israelí, por esto, la muerte está alcanzando a la mayoría de la gente. Entonces, el palestino, con la operación del 7 de octubre, decide la forma de morir, ¡combatiendo!. Decide la forma de morir, ya que está impuesta la muerte sobre los palestinos. No permitirles acabar con nosotros a su manera, si tenemos que morir, morimos combatiendo. Y eso, en realidad, dignifica la historia de un pueblo que en los últimos 100 años ha estado resistiendo las invasiones, en contra de un movimiento colonialista de asentamiento.
Por supuesto, la dignidad. El Pueblo Palestino viene enseñando vida y dignidad, desde hace muchos años, al resto de la humanidad. Parece que los valores éticos y humanos son defendidos por unos pocos, los palestinos, mientras casi el resto de la humanidad camina en sentido contrario. El papel de occidente en estas últimas fases del genocidio, a mi entender, es el de la complicidad. Esto me llena de rabia y de desesperanza. En tú caso. ¿Cómo se siente esa parte gallega de ti? ¿ Qué lle di o Safa galego ao Safa palestino?
Está claro que este genocidio ha cambiado mucho los esquemas mentales que teníamos respecto a los crímenes. Siempre se dijo que el crimen perfecto tenía que suceder de forma muy rápida, a oscuras y sin testigos, así nadie se entera de ello. En cambio, este es un genocidio televisado y largo en el tiempo, todos hemos sido testigos de cómo se ejecuta en contra de la población civil. Obviamente hemos observado una cuestión sencilla, y peligrosa al mismo tiempo, se rechaza el genocidio contra la población civil, pero si esta población es palestina parece ser admitido. El palestino se ha convertido en un efecto colateral, su vida, sus sufrimientos, sus derechos, se condicionan a la seguridad del estado de Israel.
Las demás potencias no solamente han apoyado a Israel en esta agresión, han participado directamente, porque toda la industria militar está a disposición del estado de Israel. Hemos visto una alianza de todos estos países, tanto Estados Unidos como Alemania, Francia y Gran Bretaña han apoyado directamente a Israel en esta guerra. Por tanto, la inmensa mayoría sentimos una indignación y una… una rabia como acabas de decir, porque hemos visto que el concepto de la igualdad, ese discurso político que apareció después de la segunda guerra mundial, desde luego occidente lo pronunciaba con un barniz moral, pero en la realidad sigue pensando que hay una diferencia entre un ciudadano y otro y sigue la línea del color. Vuelve la línea del color, vuelve este sentimiento de la supremacía y la superioridad y privilegios de unos sobre otros. Esto es una deriva muy peligrosa, porque no solamente son asesinados los palestinos en la franja, es el propio derecho internacional. Nosotros seguramente volveremos a levantarnos, vamos a curar nuestras heridas de nuevo como ha sido a lo largo de nuestra historia. En 100 años, hemos sido derrotados más de una vez y hemos vuelto a levantarnos, no po-demos renunciar a nuestro derecho como pueblo a ser libre. La cuestión es, ¿cómo va a curarse el mundo de sus heridas?, ¿cómo va a mirarnos después, cuando ha dejado que la maquinaria asesina israelí nos matase día sí y otro también durante estos últimos 12 años?. Eso sí, es lo que me preocupa. Me preocupa también el derecho internacional porque se ha quedado bajo los escombros en la franja de Gaza.
Visto desde aquí, desde occidente, el mundo árabe entiende y comparte la causa palestina. Como señalas en tu libro, La Revolución Árabe, la libertad de Palestina es la principal necesidad y cuestión política para el conjunto de ese pueblo árabe. Sin embargo, sus dirigentes, sus gobiernos, no actúan de ese modo. ¿Estás de acuerdo? ¿Qué explicación tiene esto? A día de hoy, ¿Qué es lo que necesita Palestina de sus hermanos árabes?
Sí, yo he dicho que la brújula de la sociedad árabe y quien marcó el movimiento del ciudadano árabe desde los 50, ha sido la cuestión palestina. El único tema que suscitaba un consenso de la inmensa mayoría de la ciudadanía árabe, ha sido la cuestión palestina. En algunos casos, casi han renunciado a sus reivindicaciones internas, de su vida cotidiana dentro de su estado, con tal de que se alcance la recuperación de los derechos de los palestinos. Ahora bien, esto es por un lado, esto es lo que representa la sociedad del ciudadano árabe, en cambio los gobiernos… la cuestión es que ningún gobierno es producto de la voluntad popular, ninguno ha sido elegido democráticamente, ninguno representa los intereses de la sociedad de su pueblo, por lo tanto hay una separación entre lo que representan los gobiernos y lo que representa la sociedad árabe. Está clarísimo que aquí hay un problema, hay un conflicto y esto ha repercutido negativamente al desarrollo y a la lucha de nuestro pueblo, porque hemos perdido el importante respaldo de los países árabes que gozábamos anteriormente. En estos momentos, la inmensa mayoría de los países árabes están intentando normalizar su relación con el estado de Israel. Esto es lo más grave. Ha sido, hasta podría decir, una de los causas del 7 de octubre, poner fin a esa normalización sin haber solucionado la cuestión palestina.
El 27 de septiembre del año pasado, la CGT, convocó una huelga general en todo el estado español en solidaridad con el Pueblo Palestino. Aunque la valoramos, dentro del sindicato, positivamente, -fue una movilización sincera y ampliamente seguida por parte de la ciudadanía si tenemos en cuenta que somos un sindicato minoritario-, sin embargo también nos decepcionó la poca respuesta de otros sindicatos a nuestra propuesta de hacer la convocatoria de la huelga general conjuntamente. Me resultó desagradable como primaron más las cuestiones de acaparamiento del control sindical de la clase obrera bajo unas siglas determinadas, que los principios del movimiento sindical, solidaridad, internacionalismo o simplemente justicia. En ese sentido la convocatoria fue un fracaso. Ahora nos preguntamos. ¿Qué más podemos hacer? ¿Cómo podemos seguir apoyando al pueblo palestino? ¿Cómo podemos incrementar la respuesta social de la ciudadanía y de la clase obrera para que la comunidad internacional tome medidas más contundentes contra Israel? ¿Cuales crees tú que son los caminos, los actos, las propuestas, las movilizaciones más adecuadas que debemos lanzar a la ciudadanía?
Nosotros valoramos todas las manifestaciones, las acciones y el apoyo, el respaldo que tenemos de la sociedad galega y en general de la sociedad occidental, tanto de jóvenes como de partidos y sindicatos. Le tenemos mucho aprecio y es una forma de manifestar apoyo a una causa justa. Nos gustaría que la mayoría de las acciones sean lo más colectivas y con una base social amplia, con una mayor participación y que la cuestión sea la que nos une a todos hoy, parar el genocidio, condenarlo, estar al lado de la víctima que en este caso es el pueblo palestino. Esta batalla no es entre palestinos y israelíes, esta es una batalla entre el colonialismo por un lado y el anticolonialmismo por otro lado. A los que están en nuestra trinchera, nosotros no les preguntamos cuál es su identidad, ni su religión, ni de dónde proceden, lo que importa es que tengan los valores, que defiendan la libertad de un pueblo oprimido y contra el colonialismo de asentamiento que ejerce el estado de Israel apoyado por los países occidentales contra nosotros en territorio palestino. Esta es nuestra meta, unirnos de nuevo en un internacionalismo anticolonialista frente a un internacionalismo reaccionario que está en auge. Por eso es una batalla de valores, es una batalla cultural, tenemos que defenderla juntos para ganar la batalla por estos valores esenciales que se han alcanzado, especialmente después de la segunda guerra mundial, libertad, igualdad y solidaridad, en lugar de la fraternidad, diría. Estos son los valores que tenemos que defender, justicia social, igualdad entre los pueblos y sus derechos. No podemos consentir el sufrimiento palestino como el efecto colateral necesario para garantizar las ambiciones expansionistas del estado de Israel. Este es el momento de unirnos, de combatir y no rendirnos, es una batalla para todos nosotros los que seguimos amando en estos valores.
Si. Totalmente de acuerdo. Unirnos por “nuestra palestinidad”, tal y como nos decías en la charla de Pontevedra. Como intuyo de tú respuesta, también estoy totalmente de acuerdo, es la propia sociedad la que tiene que encontrar las formas. Dejando esto a un lado, y ya para acabar esta conversación, también dices que los palestinos volveréis a levantaros. Admiro esa dignidad y heroicidad. No sólo lo admiro sino que ese camino tiene que dar sus frutos. Es decir, cuando un pueblo lucha de esa forma camina hacia la victoria. ¿Como ves el futuro próximo de Gaza y Cisjordania?. En estos momentos, ¿que es una victoria?.
El futuro de los pueblos lo marcan los pueblos y nosotros, tanto Cisjordania como la Franja, hemos sido derrotados muchas veces y nos hemos vuelto a levantar. Estoy seguro que esta vez volveremos a levantarnos y curaremos nues-tras heridas. Esta es una condición, la resistencia de los pueblos no es una opción, es una necesidad, por dignidad y por libertad, por lo tanto el pueblo palestino tiene que seguir luchando.
Hay un filó-sofo griego que escribió “ante la erosión que causa el paso del tiempo, envejezco aprendiendo”. Goya siglos después hizo un retrato, se considera un autoretrato, de un hombre anciano, encorvado, con barba blanca y un bastón y escribió “aún aprendiendo”. Nosotros, el pueblo palestino, después de 150 años…, piénsalo bien…, los miles de palestinos que siguen en campamentos de refugiados aferrándose a la llave de su casa que les fue arrebatada, que fueron expulsados de su lugar, de donde se construyó el estado de Israel. En la misma franja, con el primer día del alto de fuego, que no duró mucho, vi a los palestinos en caravanas volviendo andando a sus casas en el norte, a sabiendas que eran unas casas en ruinas, para dormir sobre los escombros de sus casas. Este es un pueblo con una vinculación a la tierra, a la historia, a la cultura y a la vida digna. Esta es una decisión de seguir manteniendo el ritmo de la vida. Por lo tanto, a estos yo escribiré “aún seguiremos luchando”.
Esta es la condición de un pueblo oprimido que aspira a la libertad. Por tanto, el futuro lo decidimos nosotros. En primer lugar con nuestra resistencia, cada niño palestino que nazca es una forma de resistencia, cada vez que un joven palestino sale a la calle gritando contra la ocupación es una forma de resistencia, cada vez que construimos un hospital, una escuela, cualquier elemento que contribuye a hacer una vida más digna a los palestinos es una forma de resistir y de mantener el ritmo de la lucha.
Este es un pueblo que ha decidido ser libre e Israel tiene que comprender que su seguridad no puede estar basada sobre el sufrimiento de los palestinos. Es hora que lo comprenda. Eso una, la segunda es el apoyo incondicional de la legalidad internacional a favor nuestro y de todos los que aman la libertad. Estoy seguro que tarde o temprano nosotros seremos un pueblo libre. Siempre he pensado, nosotros no pretendemos crear un imperio pero si queremos hacer una nación libre. Eso sin duda lo lograremos.


