VII Época - 71

CGT-ILLES BALEARS / LA CAMPANA

Posicionamientos respecto de un editorial campanero y la anunciada Plenaria de CGT

En referencia al último editorial de La Campana (VII Época, nº 70, del 14 de mayo), hemos recibido del Secretariado Permanente de CGT-Illes Balears, la declaración que, a continuación, reproducimos íntegramente:

Estimadas compañeras de La Campana:

Con respecto al llamamiento que habéis hecho en vuestro semanario que nos instiga a boicotear la próxima plenaria extraordinaria de la CGT queremos deciros lo siguiente:

No entendemos qué sentido tiene vuestro llamamiento cuando la CGT-IB en las plenarias confederales lleva los acuerdos que se han aprobado en nuestras plenarias territoriales. El secretariado permanente de esta confederación está para gestionar los acuerdos de los sindicatos que la constituyen no para influir en sus decisiones. Es una cuestión de educación democrática.

Tampoco entendemos que utilicéis la palabra enfrentamiento cuando en ningún momento hubo intención por parte de los sindicatos de Illes Balears de originar confrontación alguna. Es muy sencillo, la CGT-IB apuesta por el debate, la búsqueda de acuerdos y, sobre todo, por una solución diplomática de este conflicto que está generando mucha documentación tendenciosa y con un componente emocional que roza lo grotesco. No todo vale.

Por lo dicho anteriormente, haremos caso omiso a vuestro llamamiento, aunque nuestras puertas están abiertas a toda aquella información sobre este conflicto que deseéis enviarnos. Solo os pedimos que la documentación sea lo más objetiva posible con datos que podamos verificar y libre de ofensas y agravios contra compañeros y compañeras de la confederación a la que pertenecemos. Un saludo.

Respuesta de La Campana

Compañeras y compañeros del Secretariado Permanente de la Confederación de Illes Balears:

Respecto del primer punto y aparte, señalar que el editorial de La Campana no tenía por objeto “instigar a boicotear la próxima plenaria extraordinaria de la CGT”, sino más bien a todo lo contrario. Se trata de una apelación a “las siete Confederaciones territoriales que se manifestaron en desacuerdo con la convocatoria de esta Plenaria extraordinaria, y también a la confederación andaluza agraviada para que, de no suspenderse su celebración por quien la ha convocado, se hagan presentes …”.

Esto es, La Campana expresa en su editorial una petición para que acudan a la plenaria extraordinaria todos los miembros del Comité confederal y, una vez, allí -con toda la legitimidad que les otorga ser miembros del mismo- malbaraten el intento de convertir a ese Comité en una parodia de tribunal -sin banquillo, ni defensa para los ‘amenazados acusados’, ni togados reconocidos- dispuesto a juzgar en ausencia a compañeras y compañeros, bajo una acusación falsa (“personas que asaltaron con violencia la plenaria del 28 de enero”) y a resolver la sentencia según el dictamen (‘acuerdos’) de unos juzgadores en la sombra que en su 99% (los miembros de Comités de las Territoriales, que han de pronunciarse) sólo pueden conocer de ‘oídas, por terceros e informes de parte’ (en cualquier caso, no coincidentes, ni siquiera en la descripción de los hechos, ya no digamos en su interpretación) lo sucedido aquél aciago día.

En ruta hacia la ruptura y escisión confederales.

De victoria en victoria (de algunos) hacia la más alta cumbre de la nada

Por otro lado, el pronunciamiento editorial de La Campana, SÍ que va expresamente dirigido a intentar y, en la medida de lo posible evitar, que la Plenaria extraordinaria del próximo 3 de junio, pueda lograr “que se adopten medidas orgánicas contra las personas que asaltaron con violencia la plenaria confederal del 28 de enero de 2025” (Orden del Día). Y ello, por las razones y argumentos que se aducen en el propio editorial. Entre otras citadas, que el Comité confederal “se niegue a seguir por la senda de final conocido: la ruptura y la escisión”. Pues esa senda es la que propone un Orden del Día, cuyo mismo enunciado es ya una acusación (falsa) y amenaza de sanción, contra unos compañeros a los que ni siquiera se deja estar presentes en el escenario que les juzga. ¿Este proceder puede validarlo o legitimarlo, una ‘mayoría democrática’, subida al fantasmal -y, en nuestro caso, antiestatutario- escabel del poder de decidir?

Mayorías democráticas” y “soluciones diplomáticas”

No ignoran los compañeros de Illes Balears, que en las cuatro últimas plenarias del Comité confederal, una vez tras otra, una ‘mayoría’ (suponemos que ‘democrática’) del Comité confederal viene dando por buena y logrando imponer la decisión, una vez más antiestatutaria, del SG de censurar, amordazar y ocultar las propuestas al Orden del Día realizadas por Galicia, todas ellas presentadas y argumentadas en tiempo y forma conforme estatutos, dirigidas en su mayor parte a que el Comité confederal -y no el SG o el SP- asuma la responsabilidad que le confieren en exclusiva los estatutos de la CGT. Y cuando, en tan grave y crucial asunto, los estatutos son vulnerados sistemáticamente por parte de aquellos encargados de velar por su cumplimiento (4 plenarias seguidas, certifican la calificación de esa práctica como sistemática), no queda a sus víctimas otra opción que la evidencia de su propia impotencia.

Respecto de encontrar, una “solución diplomática” a la conflictividad que afecta a la CGT, que se base en el libre -siempre supuesto y pocas veces real, como sucede en nuestro caso- intercambio de ideas entre las partes involucradas, pudiera ser deseable (siempre y cuando no se articulase como un acuerdo entre ‘bandas’) pero en todo caso, hoy por hoy, resulta incompatible con las prácticas que se vienen usando en la actualidad: mordaza, expulsiones, inhabilitaciones, bloqueos de cuentas … y, por supuesto, documentación tendenciosa.

Enfrentamientos, “¿Quién contra quién?, ¿Qué contra qué?

Respecto del tercer punto y aparte, en él afirmáis no entender que La Campana utilice “la palabra enfrentamiento cuando en ningún momento hubo intención por parte de los sindicatos de Illes Balears de originar confrontación alguna”. Evidentemente, ni tampoco lo insinúa el editorial de La Campana, que se limita a señalar, que fue “decisión de los comités confederales de Canarias, Cataluña y MCLMEx –enfrentados en esta crucial cuestión a los de Aragón, Baleares, Asturias, Castilla-León, Euskal Herria, Galicia y Valencia Murcia- de convocar una Plenaria Extraordinaria …” con ese Orden del Día.

Y esto fue exactamente lo que ocurrió, según la información recibida. Tal como dice el editorial de La Campana: Canarias, Cataluña y MCLMEX se situaron, en esta controversia, enfrente, enfrentadas (ellas, no CGT-IB) a las otras siete Territoriales. Por otro lado, cabe destacar el hecho de que, para convertir ese pronunciamiento en el de una “mayoría”, se incorporó al voto de aquellas tres Confederaciones, el de una Andalucía, cuya representación no reconocían diversas confederaciones y que, por lo demás, sus ‘cargos’ (SG y SP) están en el centro de la fractura orgánica que ahora mismo se sufre.

Por supuesto, el editorial de La Campana ni alude ni hace referencia a ninguna “documentación tendenciosa”. En cuanto al “componente emocional que roza lo grotesco”, no estaría de más que las compañeras y los compañeros de Baleares la ilustrasen y especificasen a quienes lo atribuyen. Ningún comentario recibido de nuestros lectores respecto de los últimos 70 números de La Campana (VII Época), nos permite sospechar que CGT-IB pudiera estar refiriéndose a este semanario.

En cuanto, a que haréis caso omiso al llamamiento de La Campana, estáis en vuestro derecho. El mismo derecho que tienen los editorialistas de La Campana, de hacer caso omiso a la mordaza y desprecio suicidas (no sabemos si, emocionales) que desde la ‘mayoría’ silente del Comité confederal se viene ejerciendo desde hace más de dos años, no solo sobre la Confederación gallega.

De seguir por ese camino y continuar el Comité confederal su andadura creando, realizando, o autorizando bozales, expulsiones, inhabilitaciones, legitimaciones impropias, impotencias, etc, etc al amparo de un silencio, tan ominoso como ‘mayoritario’ o ‘democrático-representativo’ (que no anarcosindicalista, ni propio de las organizaciones de la clase trabajadora que se precian de tales), la fractura orgánica de la CGT estará cada vez más cerca. Y esto es lo que está ‘en juego’ en esta Plenaria, que seguramente marcará un punto sin retorno, si no es que, tal como propone el editorial de La Campana aludido, “se afronte la convocatoria de un Congreso extraordinario de la CGT, que resuelva el conflicto creado en términos de democracia directa y anarcosindicalista, es decir, por los sindicatos reunidos en Congreso, cada uno con su voz y representación directa”.

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