MANIFESTACIÓN EN MADRID DE MUJERES FEMINISTAS: POR UN DEBATE NECESARIO Y URGENTE

Protestan contra la ‘Ley Trans’, que consideran misógina, y contra ‘políticas de igualdad’, que atentan de modo efectivo contra la mujer.

Convocadas por la plataforma feminista “La fuerza de las mujeres es el futuro de todas”, varios miles de personas (2.000, según la Delegación de Gobierno y 6.000, según las organizadoras) se han manifestado en Madrid el pasado sábado, 23 de octubre, pidiendo la dimisión de la ministra de Igualdad, Irene Montero, así como la del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez como máximo responsable del gobierno y de todas las políticas públicas que afectan a las mujeres.

Una de las cuestiones fundamentales que unen a todas las participantes en la marcha, es su firme oposición a la conocida como “autodeterminación de género” contemplada en el proyecto de “Ley Trans” impulsada por el gobierno PSOE-Unidas Podemos, con especial protagonismo del ministerio de Igualdad, encabezado por la líder de Podemos, Irene Montero. En el manifiesto de convocatoria destacan también otras reivindicaciones clásicas del feminismo no menos importantes, tales como, la “abolición de la prostitución”, el rechazo “a los vientres de alquiler”, parar y derogar “toda legislación que ampare el género como identidad” (en referencia a la ley trans que permite la autodeterminación del género), “que se garantice el derecho a ejercer la interrupción voluntaria del embarazo en la sanidad pública en todo el territorio estatal”, acabar con “la impunidad de la violencia machista”, la “mercantilización, explotación y cosificación de las mujeres”, “las leyes de identidad de género”, “la intromisión de las religiones en la vida social o la feminización de la pobreza y de los cuidados”.

La protesta expresa la discrepancia profunda de una parte del feminismo con los planteamientos políticos e ideológicos del actual gobierno de coalición que, en su consideración, “no respetan los derechos conseguidos por las mujeres y por la lucha feminista”. La denominada “Ley Trans” (en periodo de tramitación tras haber sido aprobada por el Consejo de Ministros en junio) incluye la conocida como “autodeterminación de género”, es decir, que cualquier persona pueda cambiar su nombre y sexo en el registro civil solo con una declaración expresa, a partir de los 16 años. Este cambio supone de hecho, la anulación del sexo como realidad biológica y como categoría jurídica, lo que consideran que conduciría a la desprotección de las mujeres, por ejemplo, respecto a la violencia machista y, además, va en la dirección contraria la exigencia de la “igualdad efectiva entre ambos sexos”.

Como argumenta el manifiesto de la convocatoria, dado que el “sexo” es una condición biológica y el “género” no es otra cosa que “una construcción social, ideológica y práctica, que asigna a cada sexo, hombre o mujer, un rol y unos estereotipos que han servido históricamente como base para la opresión de las mujeres, la conclusión es obvia: las mujeres han de luchar contra esas construcciones ideológicas y estereotipos que durante siglos las han violentado, humillado, perseguido y excluido. De ahí que las feministas radicales se declaren como abolicionistas del género.

Para las manifestantes, toda legislación que ampare el “género” como identidad borra necesariamente a las mujeres como sujetos políticos y jurídicos de derecho. “Ser mujer no es un sentimiento, ni un deseo” es “una realidad material” -proclamaban las pancartas- y el “sexo no es género”. “La ley trans es misoginia”, “las mujeres no tenemos pene”, “la infancia trans no existe, dejad a la infancia que sea libre”.

Al final de la manifestación se leyó el Manifiesto –al que se han adherido más de 2.000 organizaciones y personas– según el cual “estamos en un momento histórico decisivo debido a las nuevas agresiones con las que el Gobierno del Estado y, en concreto, el Ministerio de Igualdad, planean anular los derechos de las mujeres”. “Decidimos que este país tiene la obligación de escuchar a la razón crítica del feminismo y parar y derogar toda legislación que ampare el género como identidad, borrando a las mujeres como sujeto político. Decidimos también que no se debe legislar sobre auto identificaciones subjetivas: hacerlo convierte en irrelevantes las políticas públicas para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres. Exigimos que los deseos individuales o sentimientos no prevalezcan sobre los derechos de las mujeres”. Finalmente, advirtieron: “Oiréis nuestras voces en todos los espacios sociales y de participación política. No volveremos a votar a ningún partido que no luche por estos principios”. “No toleraremos en las escuelas la introducción de teorías acientíficas que pretendan borrar el sexo a la vez que intensifiquen los estereotipos de género”.

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