EL PERIÓDICO “ROJO Y NEGRO” MANIFIESTAMENTE MEJORABLE
El periódico Rojo y Negro es el órgano de la CGT y, por ello, la publicación más importante que tiene nuestro sindicato para dar a conocer y difundir nuestros planteamientos y luchas. Es un vocero que, cae de perogrullo, debería tener los siguientes objetivos mínimos: difundir los acuerdos y campañas activas de la organización, para conocimiento interno y externo; divulgar las luchas en las que esté involucrada la confederación, para fomentar la solidaridad y el aprendizaje mutuo y colectivo; y, por último, propagar los principios básicos de la organización, las ideas-fuerza o, si se quiere, el qué somos, qué queremos y por qué, para ampliar nuestra influencia y provocar el acercamiento a la CGT de nuevas personas que sirvan de expansión a nuestras ideas.
Se me ha ocurrido observar si el Rojo y Negro cumple con estos objetivos básicos e inherentes a la propia existencia del periódico, así que le voy a pegar un pequeño repaso al último número, el 389, del mes de mayo.
Especialmente lamentable es el editorial de este número, en el que el director acusa a ciertos y no nombrados entes orgánicos, sin ninguna contextualización, de no respetar los acuerdos de la CGT, de bloquear cuentas y convocar contramanifestaciones, utilizando un espacio que es de todos (de la CGT de todas como se pregonaba) para difundir medias verdades cuando no patrañas indecentes. El resto de la editorial es una mera exposición del contenido del número, sin hacer referencia a la actualidad social o sindical, actualidad que no existe, por lo que se ve, si no está recogida en nuestro órgano. Una página para la basura (y no nos sobran).
En lugar de difundir los acuerdos de la organización, se ha venido dedicando la dirección del Rojo y Negro a difundir posiciones contrarias a dichos acuerdos, como aquel nefasto número sobre la afiliación de los cuerpos represivos (privados o no). En el caso de este número, dentro del epígrafe Acción Sindical aparece una opinión sobre las liberaciones que es contrario a la práctica actual que sobre el tema tiene la organización, práctica sustentada en los acuerdos correspondientes. He de decir que, aunque estoy de acuerdo con algunas de las consideraciones que el compañero manifiesta en su escrito, el Rojo y Negro no es un Boletín de Debate ni un libro de ponencias para un Congreso, por lo que su publicación es, por lo menos, extemporánea. Debatamos en los foros en los que esto es posible y no utilicemos una publicación orgánica para ejercer partidismo en estas u otras cuestiones. Paradójicamente, no hay espacio para los acuerdos de la organización, como, por ejemplo, la decisión de la Plenaria del 24 de abril pasado de promover y difundir la idea de una Huelga General contra el genocidio del pueblo palestino, idea que la afiliación no conocerá a través del Rojo y Negro a pesar de ser un acuerdo orgánico.
En cuanto al epígrafe de Acción Sindical en sí, consta en este número de siete páginas (un 25% de todo su contenido). Parecería suficiente, si no fuera por algunas cuestiones que paso a relacionar. La primera página consiste en una relación telegráfica de los conflictos con los mismos titulares ya aparecidos en el rojoynegro.info. sin más análisis que el demostrar que hay mucho lío en muchos sitios; la página se completa con un listado de resultados de elecciones sindicales. La segunda página es una galería de imágenes del Primero de Mayo en diversas localidades. La tercera página es la opinión ya comentada sobre las liberaciones sindicales, metida en Acción Sindical con calzador. Se completa la cuarta página con un conflicto que no es de nuestra organización y, por lo tanto, al margen de la solidaridad que podamos mostrar, no es en realidad nuestra acción sindical. Las restantes tres páginas sí recogen tres luchas concretas con cierto desarrollo, que permiten el aprendizaje colectivo y despiertan nuestra solidaridad con quienes luchan. La realidad es que, de 28 páginas, el Rojo y Negro dedica solo tres a lucha sindical. Y no nos debemos olvidar de que esta organización es un sindicato.
Mención especial merece la publicación, en una sección que se debería llamar Vidas Ejemplares de la hagiografía de un compañero ferroviario. Siendo ya un exceso la ocupación de dos páginas para glosar las vivencias de cualquier militante, es realmente preocupante con qué alegría se destacan en tipografía grande afirmaciones como “Soy ferroviario, pero no me gusta que se quiera imponer una dictadura en la organización de los ferroviarios”, utilizando por parte del director del periódico esta afirmación descabellada para atacar al secretariado del Sector Ferroviario interesadamente, al ser este enemigo de las prácticas autoritarias del Secretariado Permanente de la CGT. Ni que decir tiene que malgastar dos páginas con las batallitas de los compañeros no es razonable y aconsejaríamos al Rojo y Negro que, si va a seguir por este camino de safisfacer el ego de algunos, para la próxima elijan con más tino. Algunos aún recordamos la petición de disculpas al Pleno de un Congreso por parte de los sindicatos de Galicia por la actuación de este compañero y su comportamiento como hooligan en otro Congreso. Y mejor dejémoslo aquí.
Echo en falta en nuestro portavoz cuestiones como la pedagogía libertaria o el tema de la prisiones, máximo atentado del Estado contra la libertad. El Rojo y Negro debe ser una herramienta que responda a nuestras necesidades e intereses y esté pegado a la realidad social y sindical. Por ello, debe despojarse de partidismo, dejar de publicar contenido especulativo y aumentar la presencia en sus páginas de nuestras campañas, acciones y luchas. Si no, el periódico se nos caerá de las manos. O de la pantalla.
