VII Época - 50

UNA FANTASMAL COMISIÓN DESORGANIZADORA

Y un Secretariado Permanente que avala sus decisiones antiestatutarias

Demasiado a menudo tenemos la sen-sación de que lo que no falta en la CGT es formación o conocimientos de en qué organización estamos, sino que lo que pasa es que sobran autoritarios y maniobreros.

Viene esto a cuenta de la circular que una fantasmal “comisión organizadora” de la Conferencia de Sindicatos de Palencia ha hecho llegar a toda la organización. Y la llamamos fantasmal por no utilizar otros epítetos menos generosos, pero tiempo habrá, a lo largo de estas líneas, para calificarla como se merece.

En primer lugar, la circular interna viene sin firmar, como ya viene siendo demasiado habitual en nuestra organización. ¿Hay acaso alguna prevención de verse implicad@ personalmente por las decisiones que se están tomando? ¿Pero no es la asunción de responsabilidad lo que garantiza en lo posible el cumplimiento de los compromisos confederales, incluida la pertenencia a las comisiones habidas y por haber, organizadoras inclusive? ¿Y no es evidencia de esta responsabilidad asumir personalmente las acciones o iniciativas que estas comisiones lleven adelante? Para los compañeros que componen esta comisión organizadora, no. Para ellos o ellas, actuar en el anonimato debe ser la forma de responsabilizarse. Además, este secretismo conlleva la ventaja de poder enjuiciar a sindicatos de la organización sin que al responsable de la coz nadie pueda señalarlo con el dedo.

Hay que recordar también que se ha utilizado la lista orgánica oficial para la distribución de la circular, por lo que debe deducirse que el Secretariado Permanente avala y asume su contenido, falsedades incluidas. Sin embargo, si la circular viene sin firmar, el SP se ha cuidado muy bien de escribir sobre el tema que aborda la misma, ocultándose tras la propia comisión organizadora de forma vergonzosa.

Pero vamos al grano: la circular pretende ser una contestación a los escritos presentados por varios sindicatos que, fundamentalmente, exponían su inquietud por el incumplimiento de los Estatutos en lo que respecta a varios momentos del proceso de convocatoria y calendario de la Conferencia de Palencia. Estos aspectos ya fueron abordados por La Campana en su número 49 en un artículo titulado “Desastre de convocatoria” que puede ser fácilmente consultado en el enlace https://www.revistalacampana.info/actualidad/debate-al-rojinegro/2024/10/14/desastre-de-convocatoria/.

Dice la circular del SP-Comisión Organi-zadora que “…se ha actuado de la misma forma que se actuó en conferencias sindicales anteriores, por lo que entendemos que este procedimiento se ha llevado a cabo en otros comicios sin problema alguno.” Esta afirmación es una FALSEDAD y las pruebas están al alcance de cualquiera que tenga el suficiente interés como para comprobarlo. La anterior conferencia convocada fue la de Zaragoza en 2020 (después aplazada por la pandemia y finalmente reconvertida en Congreso), pero esta conferencia no llegó a celebrarse, así que no sabemos si el calendario inicialmente comunicado se acabaría llevando a cabo o no. Pero lo significativo es que el calendario de la última conferencia que se llegó a celebrar (Jerez 2014), en consonancia con los Estatutos (artículos 52 a 59), no marcaba elección anticipada de la mesa y comisiones y que estas se eligieron por el plenario en el mismo Jerez. Es más, la circular que acompañaba el calendario jerezano decía “Como bien conocéis, los estatutos no marcan calendario para la conferencia sindical, excepto el plazo de 45 días para aportar trabajos para su debate, quedando el resto del calendario libre.” Podemos añadir a estas pruebas directas a toda la militancia que participó en la conferencia de Jerez, que puede atestiguar que las comisiones se eligieron in situ y que dejará en evidencia a los del siempre se hizo así.

Es también necesario indicar algo que no haría falta explicar sino fuera a quienes todo les vale como argumento, aunque sean disparates. Aunque fuera cierto que siempre se hizo así, en cuanto hay constancia de que algo se está haciendo mal (sobre todo porque es antiestatutario), debe corregirse inmediatamente. Y las comunicaciones enviadas por varios sindicatos deberían haber sido suficiente para enmendar el desaguisado.

Argumenta la comisión organizadora (y veladamente el SP que la avala) que “Nos llama la atención que todos los sindicatos que nos han hecho llegar sus quejas al respecto, enviaron acuerdos con anterioridad para la elección de las diferentes comisiones, y una vez pasado el plazo para enviar dichos acuerdos, nos envían escritos indicando que dichas comisiones no se deben formar con anterioridad al inicio de la Conferencia.” Quizás querría la comisión que estos sindicatos se hubieran abstenido de cubrir las papeletas de elección y esperasen su buen hacer organizador, pero, por desgracia, no es de extrañar que aquella no sea de fiar para los sindicatos y que estos optasen por quejarse y también participar en la elección antiestatutaria, por si acaso. Cuánta razón tenían en la desconfianza.

Se sorprende la co-misión organizadora de “…ver como todos los escritos de queja recibidos por los diferentes sindicatos son prácticamente idénticos (copia y pega), y que en ellos prácticamente solo cambia la firma y el sello, algo que para esta Comisión Organizadora, constituye una corriente de opinión organizada en la CGT, lo cual no se permite en nuestra organización desde el Congreso Extraordinario que se celebró tras el XI Congreso Confederal.”, para a continuación, enumerar pactos y contubernios que sí son aceptables para ella como que “…firmen ponencias en grupo, incluso hablen para votar a favor de determinadas ponencias o comisiones,…” mientras que sindicatos, que son los entes orgánicos que son la base de la confederación, distorsionan el proceso por quejarse en conjunto de incumplimientos estatutarios intolerables. Se ha olvidado la comisión de incluir entre, en su opinión, maniobras aceptables, el llevar acuerdos de congreso calcados de unos sindicatos a otros, a veces calcados con la misma tipografía y erratas incluidas, como todos los que hemos participado en comisiones de ponencias hemos visto. Por cierto, los sindicatos que adoptan libremente sus acuerdos, incluido el de estar de acuerdo con otros sindicatos, no conforman una corriente de opinión organizada, sino que esta es una organización interna de adscripción individual que, de forma concertada y con carácter estable, utiliza mecanismos ajenos a los reglados para influir en la organización, como por ejemplo, reunirse fuera de los cauces orgánicos.

Finaliza la circular diciendo que “solo podrán acceder aquellas personas acreditadas como delegación de cada sindicato, junto con aquellas acreditadas por la comisión organizadora de la Conferencia o por el SP Confederal.” Estaríamos de acuerdo si no fuera por un olvido de la comisión: también podrán acceder quienes sean autorizados por propia decisión del Plenario de la Conferencia, que podrá adoptar acuerdos contrarios a lo que haya dispuesto la comisión o el SP. Por cierto, la CGT no conoce, el día que se escriben estas líneas, a qué organizaciones o individuos se ha invitado. Desde aquí recordamos, y esto sí se ha hecho siempre, que las invitaciones se venían estableciendo en Plenaria, por si había alguna pega, y además, se dejaba a cada territorial la invitación de las organizaciones de su ámbito. Es de esperar, según lo que hoy sabemos, que no haya invitados sorpresa a la Conferencia y que, además, no habrá invitaciones a organizaciones del ámbito de las territoriales sin haberlas consultado. Ya veremos.

Finalmente, solo podemos calificar la circular emitida por la fantasmal comisión organizadora con el aval implícito del SP de escandalosa, torticera, mendaz, infame e impropia de nuestra organización. Aquí ya no vale el pensar que se trata de un error por desconocimiento. Solo podemos sospechar -y es la única explicación posible- que temen que se desmonten las comisiones que ya hayan elegido y que piensan tener más o menos controladas. Si se eligen después de un pequeño debate en aquellos puntos en que se consideren necesarias, quizás no lo tendrían tan fácil. El problema que tienen es que esta última forma de elección es la fijada en los Estatutos y este grupo no está dispuesto a admitir que se cumplan y acaban argumentando, como dicen con mentiras, que siempre se hizo así.

Ya veremos como acaba todo. Si no se siguen los Estatutos, cualquier sindicato podrá desentenderse de los acuerdos por no haber sido adoptados debidamente e, incluso, cualquiera podría impugnarlos, metiendo a la organización en un pozo aún mayor. Y todo por decisiones anónimas y antiestatutarias. Después que no se quejen si se reacciona.

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