VII Época - 57

OTRO DISPARATE MÁS. Y YA VAN…

Proponen la creación de un grupo de élite para abordar la modificación de los Estatutos

Ya deberíamos estar curados de espantos en lo que se refiere a las decisiones del secretario general de la CGT, compañero Miguel Fadrique, pero siempre hay alguna cuestión nueva que nos sorprende por lo, digámoslo así, creativamente novedosa y escandalosamente antiestatutaria. Es, en el caso que nos ocupa, una propuesta cuya sola inclusión como tal establece un nuevo récord en el poco aleccionador expediente del compañero.

Nos estamos refiriendo a la inclusión, en el Orden del Día de la Plenaria Confederal del próximo 28 de enero, de la propuesta de “Andalucía” (una de las dos Andalucías que, gracias a la habilidad del compañero secretario general, se reclaman como tal ahora en la organización) que dice lo siguiente: Creación de un grupo de trabajo estatal para elaborar un documento consensuado para adaptar y mejorar nuestros estatutos al momento actual.

Todos somos conscientes que nuestros Estatutos nos han causado problemas y que habrá que meterles mano, pero ¿alguien puede establecer qué aspectos de nuestra normativa hay que mejorar y adaptar? Y es más, ¿alguien puede hacerlo sin que esos factores se conviertan en un nuevo foco de disensiones y conflictos?

Para “mejorar” los Estatutos, “Andalucía” propone la creación de un grupo de trabajo formado por un máximo de tres personas por territorial para que elaboren una ponencia consensuada a ser posible -no es imprescindible esta condición de consenso, lo dice ella- para presentarla al próximo Congreso Confederal a fin de conseguir que se apruebe por los dos tercios necesarios. Hay en estas cuatro líneas una serie de cuestiones que no sé si será posible abordarlas todas de una forma ordenada y racional. Vamos a ello.

La propuesta

Grupo de trabajo: la propuesta de “Andalucía” introduce un nuevo sistema de modificación de los Estatutos de la CGT, al proponer la creación, desde el Comité Confederal, de un grupo para la elaboración de una ponencia. Hemos de recordar que los propios Estatutos establecen que estos deberán ser modificados por un Congreso por mayoría de dos tercios de los presentes, que el punto ha de estar en el Orden del Día y que cualquier afiliado o grupo de afiliados podrá presentar ponencias sobre los puntos que se incluyan en él. Es decir, la de “Andalucía” se trata de una propuesta antiestatutaria porque el Congreso no está ni convocado y, por supuesto, ningún grupo puede debatir sobre un inexistente Orden del Día de un Congreso que aún no está convocado. Mucho menos, se puede pretender que una ponencia concreta lleve el aval del Comité Confederal poniéndola en un plano superior a otras propuestas que, con toda seguridad, llegarán desde todos los rincones de la confederación. Es más, se propone la creación de un grupo de tres miembros como máximo por cada territorial, es decir, de hasta más de treinta compañeros y compañeras, grupo de trabajo inviable.

Adaptar y mejorar nuestros Estatutos al momento actual:

Sin embargo, no se nos dice qué aspectos son los que no son buenos y hay que mejorar al momento actual. ¿Acaso la cuota? ¿Quizás la propia definición qué es la CGT? ¿El funcionamiento de los Congresos? ¿La resolución de conflictos? ¿Las incompatibilidades? ¿La estructura federal? Cuando comisionas a alguien, le tienes que dar unas directrices para que cumpla su misión. Y, claro, solamente establecer los aspectos sobre los que se debería centrar el grupo de trabajo necesitaría otro grupo que delimitase los propios objetivos del grupo o la labor sería imposible, salvo que creamos que un grupo de expertos tiene la suficiente autoridad sobre la organización para que podamos descansar en él tanto el dilucidar qué es lo que hay que modificar en los Estatutos, sino también la solución concreta. Solo el propio concepto de experto en estatutos va en contra de la filosofía de estructura y funcionamiento de democracia directa de nuestra organización.

El objetivo sería elaborar una ponencia a ser posible consensuada:

Según la propuesta enviada por “Andalucía”, no es imprescindible que la ponencia sea consensuada, sino que puede ser fijado su texto por la ley del número. Es decir, que la resistencia que los ponentes minoritarios pudieran encontrar en algunos aspectos quedaría laminada por la mayoría. Esto va en contra de la idea de cualquier ponencia a los Congresos, que se supone que está avalada por los firmantes. En este caso, se podría presentar una ponencia mayoritaria que tendría el aval del Comité Confederal de la CGT, ya que su gestación habría sido acordada en esta Plenaria del 28 de enero próximo. De eso a que los Comités puedan presentar ponencias, va un paso muy corto.

Nuestros Estatutos

Llegados aquí, no está de más recordar qué dicen los Estatutos sobre su modificación y sobre cómo se debaten y aprueban los acuerdos de todos los puntos del Orden del Día de los Congresos.

Disposición final segunda de los Estatutos: Lo establecido en el presente Estatuto sólo podrá ser revisado y modificado por el Congreso Confederal de la Confederación General del Trabajo (CGT), figurando explícitamente en el Orden del Día. Cualquier modificación a los actuales Estatutos y Reglamentos de la CGT deberá contar con una mayoría favorable de dos tercios de los votos.”

La modificación estatutaria ha de figurar, pues, en el Orden del Día del Congreso: más claro, agua. Solo entonces se podrá debatir.

Artículo 4 del Reglamento de Congresos: A partir de la fecha del envío de la convocatoria y Orden del día provisional del Congreso, los sindicatos tendrán quince días para remitir al Secretariado Permanente las modificaciones o nuevas propuestas que consideren oportunas. Cumplido este plazo, y una vez analizadas las aportaciones recibidas y tras la necesaria labor de síntesis, el Comité Confederal de la CGT decidirá el Orden del día definitivo que enviará en el plazo de quince días la Secretaría General a los sindicatos para su trabajo y discusión. El Orden del día reelaborado se procurará que sea:

Ampliamente compartido, debiendo constar inexcusablemente aquellos puntos que sean propuestos por la mayoría de los Sindicatos.

Realista, es decir, conectado a las necesidades del Movimiento Obrero y la CGT.

Eliminando toda temática que encuentre solución en distintos ámbitos territoriales o comicios de ámbito inferior.”

Este último artículo establece cómo se elabora el Orden del Día de un Congreso y solo a partir del momento de la convocatoria de este comicio -y si se incluye este punto- se podrá tener constancia de que la CGT necesita “adaptar y mejorar” sus Estatutos, dando comienzo el proceso de elaboración de ponencias, que podrán ser presentadas por cualquier afiliado, según la normativa actual, y sin que ninguna propuesta tenga ventaja sobre otra, cuestión que sucedería si el Comité Confederal, con más de un año de adelanto a la convocatoria, aprobase la creación de un grupo de presuntos expertos que tendrían una ventaja injusta con el resto de los compañeros y compañeras, que tendrían que esperar a que se convocase el Congreso y a que el punto de Estatutos se incluyese en el Orden del Día.

Los responsables

No es admisible que esta propuesta sea hecha desde una Confederación Territorial y que se haya presentado por aprobación de su Secretariado Permanente sin el necesario debate y acuerdo de la territorial. Quizás así los compañeros “andaluces” se hubieran percatado del evidente carácter antiestatutario de la propuesta y no la hubieran aprobado. Hay que tener también en cuenta que esta “Andalucía” aventurera es una Andalucía minoritaria, que, a pesar de los avales de prestigio, no representa la realidad orgánica, ya que dos tercios de los sindicatos andaluces se han manifestado contrarios a dicha representación dando soporte al Secretariado Permanente andaluz elegido en 2023 y han exigido la retirada del punto del Orden del Día. Aceptar que en estas condiciones “Andalucía” presente propuestas como esta, aparentando una normalidad muy alejada de la realidad, es caminar con anteojeras.

La otra parte responsable de la inclusión de este dislate en la plenaria próxima es, pues, el secretario general, que lo incluye en el Orden del Día sin importarle un comino su contenido antinormativo. No pasa lo mismo con las propuestas que hace Galicia, que se ven nuevamente rechazadas, siempre con falsedades pobremente argumentadas.

La última responsabilidad es la del Comité Confederal. Si este representa y defiende a la organización solo puede adoptar un acuerdo el próximo 28 de enero, que es el rechazar la discusión de esta cuestión y devolverla a quienes, irresponsablemente, la han propuesto.

No hacerlo será un nuevo clavo en el ataúd de la CGT.

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