VII Época - 57

TREGUA EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN

La Franja de Gaza era (desde hace decenios) y es (hoy mismo) la mayor y más horrenda cárcel del mundo. Sobre un pequeño territorio de apenas 360 km2 (40 de largo por entre 6 y 12 de ancho) se mantiene hacinada a una población de más de 2 millones de prisioneros palestinos, usando contra ellos, a plena luz, la violencia más cruel que cabe imaginar.

Este domingo, 19 de enero, dio comienzo en Gaza un cese ‘temporal’, una ‘tregua’ en la colosal devastación de la Franja y masacre impune de la indefensa población palestina que viene ejecutando Israel desde el año mismo de su constitución como estado, en 1948.

Por supuesto que, desde 1948 a hoy, en la crucificada tierra Palestina, hubo muchas ‘treguas’, muchos ‘altos el fuego’, muchos ‘ceses temporales de las armas” … al menos tantos, como masacres, días de vigencia de la ocupación militar de las tierras palestinas por Israel, años del “muro de la vergüenza”, atroces asesinatos ‘selectivos’ o en masa, … tantas como celdas ocupadas por niños palestinos o como gazatíes enterrados vivos bajo los escombros de sus viviendas.

Y esto es exactamente lo que sucederá tras la ‘tregua’ de hoy.

A nadie se le escapa que los términos de esta ‘tregua’ no contemplan otra cosa que la mera continuidad del cerco medieval sobre Gaza, de la limpieza étnica en todo Palestina, de la cotidianeidad insufrible de millones de refugiados en indisimulados campos de concentración, del sangriento apartheid y colonización militar de Cisjordania, de la ocupación de los altos del Golan sirios, de las invasiones y tierras de ‘nadie’ en Líbano. Tampoco se anuncia en esta ‘tregua’ que el gobierno y la sociedad israelí declinen en su voluntad de convertir Gaza en un erial y a su población en 2,3 millones de desplazados, para enseguida ser reconstruida y ocupada por ‘colonos’ judíos, en verdad por ladrones de bienes y vidas, criminales amparados por togados y militares de su misma catadura. Y mucho menos figura, la afirmación del derecho -universalmente reconocido en la Declaración Universal de los Derechos de 1948- del pueblo palestino a alzarse con todos los medios a su disposición contra un acto de tiranía, opresión, ocupación militar y sangrienta humillación como el que vienen, ejerciendo los sucesivos gobiernos de Israel, con el indisimulable objetivo final de expulsar y despojar a las gentes palestinas de su propio país.

En estas circunstancias y con estos criminales mimbres no se podrá tejer ninguna historia digna para los pueblos y la humanidad entera, sin que surja la rebelión. Al contrario. Más pronto que tarde, la población palestina superviviente, bajo la bandería que sea, Hamás o cualquier otra, tratará de organizarse y resistirse al aciago destino que quieren imponerle.

Y ello, por más que, como respuesta a la digna, tenaz y fatal resistencia del pueblo palestino, los gobiernos occidentales, en apoyo de Israel, continúen tildando a los rebeldes que surjan de ‘terroristas’. Como si fuesen ‘No-personas’, que merecen y pueden ser aniquilados, ellos y sus familias, ellos y sus vecinos, hijos, madres, abuelos, niñas y niños. Pues, como decía la canción española antifranquista, “aunque les sobre corazón” nada tienen -y quien nada posee, es una nadie en este infierno regido por el dinero- con que detener los aviones bombarderos, los drones y la descomunal maquinaria de guerra israelí, alimentada por Estados Unidos, la Unión Europea (el gobierno español incluido) y la oligarquía financiera e industrial capitalista.

Esta ‘tregua’ está marcada por las trampas en su misma formulación. Ni siquiera contempla la retirada israelí de la Franja de Gaza. Tampoco aleja al ejército israelí de los corredores de seguridad en la frontera con Egipto. Ni impone el fin del cerco marítimo por la flota israelí de la costa gazatí. Tampoco menciona quien y con qué medios deberá llevar a cabo la rehabilitación de Gaza, por más que miembros del propio Gobierno israelí firmante de la ‘tregua’ estén reclamando que esa reconstrucción habitacional y urbanística de Gaza la hagan colonos judíos, una vez consumada la expulsión total de los palestinos.

Ahora, más que nunca, es necesario intensificar la movilización social en solidaridad con el pueblo palestino. Pues, a no dudar, el gobierno israelí está ya haciendo los cálculos y poniendo los medios para la pronta desaparición de la Franja de Gaza y Jerusalén palestinas, el control colonial y militar del apartheid en Cisjordania. Cuenta para ello, con una población mundial enajenada y engañada, devenida sorda y ciega a todo acto de justicia, incapaz de comprender que el destino aciago del pueblo palestino será también el de ella misma. Es esta la conciencia y consciencia que debemos llevar a nuestros vecinos, aquí y en todo lugar.

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