VII Época - 64

LA CUOTA CONFEDERAL, UN PROBLEMA AÚN NO RESUELTO

En febrero de 2018 la CGT celebró, en la localidad valenciana de Paiporta, su XVIII Congreso Confederal. Transcurrió este Congreso con algún sobresalto inesperado, pero si es reseñable en la historia de la CGT es por haber conseguido, tras décadas de granítico inmovilismo, una modificación estatutaria de un texto que parecía grabado, como las Tablas de la Ley, en pura piedra. Se trata de la modificación del artículo 33, el referido a la cuota confederal.

Con anterioridad a dicho Congreso, la cuota se subía de modo automático, independientemente de la subida del IPC o de las propias necesidades confederales. Los Estatutos tenían establecida una subida fija de 30 céntimos en la cuota mensual y se aplicaba directamente sin posibilidad de debate. Esto se cambió en el Congreso mencionado de forma que el Comité Confederal decidiese, año a año, la subida necesaria. El incremento fijo había provocado que, tras años de aplicación, el importe mensual fuese muy elevado, superior a la de la mayoría de los sindicatos y con crecientes quejas sobre esta situación. Ahora, con el cambio de Estatutos, se ha producido un efecto totalmente contrario al anterior: la cuota orgánica no se ha modificado desde el 2018, provocando problemas económicos en los sindicatos que estos han solventado como mejor han entendido. Fijémonos que, desde el cambio del artículo citado, el IPC ha subido un 20,40%, mientras que la cuota sindical lo ha hecho en un 0,00%. Hemos viajado como en el juego de las siete y media: de pasarnos año tras año, a no llegar a una cuota razonable en los últimos siete. Y como en las siete y media, pierdes si te pasas, pero también si no llegas.

Pero ¿sabemos el por qué la organización viene decidiendo en Plenaria que las cuotas no se suben? Creo que deberíamos estudiar la cuestión con detenimiento y ver si llegamos a alguna conclusión útil.

La cuota actual

La distribución de la cuota confederal está fijada en los Estatutos: Secretariado Permanente del Comité Confe-deral (30%), Secretariado Permanente de la Confederación Territorial (20%), Federación Local (20%) y Sindicato (30%). También se establece qué parte de la cuota del SP Confederal va para las Federaciones Sectoriales (50%).

Lo primero que vemos aquí es la tremenda desproporción en la distribución de la cuota. Para las estructuras ajenas al sindicato (en teoría, la base que sustenta el edificio confederal), va el 70% de la cuota, mientras que el resto (30%) se la queda el sindicato. Hay que destacar que lo establecido para la Federación Local va en ocasiones a los sindicatos si son únicos en su localidad y, en otras ocasiones, por acuerdos territoriales, incrementa la parte de la territorial. De cada euro, 30 céntimos van para el sindicato, cantidad miserable si se tiene en cuenta los gastos mínimos que debe soportar (local, asesoría, gastos generales…y la acción sindical cotidiana y continua). También hay que considerar que las FFLL, las Territoriales, el CC y las Sectoriales tienen ingresos acumulados del resto de la organización o de parte de ella, mientras que cada sindicato habrá de valerse únicamente de sus ingresos. Sin embargo, para modificar la distribución de la cuota, hay que hacerlo en un Congreso, ya que esta parte del articulado permanece aún grabado en la piedra de que hablábamos.

Otra cuestión a considerar es si alguien ha estudiado cuántas afiliaciones son imprescindibles para el funcionamiento mínimo de un sindicato. Es decir, cuánto dinero necesita un sindicato para poder subsistir. Está bien que un sindicato de sector pueda constituirse con 75 afiliados, pero ¿alguién ha pensado cuántos afiliados se necesitan para sufragar los gastos de un sindicato sectorial? Si de cada cuota, el sindicato se queda el 30% (3,516 euros), tendrá unos ingresos de 263,70 euros mensuales, totalmente insuficientes para afrontar los gastos mínimos. La consecuencia, a pesar del crecimiento orgánico en cuanto a afiliación en los últimos años, es que la expansión territorial es mínima ya que esta necesita de la creación de nuevos sindicatos de Oficios Varios, fundamentalmente.

Soluciones creativas y sus contras

Para hacer frente a esta realidad que los abocaba al cierre de sus locales, cada sindicato ha intentado salir adelante acudiendo a soluciones, a cual más creativa, cuando no a una combinación de varias de ellas:

Solución a): Sisemos cuotas. Si necesitamos 1.000 euros al mes, coticemos por menos cuotas de forma que garanticemos estos ingresos. Así, si somos 150, cotizamos por el mínimo de 75 y podemos seguir con las puertas abiertas. Esto tiene dos problemas conocidos: penaliza y distorsiona la representación orgánica y es un incumplimiento flagrante de los Estatutos. Tiene otro problema añadido: si el sindicato no es capaz de mantener un ritmo de afiliación elevado, el incremento de los gastos año tras año habrá sido mayor que el de los ingresos, con lo cual habrá aumentado también el siseo de las cuotas confederales.

Solución b): Pongamos una sobrecuota. Si la cuota fijada en los Estatutos es de 11,72, cobremos 13 euros en nuestro sindicato y tendremos unos ingresos extras. Esto tiene varios problemas: la sobrecuota es, al menos, extra-estatutaria y presenta el inconveniente de la posible discriminación, ya que podría darse el caso de que quienes realicen el pago directamente a través del sindicato lo hagan por una cantidad superior (la sobrecuota) a quienes paguen a través de un ente distinto al sindicato (por ejemplo, la sección sindical estatal), aunque sean de la misma empresa.

En definitiva, ninguna de estas dos soluciones, adoptadas ya por un número destacado de sindicatos, supone una alternativa, ni siquiera temporal, a sus problemas económicos. Estos sindicatos se verán en la necesidad de aumentar la sisa o aumentar la sobrecuota conforme aumenten los gastos por el simple incremento del IPC, cuando no las dos soluciones a la vez.

Hay que meterle el diente. Algunas propuestas

Es imprescindible que la organización se meta de hoz y coz en este asunto con el objetivo de que todos los entes (y en especial los sindicatos, ya que de su salud económica depende el resto) tengan sus problemas económicos resueltos sin que les sea necesario acudir a mecanismos extraños al buen orden confederal. Es decir, sin que tengan que sisar cotizaciones ni tengan que acudir a la implantación de sobrecuotas. El próximo Congreso confederal debería abordar específicamente este tema, aunque la solución está muy difícil. Ahí van algunas consideraciones sobre la cuestión:

Propuesta a): modificar la distribución de la cuota. Cuando se adoptaron las siglas CGT y se hicieron nuevos Estatutos se consideró que era necesaria una centralización económica que fortaleciese al SP y que esta fortaleza se irradiase a toda la organización. Para ello, se acordó que el 30% de los ingresos por cuota pasasen a los ámbitos “centrales” de la organización, tanto al SP como a las Sectoriales. Esto supone, en la práctica, que, si la cuota sube un euro, van a parar 30 céntimos de la subida para el sindicato. Los mismos que para el ámbito confederal, pero con la diferencia que este recibe el 30% de las cuotas de toda la organización y el sindicato se queda únicamente con los 30 céntimos de sus 75, 100 o 200 afiliados. Un negocio ruinoso. No es de extrañar que los sindicatos en apuros prefieran establecer una sobrecuota e, incluso, votar no a la subida normal de la cuota cada vez que se les pregunte. No es lo mismo recibir 30 céntimos que el euro entero. En definitiva, la distribución de la cuota debe ser un mecanismo coherente con nuestra forma de entender la organización: mayor parte para los sindicatos y participación en la cuota que debe ir disminuyendo mientras aumenta el ámbito de coordinación de que se trate.

Propuesta b): Establecer normas para las sobrecuotas. Definir por acuerdo estatutario qué entes las pueden establecer y en qué porcentaje máximo sobre la cuota ordinaria, de forma que su existencia no impida la distribución justa de los ingresos confederales.

Propuesta c): Fijación de un exento mínimo para todos los sindicatos o, al menos, para los más pequeños, de forma que se garantice la cobertura de los gastos más perentorios sin necesidad de acudir a la sisa de cuotas.

Propuesta d): Reestructuración de los tipos de cuotas, de forma que estén más consonantes con las retribuciones de la afiliación que con su situación laboral. Por ejemplo, unificación de las cuotas reducida y de inactivos y establecer al menos tres cuotas diferenciadas según sus ingresos.

Y así podríamos seguir haciendo propuestas que mejorarían la cuestión de la cuota confederal, pero todas ellas serían inútiles si no se aprobase una distribución de la cuota más justa y racional. Será misión del próximo Congreso el hacerlo, siempre que nuestra caótica situación interna no nos haga despreciar estas cosas aparentemente menores como la cuota. Resolver este perentorio asunto de máxima importancia también es hacer organización.

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