VII Época - 66

¿DE QUÉ VA LA FETAP?

¿O solo es su Secretariado Permanente?

Me acabo de tropezar con un trasto y menudo trastazo que me acabo de llevar. Menos mal que me di con la cabeza… Me estoy refiriendo al “Código Ético” de la FETAP, recientemente presentado por su SP.

En un contexto de legalidad del estado, sí de Legalidad del Estado, definido por la Ley 2/2023, de 20 de febrero, nace este “trasto” (“engendro”), que nos presenta así la secretaria general:

En mi calidad de Secretaria General … me dirijo a todas las personas que forman parte de la FETAP, para reafirmar nuestro compromiso inquebrantable con la transparencia, la ética en la gestión, la democracia directa, la ayuda mutua, la autonomía plena, la libre adhesión y el respeto a los principios organizativos, políticos y de solidaridad mutua.” (¡Menudo revoltijo!)

En términos de legalidad del estado, de su lenguaje jurídico, ¿qué tiene que ver la “ética en la gestión” con la “democracia directa”? ¿Qué tiene que ver la libre adhesión con el respeto a principios políticos? ¿Principios organizativos tendrá algo que ver con Estatutos de la Organización? (Estatutos hechos y aprobados por la propia organización, muy lejos del Parlamento) … ¡Buen lío!

Sin embargo y de inmediato parece que algo se despeja en el horizonte. La secretaria general continúa:

Asimismo, señalamos nuestra disposición plena a colaborar con los tribunales de justicia, la fiscalía y las administraciones públicas en el marco de nuestro ejercicio sindical, …” (¡No me lo puedo creer!)

¿Habrá ido la secretaria general a alguna concentración en la campaña de solidaridad con “las seis de la Suiza” que también firmó CGT? … O con cualesquiera otras víctimas de la “justicia del estado”… ¿Acepta la secretaria general que un trabajador despedido de manera no procedente respecto a la ley (que eso es un despido improcedente) se quede sin trabajo porque la patronal pueda pagar con dinero -con muy poco dinero- su vulneración de la ley? …

Colaborar con las administraciones públicas, quiere decir colaborar con sus gestores y gestoras, o sea, con las ministras, consejeros, directoras generales, delegados provinciales… Está exponiendo, ni más ni menos, su plena disposición a colaborar con nuestra patronal. (¿Qué querrá decir el artículo 1 de nuestros estatutos cuando afirma que la CGT es una organización “de clase”? ¡Fuera máscaras!).

Pudiera parecer que no es para tanto, porque pone límite: sí que dice disposición plena, pero añade: “sin menoscabo de nuestras funciones de defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras”; a lo que yo me pregunto si esto es posible desde una plena colaboración.

Decía antes que esto nace en un contexto definido por la Ley 2/2023. Pues veamos como se las gasta la Ley. Esta norma se promulga como “reguladora de la protección de las personas que informen sobre infracciones normativas y de lucha contra la corrupción”, pero no para todos los casos o situaciones, ¡NO! Según su artículo 2, en sus apartados 4 y 5:

4. La protección prevista en esta ley no será de aplicación a las informaciones que afecten a la información clasificada. Tampoco afectará a las obligaciones que resultan … del deber de confidencialidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad … así como del secreto de las deliberaciones judiciales.

5. No se aplicarán … a las informaciones relativas a infracciones en la tramitación de procedimientos de contratación que contengan información clasificada o que hayan sido declarados secretos o reservados, …” (El Estado no tolera informantes en sus “cloacas”)

Continúa la secretaria general con su alegato de servidumbre incondicional y absolutamente acrítica a la ideología del Estado:

Desde la constitución de la Federación, sus miembros han debido asumir la responsabilidad de garantizar la correcta gestión y destino de los recursos económicos, promoviendo la prevención del delito, la responsabilidad penal y social del sindicato, la igualdad de género y la erradicación del acoso y de cualquier tipo de represalia ante denuncias legítimas. En este sentido, la observancia y cumplimiento estricto de la normativa legal vigente es una obligación en el marco de nuestra actividad.” Aderezándolo con un tono de mensaje de ejercicios espirituales (o algo así): “Además de asumir personalmente las directrices de comportamiento establecidas en el Código…”, “Os insto a revisar detenidamente el contenido del Código Ético, a interiorizar sus principios…”

Sin olvidar la osadía inherente al “buen siervo”, convertirse en referente a los ojos del amo:

Por ello, resulta imperativo para todas las personas que integran y colaboran con FETAP actuar con honestidad e integridad, convirtiéndose en un referente de buenas prácticas tanto para otras Federaciones y Sindicatos como para nuestros afiliados.” (¡Menuda élite!)

Esta FETAP pretende la equiparación, en términos de jerarquía normativa, de su “Código Ético” con nuestros Estatutos.

El Código Ético tiene el objeto de establecer, dentro del marco de nuestra norma interna de mayor rango, los Estatutos, y junto a ellos, los Principios, Valores y Conductas que deben regir el ejercicio militante y profesional individual de todos aquéllos que forman parte de la FETAP…” (¡Nada menos!)

Ya sabíamos que ni el Estado ni sus secuaces pueden concebir un mundo (de ideas y de personas) sin jerarquía. La jerarquía, en las normas y en las relaciones, como fundamento ideológico del Estado, incrustada en nuestros Estatutos. (¿De dónde ha venido? ¿Quién ha traído esta peste?)

Por si provoca alguna sonrisa, entre tanta tristeza, va esta observación: El compromiso de esta nueva FETAP es de alcance universal:“La FETAP se compromete a cumplir la normativa en relación con la prevención del blanqueo de capitales…” (Quedas advertido, Sito Miñanco!: Nin che se ocurra achegarte!)

Menudo “sueño dorado” e hipócrita este su “Código Ético” que, sin embargo, pronto ha chocado con la cruda realidad de la supervivencia política. Veamos una pequeña muestra de su incoherencia. En su “Apartado de Valores y Principios básicos de comportamiento”, pone su “Código Ético” que:

Toda Persona Obligada tiene derecho a simpatizar y afiliarse a un partido político, pero dentro del marco de incompatibilidades y obligaciones orgánicas previsto en el art. 32 de los Estatutos Confederales, su militancia, actividad o contribución económica deberá ser estrictamente personal … Asimismo, se prohíbe expresamente … la participación de sus miembros en candidaturas electorales mientras ostenten cargos …”

Pero en la práctica acatan silentemente (o vaya usted a saber si aplaudiendo) que una candidata de Izquierda Unida en las elecciones municipales de Sevilla de 2023 sea candidata a secretaria general de la Confederación de Andalucía, que así sea elegida y que pertenezca, por tanto, al Comité Confederal de la CGT. (Espero que este fraude dure poco tiempo)

Sin embargo y pese a pequeñas incidencias como esta, parece que esta FETAP de nuevo cuño va con mucho ímpetu, tanto que se hace representar por tres personas en la plenaria del Comité Confederal de la CGT celebrada el 28 de enero pasado y, por cierto, con notables actuaciones.

La secretaria general con un episodio de ¿pánico? (¿creyendo que habría hordas invasoras en la puerta?), que resultó en una leve indisposición que no necesitó ningún tipo de atención, pero que el jefe Fadrique resalta en su informe a la plenaria del próximo día 8 de abril: “Lo más bochornoso de la situación fue en primer lugar, el bloqueo de la salida de la sala de reuniones para poder evacuar a una compañera”.

El secretario de organización en bizarra actuación de lugarteniente de su homónimo de Madrid Castilla La Mancha para defender la puerta de entrada de “violentos agresores foráneos”, tal como se aprecia en los vídeos que circulan por grupos de whatsapp e, incluso, por redes sociales. (Parece que incluso alguno colgado por el jefe Fadrique)

Y doña Purificación (recientemente nombrada “miembro del comité confederal” por el jefe Fadrique en su informe a la plenaria del próximo 8 de abril), en sus labores de portera impidiendo la entrada al secretario general de la Federación de Hostelería, Alimentación y Comercio.

¿Qué hacemos, compañeras y compañeros de Administraciones Públicas ante esta “desfeita”?. Por mi parte, siendo cotizante de este sector, casi que me apunto para inaugurar el Régimen Sancionador de este su “Código Ético” con el primer expediente sancionador por esta irreverencia pública (sin ningún ánimo de rectificar) hacia las citadas eminencias y sus pretensiones.

¿Que no las trato como compañeras y compañeros? ¿Cómo me voy a sentir compañero de quienes se manifiestan con tamaña servidumbre hacia quien ha sido -y sigue siendo- el mayor enemigo de mi vida, el Estado?

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