VII Época - 76

A DRAMÁTICA SITUACIÓN DE LOS PRINCIPIOS ORGANIZATIVOS DE LA CGT

La CGT dice ser una organización anarco-sindicalista, es decir, una organización en la que las decisiones se toman de abajo arriba, sin comités ejecutivos, mediante mecanismos de acción y democracia directas.

Antes era así, pero de un tiempo a esta parte, estos principios están muertos o, al menos, agonizantes. El Secretariado Permanente de la organización ha pasado a ser un órgano que toma acuerdos, sin consultar con el resto de la militancia, y, además, lo hace saltándose los Estatutos, normas y principios de funcionamiento, sin que se les altere el rostro ni les produzcan sonrojo sus decisiones. Y fijaos que hablo del SP, no del Comité Confederal. Y es que no hace demasiados años se decía que ni siquiera los comités tomaban acuerdos, sino que era la afiliación la que lo hacía a través de las reuniones orgánicas que estaban establecidas.

Esta forma espuria de funcionar sin que provoque la debida contestación orgánica ha servido para que algún otro secretariado se haya lanzado a adoptar acuerdos a la manera del SP del CC, haciendo de su capa un sayo, repartiendo sanciones a diestro y siniestro y provocando más problemas que aportando soluciones a una cada vez más conflictiva -internamente- CGT.

Sobran ejemplos de estas actuaciones y de cómo cada vez más, algunos Secretariados se han ido imbuyendo de un poder que nadie les ha conferido, utilizándolo para apartar de la organización a compañeros y compañeras molestos, que no se pliegan a sus trapacerías y que intentan, a la vez de hacer vida sindical libertaria, no dejarse pisotear por el tiranuelo de turno. Vamos a intentar poner un par de ellos, que nos ilustran sobradamente de lo que está sucediendo aquí.

Una nueva categoría sancionadora: la “desvinculación”

El 14 de mayo pasado, el SP del CC de la CGT acuerda que el Sector Federal Ferroviario de la CGT queda “desvinculado” de la organización por ciertos incumplimientos estatutarios, instándolo a que deje de utilizar las siglas y los símbolos de la Confederación.

Para tomar esta decisión, el SP ha elaborado un informe que consta de 14 páginas, en el que se manifiestan las presuntas irregularidades estatutarias del SFF, al interpretar, como incumplimiento manifiesto de varios artículos de los estatutos de la CGT, el texto de los estatutos legalizados del SFF (11, 13, 14, 25, 28 y más).

No tiene en cuenta el SP que semejante informe no es más que una enorme interpretación estatutaria, interpretación que le está vedada, ya que es competencia exclusiva del Comité Confederal.

No tiene en cuenta el SP que los “defectos” estatutarios del SFF son exactamente los mismos que los de otros entes, por ejemplo los del sector de telemárquetin y, sin embargo, eso no es óbice para que continúe “vinculado“ a la CGT.

No tiene en cuenta el SP que, si hay contradicción entre unos estatutos concretos y los de la CGT, prevalecerán siempre estos últimos a los primeros, digan estos lo que digan. Es decir, no es necesario que sean concordantes para la aplicación correcta de los estatutos confederales.

No tiene en cuenta el SP que estas discrepancias están a la orden del día y que eso jamás ha provocado ninguna reacción grave; tampoco la “desvinculación” del ente afectado.

No tiene en cuenta el SP que, ante esta decisión tan grave, toda la afiliación tiene derecho a manifestarse, directa o indirectamente, y que no se ha consultado a esta afiliación a través de las Plenarias correspondientes. Más claro: cada persona de la CGT y yo mismo tenemos derecho a dar nuestra opinión sobre el caso y no se nos ha consultado en forma alguna, ni directa ni indirectamente.

Y no tiene en cuenta el SP el gravísimo daño que le produce, una vez más, a la organización, “desvinculando” un sector que ha sido ejemplo en la lucha anticapitalista y anarcosindical, que ha sostenido muchos años al resto de la organización al ceder generosamente sus medios para los demás.

Prefiero no entrar ahora mismo en los motivos concretos alegados para la “desvinculación”, pero lo grave es, precisamente, que el SP -el representante legal, el de las publicaciones, el de las pelas…- consideran que tienen más derecho que el resto a decidir las soluciones a los problemas orgánicos que se puedan producir. Sin embargo, es al contrario: es toda la militancia la que tiene que analizar los hechos y decidir como se afrontan en la reunión o reuniones pertinentes.

Este es un buen ejemplo de lo que hablábamos al principio: un SP que actúa como si fuese la organización, pero sin consultarla. No sabemos cuales son los motivos para no hacerlo, si el simple temor a ser corregido vergonzosamente por la confederación o, lo que es peor, que las decisiones que se adoptan no pueden ser otras que las que ellos toman – en su pequeña reunión de colegas-, en su nombre o en nombre de no se sabe quién y, por lo tanto, no pueden permitir que otros -en este caso, la organización- tomen las riendas y decidan libremente y libertariamente.

El caso del Sindicato de Badajoz

Conocéis el caso del Sindicato de Oficios Varios de Badajoz, ya mencionado en La Campana. En este caso, es el SP de Madrid Castilla La Mancha Extremadura el que decide que hay que convocar una Asamblea del sindicato mencionado para decidir su autodisolución.

Para llevar a cabo estos fines, el SP de MCLMEX no se para en barras para, desde el más absoluto descaro e incumplimiento orgánico, decidir:

Convocar Asamblea de disolución de Badajoz no en Badajoz, sino en Almendralejo, a más de 50 kilómetros de su sede sindical.

Ignorar que las Asambleas las debe convocar el SP del propio sindicato y no un órgano externo a él.

Obviar que la disolución no puede hacerse estatutariamente porque diez afiliados y afiliadas manifestaron por escrito su voluntad de seguir organizados como sindicato.

Sin importar lo anterior, la irregular Asamblea se llegó a celebrar y acordó, por unanimidad (nada más ni nada menos) la revocación del SP del sindicato, sin poder llegar más adelante y dejar la célebre disolución para una Asamblea que se celebraría después del verano. Esta Asamblea también será convocada/controlada por el SP de MCLMEX.

Estas decisiones, apadrinadas por el SP de MCLMEX nos sugieren varias incógnitas, que son las siguientes, sin pretender ser exhaustivo:

Al no nombrar un nuevo SP del sindicato, ¿quién será el responsable del mismo hasta la próxima Asamblea dentro de unos meses?

¿Irá el SP de MCLMEX a Badajoz a abrir las puertas esta temporada?

¿Pagará MCLMEX las facturas mientras tanto?

¿Quién cobrará las cuotas y certificará quién puede acudir a la próxima Asamblea?

Está claro que estas cuestiones les importan un pito a los unánimes de la Asamblea, que se limitaron a decir amén a lo que el SP les puso delante, sin mirar más allá, porque su dilema ya lo tenían resuelto, dado que han pasado a constituir, entre tanto, el Sindicato de Almendralejo sin echar la vista atrás.

Pero no acaba aquí la historia. El SP de la Territorial propone, para su Plenaria convocada para el 2 de julio, la suspensión cautelar y provisional para todos los cargos y la inhabilitación como militante de la hasta ahora secretaria general del Sindicato de Oficios Varios de Badajoz. Todos sabemos que eso no lo pueden hacer estatutariamente, pero ya les ha salido medio bien en ocasiones anteriores y se supone que esperan el apoyo del SP confederal y sus agentes allegados. Así, intentan laminar cualquier tipo de reacción orgánica que pueda intentar poner en entredicho el proceso llevado hasta el momento y, de paso, amedrentar a los que pudieran pensar en hacer algo parecido.

No importa que la fantasmal Asamblea del sindicato no hubiese aprobado ninguna medida en este sentido.

No importa que el artículo de inhabilitación alegado sea para los casos de incompatibilidad política y para nada más.

Es el caso del SOV de Badajoz un ejemplo del daño que pueden hacer algunos miserables sin escrúpulos a la organización. Y no podemos mirar hacia otro lado.

¿Y ante esto?

No podemos consentir que una organización libertaria, que ha costado levantar con tanto esfuerzo, caiga en manos de de una banda de autoritarios. Creo firmemente que si la mayoría de la militancia se enfrenta a estas situaciones, podremos poner en su lugar a quienes desean manejar a su antojo -¿quién sabe con qué veleidades políticas?- una organización como la nuestra, lo bastante apetitosa para algunos cuyo futuro personal lo vislumbran en otros ámbitos distintos al sindical. Hasta ahora, los autoritarios nos llevan cierta ventaja, pero si damos la batalla y los desenmascaramos conseguiremos que la organización se reponga y se vuelva a presentar ante la clase obrera como aquella organización libertaria y combativa que casi siempre fue.

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