En menos de un mes, el ejército israelí ha asesinado a más de 500 palestinos al ir a buscar alimentos en los lugares que les indicaron que habría comida
La Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunció este 24 de junio que, en apenas un mes, desde el 28 de mayo, al menos 503 palestinos han muerto en Gaza y más de 3000 fueron heridos de gravedad cuando intentaban acceder a ayuda alimentaria, la mayoría de ellos abatidos por disparos del Ejército israelí en puntos de distribución de comida. “A los gazatíes desesperados y hambrientos, el ejército israelí y la ‘ONG’ estadounidense-israelí encargada de la homicida tarea, les dio a elegir entre morir de hambre o arriesgarse a ser asesinados por intentar conseguir comida”.
Solo en la mañana de este martes, 24 de junio, Israel ha asesinado a al menos 28 palestinos en un punto de distribución de alimentos gestionado por la GHF [Fundación Humanitaria de Gaza, por más que el nombre elegido no llegue a ocultar la criminal actividad que despliega, aunque añada toda la ignominia del escarnio insoportable a que somete a todos los que lo pronuncien] en el centro de la Franja. En expresión de la relatora especial para Palestina de la ONU, Francesca Albanese, asegura que “la Fundación Humanitaria para Gaza es uno de los experimentos más crueles” que ha visto. “No es ayuda. Están matando a gente que se está muriendo de hambre”.
En paralelo a las 28 personas asesinadas este 24 de Junio en el centro de reparto de GHF, otros diez cadáveres llegaron al Hospital Mártires de Al Aqsa, también víctimas de disparos israelíes mientras aguardaban la llegada de camiones con ayuda en el norte del enclave. Un total de 146 personas resultaron heridas en estos ataques, de las cuales 62 se encuentran en estado crítico.
En una rueda de prensa en Ginebra, el portavoz de la oficina de la ONU, Thameen Al-Kheetan, condenó duramente las acciones del ejército israelí y advirtió que el asesinato de civiles desarmados constituye un crimen de guerra. Pero una vez más, el alto funcionario hizo gala de la impotencia aceptada de la ONU, pues apenas nada se anuncia, ni siquiera se amaga, para ejercer la condena a Israel, devenida en vanal retórica.
Fuente: Oficina de la ONU de Derechos Humanos