LA CONSTRUCCIÓN DE LA IGNORANCIA Y LA ABULIA SOCIAL
Féretros sin sepelio, hechos sin causa ni responsabilidad
Las declaraciones de Helena Maleno, fundadora y directora del colectivo Caminando Fronteras respecto de la emigración desde África hacia España y Europa, desvelan una realidad, cuya dramática envergadura en número de muertes, asesinatos, torturas, humillaciones, mentiras oficiales y medias-verdades engañosas, sinrazón racista y xenófoba debieran causar escalofrío, pero no lo causan. Del mismo modo que tampoco causan la vergüenza moral e indignación social imprescindibles, tanto la elusión de responsabilidades que cabría exigir a los causantes de semejante desdicha (legisladores, gobierno y demás autoridades político-administrativas), como la deplorable conducta de los grandes empresas de (In)Comunicación-(Des)Información. Agentes mediáticos que en cada ocasión, optan por camuflar y esconder aquella homicida realidad en el boscaje impenetrable de noticias periodísticas efímeras y menores, una y otra vez censuradas en los espacios del debate público y la ‘agenda (des)informativa democrática”, plomiza cháchara de la rivalidad político-electoral institucional.
“Los derechos humanos no existen”, responde Helena Maleno a las preguntas de una publicación vasca. “Ya no es ni siquiera la palabra válida, no es un consenso entre distintas visiones. No es solo la extrema derecha la que viola los derechos humanos. Estos existen para una parte de la población donde hay una serie de derechos sociales, económicos… Pero hay otra parte, otras colectividades, que son la nuda vida, la vida desnuda, la vida desechable, la vida que se deshumaniza, la vida que permite un genocidio, la vida que permite destruir ese derecho a la vida. Que, por otra parte, podría ser un consenso relativamente fácil, pero dentro de las democracias, se ha roto totalmente. Y se ha roto desde hace mucho tiempo, muy cerca de nosotras, y hemos permitido que se rompa … Se ha roto porque el año pasado permitimos que en las fronteras del Estado español 10.457 personas perdieran la vida. Y se ha roto porque muchas de ellas se podrían haber salvado si no hubiera habido unas decisiones políticas, no del Ministerio del Interior, sino del Ministerio de Transportes, donde hay un sesgo racista en la defensa del derecho a la vida en el mar, que permite dejar que esas personas se ahoguen en el mar. Ya no estamos hablando del marco de la extrema derecha, estamos hablando del marco del gobierno más progresista de la historia de todos los gobiernos que hacen lo mismo que hace Meloni. Estamos hablando de otra cosa, estamos hablando de necropolítica. Una necropolítica que permite que 30 personas mueran al día en las fronteras del Estado español; una necropolítica que permite que 421 mujeres y 1538 niños y niñas puedan hacerlo.”
Por lo que cabe concluir que los “derechos humanos” no representan en este asunto y en esta hora, más que una presencia ideológica, retóricamente sesgada en favor de un orden social, político y económico, que los vulnera y niega a cada paso. Baste con reseñar algunos de los sobrecogedores sucesos acaecidos en este mes de agosto, que no merecieron la atención necesaria por los agentes públicos y mediáticos:
11 agosto – La agencia EFE emite un despacho -no publicado ni citado en las páginas de los principales medios de ámbito español- en el que noticia: “Mueren dos personas migrantes tras llegar en patera a la costa de Almería (y) otros dos varones, viajeros en las mismas embarcaciones, han sido trasladados heridos de gravedad a hospitales de la provincia andaluza”.
20 agosto – La agencia EFE reporta que los equipos de rescate prosiguen con la búsqueda de tres migrantes de origen subsahariano que desaparecieron el 20 de agosto tras el naufragio de una patera a unas cuatro millas al sur de Mallorca, e intentar llegar a la costa a nado. Como consecuencia del vuelco de la embarcación, un hombre perdió la vida, tres desaparecieron en el mar y otro, de 30 años, resultó herido grave, pudiendo ser rescatado.
22-24 agosto – El 24 de agosto la agencia EFE ofrece en titular la noticia (que no ocupará ningún espacio de debate y análisis público ni mención alguna por parte de la burocracia gubernamental y la clase política institucional) de que “Al menos doce migrantes desaparecidos en Cabrera tras saltar de una patera”. En el breve relato que sigue al titular, se señala que en una barca ocupada por 26 personas migrantes de origen magrebí, cuando navegaba el 22 de agosto a unos 60 kilómetros de distancia de la costa balear de Cabrera, tras pedir auxilio por telefonía, los tripulantes hubieron de lanzarse al agua. 12 de los náufragos fueron tragados por el mar y los otros 14 lograron sobrevivir tras llegar a tiempo para ellos los servicios marítimos de la Guardia Civil y Salvamento Marítimo.
22-24 agosto – Apenas un día antes de conocerse el naufrago anteriormente citado, el colectivo Caminando Fronteras había alertado, en base a la información recibida de parte de familiares de los migrantes, de la desaparición de al menos dos embarcaciones que partieron en los últimos días de las costas de Argelia en dirección a Balears y que no habían llegado a su destino. Una de ellas fue la rescatada el viernes, que había zarpado cinco días antes.
27 agosto. La ONG Human Rights Watch testimonia documentalmente -fotografias, videos, declaraciones- la denuncia de abusos de las autoridades de Mauritania contra migrantes que tratan de llegar a España. “Palizas, hambre, malos tratos, torturas, extorsión y expulsiones” violentamente forzadas, son procedimientos usuales utilizados contra estos migrantes. “La policía me golpeó mucho y no me dio comida. Me trataron como a un animal. Cuando quería ir a orinar o hablar con un agente, me golpeaban la mano o la espalda con un látigo”, describe el joven Ibrahim Kamara, originario de Sierra Leona.
A tener en cuenta que las autoridades mauritanas, como ya lo hacen las marroquíes o las tunecinas, ejercen de gendarmes de la UE, siendo financiados y pertrechados por la Unión Europea para llevar a cabo el control del flujo migratorio desde África, incluso por los métodos inhumanos que se denuncian y que llevan causado centenares, sino miles de víctimas. España, tiene desplegados en Mauritania medio centenar de agentes entre policías y guardias civiles, que colaboran en ese modelo de ‘control del flujo migratorio’, pactado entre Mauritania y la UE, a los que se añaden 300 millones de euros en financiación de proyectos y créditos para inversores en la vigilancia marítimo-terrestre y blindaje de fronteras. “En los seis primeros meses de este año, más de 28.000 personas fueron expulsadas a la frontera con Mali y Senegal de forma forzosa . … abandonados a su suerte sin agua ni comida, “en muchos casos en zonas amenazadas por la actividad de bandas armadas de todo signo”.
30 agosto – Mueren 143 migrantes en el peor naufragio de la ruta hacia Canarias. La embarcación había salido de Gambia con 160 personas de las que solo 16 han sobrevivido. En el momento del naufragio, tras una semana en alta mar, la embarcación se encontraba a la altura de la zona de M’haijratt, situada a unos 60 kilómetros al norte de la capital de Mauritania, Nuakchot.
Solo el año pasado 46.843 migrantes llegaron a España por la ruta atlántica afro-canaria, mientras que 9.757 murieron intentando cruzarla, según datos de la oenegé Caminando Fronteras. En porcentajes, cerca de un 20% de personas que en 2024 recurrieron a esta vía para migrar perdieron la vida en el intento.
3 septiembre – Según informa RTVE -por supuesto, una vez más, sin que el suceso llegue a ocupar ningún espacio de debate, análisis o explicación, en ningún medio, público o privado- que al menos siete personas han sido encontradas muertas en distintas playas de Almería después de la llegada de dos pateras. Seis de los fallecidos corresponden a una embarcación que ha arribado a la playa de Los Muertos (Carboneras) y otra, a la que ha llegado a Las Salinas (Cabo de Gata). Por el momento, no se descarta el hallazgo de nuevos cadáveres.
3 septiembre – Cruz Roja informa de que Salvamento Marítimo ha rescatado a tres migrantes de una embarcación precaria en Alicante y dos de ellos han sido trasladados al hospital por deshidratación, desnutrición y quemaduras de segundo grado. Los rescatados señalan que “llevaban dos semanas a la deriva y que otras personas han fallecido durante la travesía”, pues en la patera iban un total de ocho personas.

